400 años sin/con los dos más grandes monstruos de la literatura universal

Shakespeare: cientos de personajes, historias y nuevos lenguajes; Cervantes, dos personajes únicos (Quijote y Sancho) que están en cada uno de nosotros

 

Shakespeare-Cervantes

William Shakespeare y Miguel de Cervantes

En el 2016 que acabamos de iniciar se conmemora los 400 años de la muerte y al mismo tiempo la vigencia de los más grandes monstruos de la literatura universal: William Shakespeare y Miguel de Cervantes. Todas las emanaciones literarias irradian desde ambos genios. En el mundo entero, desde China hasta la Conchinchina (1) se celebrarán numerosos actos y/o representaciones que hagan resplandecer lo que nunca ha muerto: las obras y los personajes de ambos. En nuestras ‘casas’, en Euskadi, se anuncian ya  acontecimientos relacionados con ambos escritores. Y es que la influencia ajustada por el tiempo de Cervantes y Shakespeare define en gran parte el curso de la literatura y la creación occidental posterior a la muerte de ambos. Hay tantos don Quijotes como lectores, así como hay más Hamlets y Falstaffs que actores capaces de representarlos o de verlos actuar. Ambos, Cervantes y Shakespeare, han hecho durante cuatro siglos el milagro de reunir el juego de la ficción y la representación con una conciencia casi infinita. La literatura (espejo de la vida) que ellos han transmitido hurga en las miserias de los seres humanos para enfrentarlos a su propia conciencia individual, y opone a su vez ese conflicto a la conciencia colectiva, y todo ello vale para sus siglos (XVI-XVII) como para los nuestros (XX-XXI).

Cervantes y Shakespeare, dos monstruos en uno

 La fecha señalada de esa conmemoración de la muerte de ambos escritores será el próximo 23 de abril, que desde hace veinte años es también el Día Mundial del Libro y del Derecho de autor por decisión de la Unesco. Lo que no está claro todavía es si coincide o no la fecha del fallecimiento de los dos escritores. Cervantes (del que el año pasado se dice que encontraron sus restos en la iglesia de las Trinitarias de Madrid) probablemente falleció el 22 de abril y fue enterrado el 23; y Shakespeare debió fallecer el tres de mayo, ya que Inglaterra se regía entonces por el calendario juliano (2).

 Tanto se han se han juntado Cervantes y Shakespeare a lo largo de la historia que Augusto Monterroso (1921-2003), Premio Cervantes del año 2000, sostenía que ambos eran el mismo personaje, que las prisiones y deudas y combates de Cervantes fueron ficciones que le permitieron disfrazarse de Shakespeare y escribir su obra de teatro en Inglaterra, en tanto que el comediante Shakespeare, el hombre de las mil caras como Lon Chaney en el cine mudo, escribía el “Quijote” en España. Esa disparidad entre los días reales y la fecha ficticia de una muerte común permitió al espectro de Cervantes trasladarse a Londres a tiempo para volver a morir en el cuerpo de Shakespeare”.

Diferente trato en los centenarios de ambos genios

De cara a las celebraciones que se esperan este año, y por la experiencia de otras veces anteriores, el Reino Unido hará un nuevo esfuerzo cultural, social y económico en recordar a William Shakespeare, que además de dramaturgo fue poeta y actor, conocido por “El Bardo de Avon” o simplemente por “El Bardo”. Los británicos se volcarán, como lo hicieron en el 2014 al cumplirse los 450 años de su nacimiento. En su ciudad natal (nació en Stratford-upon-Avon, al sur de Birmingham, con una población de unos 23.000 habitantes) se recordará la representación de “Enrique IV” y la gran fiesta que acabó hace dos años con una explosión de fuegos artificiales únicos.

