Bourgeois en Guggenheim Bilbao

image001FOTO: NICO DEL VAL

 

NICO DEL VAL

Con el título, Louise Bourgeois . Estructuras de la existencia: las Celdas,   el Museo Guggenheim de Bilbao presenta una amplia exposición de la autora de la emblemática araña Maman (Mamá) que creó a la edad de 83 años y con la que alcanzó el reconocimiento del gran público.

La muestra reúne 28 de las más de 60 instalaciones que componen la denominada serie Celdas construidas durante casi tres décadas (1986-2008) y que permiten aproximarse a la singular personalidad de la artista franco-estadounidense. Junto a las Celdas  también se exponen dibujos, esculturas, las maquetas de las torres que presentó en Londres con motivo de la inauguración de la Tate Modern en la primavera del 2000 y los hermosos aguafuertes coloreados que realizó al final de su vida con texto de despedida: “Estoy haciendo las maletas”.

 image003FOTO: NICO DEL VAL

Louise Joséphine Bourgeois (Paris, 1911 – Nueva York, 2010) comenzó a construir sus Celdas con más de 70 años. Son escenografías íntimas, espacios claustrofóbicos, arquitecturas cargadas de simbolismo en las que recrea los miedos, traumas, obsesiones, ansiedades, angustias y frustraciones padecidas desde la infancia. . Un universo emocional, en el que a modo de nichos fue depositando sus objetos más valiosos, los recuerdos más secretos, con los que reconstruyó el origen de los sufrimientos que periódicamente inundaron su existencia casi centenaria y que le desencadenaron  agorafobia,  falta de autoestima, desamparo y angustiosas ideas de suicidio y muerte.

Las obras de Bourgeois tienen un claro componente autobiográfico, en las que la artista quiso mostrar una atmósfera familiar de reproches, mentiras y traiciones. Creaciones terapéuticas con las que escarbar en la memoria, conjurar obsesiones y traumas, en búsqueda del necesario consuelo con el que seguir viviendo. Son muestra de una lucha desesperada por superar el cáos emocional y alcanzar el equilibrio a través de la creación artística.

En sus escritos psicoanalíticos, Bourgeois, reconoce tener plena conciencia de que la crisis surgida tras la muerte de su padre en 1951 le hizo entrar en un círculo vicioso de frustración, hostilidad y culpa que desgarró su identidad personal y familiar. La creación artística no fue suficiente para aliviar la depresión y encontró el apoyo de la terapia psicoanalítica con la que frenar el deterioro de su integridad psíquica, la tendencia suicida y los impulsos destructivos, incluso contra sus propios hijos. La crisis más intensa la sufrió a la edad de 40 años, tras la muerte del padre, desencadenando una profunda depresión. Durante treinta y dos años necesitó del apoyo del prestigioso psicoanalista Henry Lowenfeld que también contribuyó a recuperar e impulsar la creación artística de la paciente.

Precisamente, tras la muerte de su analista, a  mediados de los 80, Bourgeois, comenzó la creación de las Celdas que dentro de un extenso trabajo son consideradas sus obras más innovadoras y exigentes. Arquitecturas en las que materializó situaciones convulsas vividas en la infancia y que ya en la edad adulta cautivaron su creatividad durante casi veinte años. Microcosmos emocionales, narraciones múltiples con las que recrear conflictos, vivencias infantiles y experiencias traumáticas.

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FOTO: ANNIE LEIBOVITZ´S (1999)

En una conversación de 1988 con el crítico e historiador Donald Kuspit, reivindica su condición de artista estadounidense pero advierte de su pasado francés, “…mi formación, mis ideas, mis valores son definitivamente franceses. La Fontaine es parte de mi educación más básica, El Lobo y el cordero fue muy importante para mí, el lobo sermonea al cordero para comérselo, igual que mi padre. Un promiscuo que le era infiel a mi madre siempre que podía y mi madre lo sabía. Mi padre actuaba así, por inmadurez, fue un niño toda la vida. Mi madre era extremadamente sensata, sensata al borde de la estupidez pero gracias a ella puedo tener algún tipo de confianza”.

Bourgeois se inició en la pintura y el grabado para después profundizar en la escultura. Sus primeros trabajos significativos son de mediados de los años cuarenta, pero tras la muerte de su padre, en 1950, sufrió intensos ataques de agorafobia que condicionaron su actividad personal y artística.

“¿Por qué no puedo confiar en el sexo como algún bueno? ¿Por qué le tengo miedo? ¿Por qué el miedo acaba con la excitación? He ahí el misterio…Para entender mi obra un rasgo general es mi masoquismo, el miedo a la dependencia es crucial para mí. El desafío es mostrar que soy independiente. Un desafío constante. Los temas me atrapan, me obsesionan durante meses. Después desaparecen y reaparecen años más tardes. Me siento dentro de una espiral. Trabajo muy duro y sin embargo nunca – ¡nunca! – consigo que la gente entienda lo que quiero decir: que la tenacidad es una virtud y un fin en sí misma. Debería ser menos dura conmigo misma”.

image007FOTO: ANNIE LEIBOVITZ´S (1999)

 Es a finales de los 60, coincidiendo con el Mayo francés y las protestas contra la guerra de Vietnam, cuando la obra de Bourgeois se vuelve sexualmente más explícita, con piezas como Fillette 1968 (ver foto) que la hacen adquirir notoriedad y convertirse en foco de interés de algunos círculos feministas. Pero el reconocimiento le llegará en 1982, a la edad de 71 años, cuando pasa a ser la primera mujer que expone una retrospectiva en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. En aquellos días, Bourgeois ya contaba con la ayuda del que sería su agente y comisario artístico, Jerry Gorovoy, que en la actualidad es el guardián de la obra y presidente de la Fundación Easton que gestiona la herencia de la artista. Según Gorogoy, “la exposición del MoMA sacó a Louis del underground artístico”.

 image009FOTO: ROBERT MAPPELTHORPE (Louise Bourgeois, con Fillete) Portada del catálogo de MoMA 1982

Aunque las arañas siempre fueron criaturas recurrentes en la obra de Bourgeois, fue a partir de mediados de los años 90 cuando pasaron a ocupar una posición central y comenzó a mostrarlas como un homenaje a su madre. “La Araña es una oda a mi madre. Ella era mi mejor amiga. Como las arañas, mi madre era muy inteligente y protectora”.

image011 FOTO: NICO DEL VAL

 La exposición estará en Bilbao hasta el 4 de septiembre, ha sido organizada por el Museo Haus der Kunst de Múnich, también se ha mostrado en el Museo Garage de Moscú y a finales de septiembre recalará en Dinamarca, en el Museo de Arte Contemporáneo de Louisiana.

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Avenida Abandoibarra, Bilbao

Teléfono: 944 35 90 00 (horario oficinas) 944 35 90 80 (horario Museo)

Email: informacion@guggenheim-bilbao.es

HORARIO: De martes a domingo; de 10:00 a 20:00 h

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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