Periodistas y crisis: Transparencia y salud democrática


juanmaLa actualidad sigue su rumbo a toda vela, marcada por la avalancha de noticias que los medios de comunicación se apresuran a lanzar en todos sus soportes, con el fin de acaparar la atención de los ciudadanos y situarlas en el centro del debate público. Así funciona el modelo informativo desde que el hombre es hombre y vive en comunidad.

En tiempos de crisis como los que atravesamos, la mayor parte de las noticias tienen que ver con las causas de la crisis y los efectos que ha generado. Crisis que, como todos sabemos, abarca a diferentes y amplios sectores y escenarios, con sus consiguientes afectados y perjudicados. Aunque siempre hay beneficiados, éstos son los menos cuando soplan malos vientos.

Los medios empezaron a informar de los primeros efectos de la crisis: La espectacular caída de los mercados; el desastre en la economía real, con la consiguiente avalancha de desaparición de empresas y destrucción de empleo; la identificación de los presuntos responsables de la crisis, su bancarrota, su escarnio público; los terremotos políticos y sociales que se desencadenaron,…. Al principio hubo mucha información y poco o nada análisis. Mucho flahs informativo y escasa investigación periodística. Pero así son los tiempos del Periodismo.

Como no podía ser de otra forma, los medios de comunicación, los grupos y empresas del sector también se vieron fuertemente castigados por la crisis. Numerosas cabeceras periodísticas echaron la persiana y miles de periodistas engrosaron- y engrosan- las listas de paro.

Sin embargo sin el desarrollo e implantación de tan complejo y sofisticado aparato de comunicación social como el que habíamos alcanzado, no hubiera sido posible el conocimiento por parte de los ciudadanos de todos estos hechos y de sus efectos. Nunca como hasta ahora había existido una sociedad con tan fácil acceso a la información y a los medios de comunicación social en sus diferentes soportes. Internet, y con ella las redes sociales, ha tenido un papel determinante, y los investigadores tendrán que analizar con profundidad su papel en este fenómeno.

Toda esta profusión de noticias como la que se ha producido en torno a esta crisis global nos ha dejado excesos de todo tipo. Era obvio. Los medios se lanzaron a una loca carrera por destapar informaciones sobre las causas y los protagonistas de esta crisis. No siempre se abordaron las noticias adecuadamente y no sé si se focalizó bien sobre los hechos verdaderamente relevantes y clarificadores.

Todavía tenemos en la retina esas imágenes de brokers de Bolsa lanzándose al vacío desde las ventanas de sus despachos. La mayoría de los ciudadanos empezaron a conocer los nombres de empresas financieras y sus directivos, hasta entonces reservados solo para iniciados. A nivel más local, asistimos a la desgarradora imagen de los desahuciados. Y aún hoy tienen presencia permanente en los mass media los miles de afectados, muchos de ellos condenados a perder sus ahorros de toda la vida, por productos financieros que les hicieron suscribir y de los que ni siquiera sabían cómo se llamaban: deuda permamente, preferentes, etc.

Los que nos dedicamos a esto de la información, los medios y los periodistas, podemos estar orgullosos una vez más de nuestro papel en todos estos acontecimientos. Hemos cometido excesos y equivocaciones. Pero sin nuestra participación, muchas de las informaciones que se han conocido nunca hubieran visto la luz. Las cosas, probablemente, se hubieran desarrollado de distinta manera. Los responsables políticos y económicos hubieran gestionado las cosas de otra forma. Algunas celdas nunca hubieran tenido como huéspedes a tan ilustres inquilinos.

Sin lugar a dudas, muchos hechos relacionados con esta crisis nunca se conocerán pero, cuando se abren las ventanas y se airean estancias que han permanecido tradicionalmente cerradas e inaccesibles, la mayoría salimos ganando. Y en eso consiste nuestro trabajo y en ese afán tenemos que perseverar, en hacer que las cosas transcurran con luz y taquígrafos para que la transparencia y el conocimiento de los hechos contribuyan a que la sociedad tenga una mejor salud en todos sus ámbitos, sea más democrática y, por ende, más libre.

Juan Manuel Gutiérrez Castillo. Periodista, Tesorero de la AVP-EKE /Abril de 2015

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