Flaming depiction of William Shakespeare is seen during a firework display at Royal Shakespeare Company marking 450th anniversary of Shakespeare's birth in Stratford-upon-Avon

Representación en llamas de William Shakespeare durante un espectáculo pirotécnico

Desconocemos lo que ocurrirá en la celebración en España pero no será demasiado si nos atenemos al 2005, año del IV Centenario del Quijote, del que sólo queda el recuerdo de las burlas de los diputados cuando el presidente Zapatero proclamó el acontecimiento con grandes actos que, finalmente, no fueron más allá de las lecturas tradicionales de “El Quijote” y los viajes (pagados con dinero público) a los lugares de la novela de Cervantes. Eso sí, se presentó la “Ruta de Don Quijote” como una gran inversión para el turismo y la cultura. Yo fui uno de los que “picó” ingenuamente y me recorrí a título personal todos esos lugares de la ruta (3) en los que no encontré ni siquiera la señalización y mucho menos las ventas, mesones y otros lugares que cita la novela. Tan escandaloso fue todo que recogí en un reportaje la indignación de los habitantes de La Mancha, Castilla, Aragón, Cataluña, etc.

Entre las diferencias que ya hubo por las iniciativas de unos y otros estuvo (condicionado por las fechas) la sensibilidad muy especial de los ingleses para conjugar la tradición con la modernidad como por ejemplo en el hecho de que el gobierno de Cameron invitó a los internautas  a recordar a Shakespeare a través de Twitter, lo que llenó la red de citas al autor de Hamlet, Falstaff, Otelo, Cleopatra o Rosalinda. Incluso se intentó representar “Hamlet” en el mundo entero gracias a la compañía “Shakespeare’s Globe” de Londres.

250px-Cervantes_(1600)

(Este es el famoso  retrato propiedad de la Real Academia de la Historia sobre la figura de Cervantes, realizado por Juan de Jaúregui y Aguilar (1583-1641), poeta y pintor de ascendencia vasca, concretamente de Vergara. En el siglo pasado se editó el sello de esa imagen con motivo del III Centenario de la muerte de don Miguel pero no llegó a difundirse a causa de la «Gran Guerra» (1914-19) que asolaba Europa)

Todos estamos retratados en “El Quijote”

La muestra de que las obras de uno y otro genio permanecen vivas e incluso más vivas que cuando se escribieron son hechos tan concretos como que “El Quijote” –según todos los expertos— es una obra tan original que cuatro siglos después sigue siendo la obra de ficción en prosa más avanzada que existe y en la que estamos todos retratados. Novela calificada todavía como la mejor de todos los tiempos, imponiéndose por un 50% más de votos a “Madame Bovary”, de Gustave Flaubert.  En el doble mito de Don Quijote y Sancho, la humanidad ha visto reflejados sus sueños, sus deseos, sus ansias de igualdad, de belleza y de justicia para todos, y lo ha convertido en símbolo de alcance universal. Libro de la sabiduría humana, el Quijote es también el libro de la esperanza y de la melancolía, de la trascendencia y de las limitaciones, de la suprema e insoslayable dignidad de los hombres. En «el evangelio del Quijote», como dijo Unamuno, palpita la buena nueva de libertad y fraternidad humanas.

Imágenes del grabador Gustavo Doré y de Pablo Picasso

Se ha escrito que: “en el doble mito de Don Quijote y Sancho la humanidad ve reflejados sus sueños, sus deseos, su ansias de belleza, libertad y justicia para todos, y lo ha convertido en símbolo de alcance universal”. Además de ser el libro de la sabiduría humana, según Pilar del Castillo, es también el libro de la esperanza y de la melancolía, de la trascendencia y de las limitaciones, de la suprema e insoslayable dignidad de los hombres”. En el “Evangelio del Quijote”, como dijo Unamuno, palpita la buena nueva de libertad y la fraternidad humanas,

