Mentira interesada

La mentira interesada existe desde que existe la humanidad, incluso en pueblos donde se carece de conciencia histórica. La mentira histórica aparece en el momento en que una sociedad o partido político entiende que el pasado puede serle útil. Y, así, se emplea para conseguir que los miembros de esa sociedad se comporten de una determinada manera para obtener legitimación frente a otros grupos.

Los historiadores construyen la historia con la intención de hacerla comprensible, y la convierte en explicación al presente pero que, sobre todo, transmite a la comunidad un destino común, resultado de una herencia y parte de un proyecto que hay que llevar a buen término, como sea. Y es en esta construcción histórica donde puede aparecer el manipulador, el convertidor interesado, es donde puede aparecer la mentira, convirtiendo en gestas heroicas lo que fueron simples traiciones.

Para manipular no es necesario contar una mentira, basta con no decir la verdad, con ocultar lo que no interesa. Construir la Historia significa para algunos determinar qué importa y qué no, dividiendo así la sociedad entre buenos y malos. Por supuesto, los buenos somos nosotros, los malos siempre ellos, cargados de defectos. No importan las razones que tuvieran aquellos que no son los nuestros. Si a lo largo de la historia nos encontramos con muertes y muertos, los nuestros no serán cualquier muerto, serán siempre nuestros muertos. Y en la elección de esos muertos, pesará más el triunfo bélico que el acto pacificador.

En este sentido hay quienes consideran que los fines justifican los medios. A veces , la mentira adquiere forma de significado histórico, creando así una realidad incuestionable. Hay quienes se asoman a la historia no para aprender de ella, sino para construir   relatos intencionados, debidamente distorsionados para mantener comportamientos actuales, nuevos dogmas que sacan partido de la ignorancia histórica y que, gracias a ella,  construyen esquemas ideológicos que, a veces, precipitan  enfrentamientos, miseria o desesperación. La mentira se convierte así, en dogmas vigentes o nuevos.

Por eso, la mentira interesada no es un juego inocente ya que se aprovecha de la credibilidad de un colectivo. Engañar es dar a la mentira apariencia de verdad. El embaucador se aprovecha de la ingenuidad y de los deseos más íntimos de los demás para equivocarles y sacar partido. El engañabobos, el mentiroso es aquel que dice aquello que los otros quieren escuchar.

M.U. 

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