 Y voy a dar un detalle reciente (increíble noticia de esta semana) que nos ha sorprendido a todos: “el recapturado capo “Chapo” Guzmán, líder de la llamada “Alianza de Sangre”, el personaje más sanguinario y buscado por el FBI y el Gobierno Mexicano en los últimos tiempos, ha recibido un regalo del equipo de psicólogos encargado de la casi imposible rehabilitación de este criminal narcotraficante. El regalo consiste en una última edición de “El Quijote”, confiando en que la personalidad de este asesino cambie una vez que lea la obra maestra de Cervantes”

 Otro dato curioso: La última palabra de “El Quijote” es: vale, una expresión tan actual que resulta incluso cansina pero demuestra hasta qué punto Cervantes fue precursor de la actualidad y no lo es por esa palabra nimia sino por todo el libro, libro que te engancha empieces por donde lo empieces.

Cien escritores entre los más grandes genios

 Harold Bloom, famoso crítico literario norteamericano, en uno de sus últimos libros, probablemente el más insólito y atrevido: “Genios”, establece un particular orden para los grandes maestros de la literatura reuniendo a cien grandes autores, a los que agrupa en diez grupos de acuerdo con los diez sefirah o sefirot de la cábala (corona, sabiduría, entendimiento, conocimiento, bondad, poder, belleza, victoria, esplendor, fundamento y reino), es decir los diez atributos de la energía divina o fuerza de la vida, una original manera de apreciar la creación literaria y una sugestiva invitación a la lectura. De Homero a Virginia Woolf y Borges pasando por Goethe, Kafka, Mahoma y, claro, Shakespeare y Cervantes.

De todos esos cien, elige dos por encima de todos: Cervantes y Shakespeare, Shakespeare y Cervantes. Recuerda que la invención de lo humano por parte de Shakespeare fue un elemento tan importante en la invención de la novela como la transformación que logra Cervantes de lo picaresco en el análisis que surge en la relación de Don Quijote y Sancho Panza, “dos sublimidades” que sólo se tienen la una a la otra, y que son hoy mucho más grandes que cuando salieron de la inmensa  imaginación del escritor.

Más allá de la parodia de los libros de caballerías, y a causa de la riqueza y complejidad de su contenido y de su estructura y técnica narrativa, la novela admite muchos niveles de lectura, e interpretaciones muy diversas, una obra siempre considerada como una obra de humor, una burla del idealismo humano, una indagación en las múltiples y contradictorias facetas del alma humana, una exaltación de la voluntad, un canto a la libertad o una mirada melancólica sobre todos esos y otros ideales. Sus dos personajes centrales, don Quijote y Sancho, constituyen una síntesis poética del ser humano. Sancho representa el apego a los valores materiales, mientras que don Quijote ejemplifica la entrega a la defensa de un ideal libremente asumido. Sin embargo, tal y como se percibe en la evolución de los protagonistas, condicionada por la doble interacción entre ellos y con el mundo, no son dos figuras simples y contrarias, sino ricas y complementarias, que muestran la complejidad de la naturaleza humana, materialista e idealista a la vez.

Ser o no ser, esa es la cuestión

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Ya en el capítulo II, primera salida de Alonso Quijano como Don Quijote, Cervantes le hace decir al narrador:  “(…) Quién duda sino que en los venideros tiempos, cuando salga a luz la verdadera historia de mis famosos hechos, que el sabio que los escribiere, no ponga, cuando llegue a contar esta mi primera salida tan de mañana (…)·”. ¿Cuántos sabios han escrito y siguen escribiendo sobre Don Quijote y su escudero Sancho? ¿Cuántos sobre los personajes de Shakespeare? ¿Cuántos millones de veces se habrá repetido aquella frase de Hamlet de “Ser o no ser, esa es la cuestión”. Seguir siendo…. Lo que nos hace recordar a Quevedo, que decía aquello de “Soy un fue, un será y un es cansado”, aludiendo mediante el metalenguaje a las tres dimensiones inexcusables para que la existencia del ser se hiciera patente, el “eterno retorno”, que decía Borges.

Probablemente al leer y hablar de Cervantes y Shakespeare nos damos cuenta de lo que subrayaba nuestro Miguel de Unamuno, uno de los sabios más señalado y subrayado en todo el mundo por su análisis crítico de “El Quijote”, en palabras que nos suenan con mucha más fuerza en estos momentos políticos y económicos que vivimos: “No hay porvenir, nunca hay porvenir. Eso que algunos llaman el porvenir es una de las más grandes mentiras. El verdadero porvenir es hoy. ¿Qué será de nosotros mañana? ¡No hay mañana! ¡Qué es de nosotros hoy, ahora? Esta es la cuestión”…

Shakespeare, el escritor más valiente e influyente

Pero si nos acogemos a la influencia de William Shakespeare, tendríamos que decir que todavía es fuente inagotable de fertilidad literaria: el escritor más valiente y que más influye todavía en los autores del presente. Shakespeare supone un permanente estímulo que alimenta novelas, películas o series de televisión. Se han producido más de 250 films basadas en textos de Shakespeare y la obra más veces llevada a la pantalla desde 1907 es Hamlet, con 70 adaptaciones al cine y con 30 series de televisión. Se ha dicho que Shakespeare sigue siendo “el escritor que corre más por nuestras venas y el mayor inspirador de nuestros balbuceos”. Como escribe Harold Bloom, “gracias a Shakespeare vemos lo que de otra manera no podríamos ver, porque él nos ha hecho diferentes”.

“Dante, el rival más cercano, nos puede convencer de la terrible realidad del infierno y de su purgatorio y casi nos induce a aceptar su paraíso, pero ni siquiera el más completo de los personajes de la “Divina comedia”, Dante: poeta peregrino, logra cruzar las páginas de la comedia al mundo que habitamos como lo hacen Falstaff, Hamlet, Yago, Macbeth, Lear y Cleopatra. La invasión de nuestra realidad por parte de Shakespeare es el producto del genio único, al que leemos en busca de más vida que inunde o mejore la nuestra, y sólo un genio tan grande como él nos la puede proveer”.

La obra de arte sigue creciento

Queda claro que las obras de Shakespeare y “El Quijote” de Cervantes, no han sido algo estático sino dinámico, muy dinámico, obras únicas de arte. Y como decía Salvador de Madariaga, “la obra de arte vive, es concebida y creada, y largo tiempo después de que el espíritu que la creó se haya despojado de su vestidura mortal, la obra de arte sigue creciendo”. Y, por eso, Hamlet, Falstaff, Lear, Yago, Cleopatra, Rosalinda y Macbeth son personajes creados por William Shakespeare cuya realidad, supuestamente ficticia, trasciende la nuestra. La prosa de Falstaff y la poesía y la prosa de Hamlet son una celebración por parte de Shakespeare de su propio genio.  “Fue muy importante para el arte de Shakespeare la influencia que sobre él ejerció su personaje Falstaff, que hizo posible a Hamlet, y aún más importante la subsiguiente influencia de Hamlet sobre Shakespeare que hizo posible todo lo demás”.

Como sigue diciendo Harold Bloom, “ese formidable psicólogo que fue Shakespeare nos inventó un nuevo origen, basado en la idea más luminosa que un poeta haya descubierto o inventado jamás: el propio reconocimiento de oírse a sí mismo”. Bloom habla de Hamlet como “el maestro oidor” (la poesía se oye más que se escucha, y aunque no somos el príncipe Hamlet, “por momentos nos oímos a nosotros mismos y nos sobresaltamos”) “El poder intelectual del príncipe Hamlet nunca se disipa porque habla con todo el mundo pero no escucha a nadie. No estoy seguro de que haya alguien en la obra de Shakespeare que realmente escuche al otro… Antonio y Cleopatra, por ejemplo, están tan sordos a lo que no sea ellos mismos que resultan graciosos, y es que Shakespeare se hace pocas ilusiones sobre la amistad o el amor, Marcel Proust, “buscando el tiempo perdido” lo hizo unos siglos después. Shakespeare llevó la capacidad de oírse a sí mismo a un nivel de perfección que será decisivo en Chejov y Stendhal, en Dostoievski y Proust, y en muchos más. Un oírse a sí mismo sin reconocernos es abrir nuestro espíritu a las tempestades del cambio. Y si Shakespeare descubrió esta apertura esencialmente con Hamlet y Falstaff, es una constante de su trabajo posterior. El agonizante Edmundo de “El rey Lear” me sirve –dice Henry Bloom— para explicar esto plenamente, pues su transformación final es la más drástica y la más convincente eb la obra del 3escritor inglés.

Hamlet y Falstaff, los dos más grandes personajes de las obras de William Shakespeare

En toda la obra de “Hamlet”, el príncipe se recrea a sí mismo después de oírse, como en esa extraordinaria visión suya en el cementerio (acto V, escena 1) que culmina con el príncipe contemplando y levantando el cráneo exhumado de Yorick, un bufón de la corte que apreciaba mucho cuando era pequeño, y piensa en la vulgaridad de la muerte y la vanidad de la vida. El cráneo es un recordatorio físico de lo definitivo de la muerte. Hamlet mira directamente la cara de la muerte, y nos da una observación sobre la melancolía y su idea de la moralidad.

Shakespeare inventó y modeló personajes siempre reales

El primero que estudia y juzga es William Shakespeare, que “modeló hombres y mujeres más reales que los hombres y mujeres de carne y hueso”. El lenguaje de Shakespeare es primordial en su arte y es flor abundante. Sentía profundamente el impulso de acuñar nuevas palabras: nunca deja de sorprenderme el hecho de que haya empleado más de 21.000 palabras diferentes; de estas inventó una de cada diez, casi 1.800 nuevos cuños, muchos de los cuales se usan hoy (Racine, por ejemplo, ‘solo’ utilizó dos mil palabras en sus once tragedias y una comedia), aunque lo que es único en su genio, lo que le hace verdaderamente diferente a todos es su universalidad, poblando un mundo que es sorprendentemente parecido al que consideramos nuestro, con personajes “sobrenaturalmente naturales”. Cervantes compite con él en dos personalidades gigantescas, don Quijote y Sancho, pero en Shakespeare hay cientos.

Shakespeare se convirtió en un grandísimo dramaturgo trágico cuando escribió Hamlet, cuando apenas comenzaba el siglo XVII. Y Hamlet abrió el camino para Otelo, El rey Lear, Macbeth, Antonio y Cleopatra y Coriolano, sin poder olvidarnos de otras tragedias y comedias  porque como comediógrafo, que es como menos se le conoce, es maravilloso desde el comienzo, y no sólo las bien conocidas de El mercader de Venecia, Sueño de una noche de verano, A nuestro gusto… y las que han sido calificada de “falstaffiada”, por haber creado ese personaje único de ficción de carácter festivo, burlón, cobardón, vanidoso y pendenciero, un maestro del ingenio que ha inspirado multitud de obras posteriores en la literatura, la ópera y el cine. John Falstaff aparece en Enrique IV, Enrique V y Las alegres comadres de Windsor. En realidad, Shakespeare siempre mezclaba los géneros y rompía con todas las reglas no sólo del teatro sino también de la poesía o del pensamiento. Se ha dicho que si nosotros hoy nos dejamos influir por la atracción y el poder de los medios audiovisuales, los espectadores de este increíble “bardo”, la mayoría de ellos analfabetos, absorbían y se admiraban de todo cuanto veían y oían procedentes del genio, y de ello Shakespeare era muy consciente, hasta el punto de que uno de sus personajes llega a decir: “Somos dueños de nuestros pensamientos, su ejecución, sin embargo, nos es ajena”

“Revelados los secretos del alma humana”

Para que podamos detenernos en ese gusto permanente por las obras de estos dos monstruos, recordaré un bellísimo artículo de Dostoievski en su escrito titulado “La mentira se salva por otra mentira (1879)”, de su obra “Diario de un escritor”, donde dice que “El Quijote”, además de ser un libro genial y divertido, es uno de los más tristes que haya producido el genio, y es muy capaz de educar la inteligencia de un adolescente. De eso estoy seguro porque  educó la mía cuando estudiaba en colegio de Jesuitas con instructores y profesores tan castellanos como vascos. Aquellos maestros me hicieron ver “en cada página del libro” lo que escribe Dostoievski, que están “revelados los más arcanos secretos del alma humana”

Cervantes –continúa el autor de “Crimen y Castigo” (1866)— no sólo encuentra la palabra nueva o precisa sino que pone en acción “los sueños más locos, los más fantásticos y llega de pronto a la duda y a la perplejidad”; un Quijote de ideas de otro mundo y de este nuestro de ahora que llega de la duda a la nostalgia de lo real. Y el escritor ruso lo explica:

“Un día Don Quijote, el más magnánimo caballero, tuvo un ataque de perplejidad. Había leído que sus predecesores, por ejemplo Amadís de Gaula, tuvieron que luchar con cien mil solados enviados contra ellos por las potencias infernales o los magos y aquel día tan perplejo Don Quijote pensó: ¿Cómo querían que un caballero, por muy fuerte y valiente que fuera, exterminase a cien mil adversarios en un solo combate de veinticuatro horas?… ¿Cómo podía ocurrir todo aquello?… Y Don Quijote lo explica: “Ya he salido de mi perplejidad, amigo Sancho, esos ejércitos eran diabólicos; por lo tanto imaginarios; los hombres que los componían no era más que una creación de la magia; sus cuerpos  no se parecían a los nuestros; tenían más analogía con los moluscos, los gusanos o las arañas. De tal modo que la espada de los caballeros los cortaba de un solo golpe sin encontrar más resistencia que la del aire…  Siendo así, podían matar tres, cuatro y hasta diez de esos guerreros de una sola estocada. Así es como resultaba fácil deshacerse de ejércitos de este género”

Los fenómenos de Harry Potter y Star Wars

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Todo ello nos hace recordar “milagros” de la literatura y el cine tan recientes como el de Harry Potter, una heptalogía de novelas fantásticas escrita por la autora británica J. K. Rowling. El verdadero poder de esta magia del jovencito HP está en haber roto todos los pronósticos de los enemigos del papel, la legra impresa y el hábito de leer, de lo que luego se valió el cine. Pero para otro ejemplo más reciente es el de otra famosa heptalogía (siete películas, de momento): “Star Wars o El despertar de la fuerza”, que es lo que aún no existe pero que podría llegar a existir y que nos dice que la dimensión del tiempo en la mente de mucha gente (incluidos niños de cuatro años) es distinta a la convencional.

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A pesar de esos dos ejemplos de Potter y Star Wars, mucho nos tememos que hoy estamos demasiado abrumados por la historia social o política, por las ideologías muchas de ellas perdidas o aparcadas, por lo que nos viene encima cada día que pasa, que se nos está olvidando reconocer nuestra deuda con Shakespeare y Cervantes. El aporte literario de Cervantes a la creación fue el coraje quijotesco –literal, moral, visionario— y comparte con Shakespeare y con Dante la participación de la voluntad o deseo divino que los cabalistas denominaron razón. Por eso conviene recordarv y celebrar las obras de los clásicos de otros siglos por todo cuanto nos enseñaron y nos enseñan aún, y no reducir toda aquella literatura a dos o tres páginas y mucho menos a un titular con su correspondiente noticia…

La reducción periodística a un titular

Como periodista y admirador de otro periodista escritor, Ernest Hemingway (4), no puedo evitar al referirme a los grandes genios de la literatura lo que escribió criticando la manía que tenemos (desde el boom de la prensa) en reducir toda la literatura a titulares seguidos de una pequeña nota resumen del argumento. El Premio Nobel de Literatura de 1954 (por “El viejo y el mar”) ponía varios ejemplos: “”Los miserables” ha sido reducido a diez páginas; las obras teatrales de Shakespeare no pasan de ochocientas palabras cada una; “La Iliada y la Odisea” cabrán en unas líneas; y en cuanto a “El Quijote”, este titular: “Caballero demente en una lucha espectral” y este lead: “Se atribuye a histerismo de guerra la extraña conducta de don Quijote, un caballero local que ayer por la mañana fue arrestado mientras “combatía” con un molino. Quijote no supo dar una explicación de sus actos”

Una promesa para el mes de abril

Termino con algo muy académico pero anti-periodístico: una promesa.

Todos sabemos que Cervantes fue un gran pescador de las grandes palabras y del lenguaje en castellano; y que Shakespeare fue permanente creador del pensamiento y de la inventiva de las palabras y del lenguaje inglés. Si Cervantes viene a ser como la enciclopedia del sentido común español y de la decadencia del imperio español, y hay interesantes artículos al respecto como los de Antonio Machado, Borges, Cioran, Menéndez y Pelayo, Unamuno, además de otros muchos como todos los premios Cervantes que en el mundo han sido; Shakespeare lo es del común de los sentidos de la historia del mundo hasta entonces y del renaciente imperio británico. Textos de uno y otro o sobre uno y otro, que merecería la pena recordarlos en una nueva ocasión, por ejemplo, al cumplirse la fecha de sus desapariciones físicas, nunca de la de sus obras Y hay un tema que no me gustaría pasarlo de largo en una sociedad como la vasca de historia tan dedicada al campo y al pastoreo (“fuentes de riqueza y gozo de la vida”), y al valor de la palabra dada, con aquella atención quijotesca de “la edad dorada”, cuando “la verdad y la llaneza imperaban sobre el fraude y el engaño, y la justicia no corrupta imponía sus reglas de sana convivencia”. Compromiso adquirido, con lo que termino como Hamlet, en boca de Horacio: “ahora que los ánimos están en peligroso movimiento, no se dilate la ejecución un instante solo para evitar los males que pudieran causar la malignidad o el error”. Y recojo la última palabra del Quijote:  vale.

José Manuel Alonso

Expresidente de la AVP-EKE

Nota 1.- Miguel de Cervantes, en la dedicatoria de la II Parte de El Quijote afirmaba que el emperador de la China le había pedido un libro y más de cuatro siglos después lo que pudo ser una humorada del escritor se ha convertido en la realidad de una obra que ha atravesado todas las fronteras y que, por ejemplo, fue el primer libro que se editó en Cuba tras la llegada de Fidel Castro al poder.

Nota 2.- Quienes sí fallecieron el 23 de abril fueron casi 50 grandes personajes entre los que hay varios escritores, lista que puede apreciarse con detalle en Wikipedia, la que se autodenomina “enciclopedia libre”, la mayor y más popular consulta en Internet, que acaba de cumplir quince años y que cuenta ya con más de 37 millones de artículos en 287 idiomas, algunos de los cuales han sido acusados de “parcialidad sistémica”.

Nota 3.- La mejor “Ruta del Quijote” está en el libro de Manu Leguineche titulado “la felicidad de la tierra”.

Nota 4.- Querido lector (a) si eres admirador de Hemingway como lo soy yo y para que pases un rato divertido con el genial escritor norteamericano, te recomiendo un documenta,  propiedad de Televisión Española, del que yo fui guionista, nuestro Manu Leguineche fue el director y Pausoka la productora, y que puedes ver en Internet y que se titula: “Fiesta, Hemingway y los vascos” y que se suele programar todos los años con motivo de los Sanfermines: http://www.rtve.es/alacarta/videos/documentales-culturales/fiesta-hemingway-vascos/540070/

 

 

 

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