Enseñanzas de Cruyff como jugador y entrenador: de la infancia al fútbol total

                En el número anterior de Kazetariak (4 de abril de 2016) hacíamos una promesa que hemos de cumplir en éste. Y la hacíamos –decíamos— pensando “en nuestro lectores futboleros”, y consistía en: seleccionar las ideas de Johan sobre el fútbol para que podamos entre todos entender mejor los éxitos del Barça, probablemente el mejor equipo del fútbol de hoy (a pesar de la crisis actual, que tiene su explicación) y quizá de toda la historia, y recuperar lo bien que se entendió Cruff con los jugadores que entrenó o los errores que a nuestro juicio (por el de Johan y su legado) siguen cometiendo muchos que se dicen entrenadores, sobre todo los del fútbol base, el de los niños, que siempre estaban en la mente de Cruyff. Prometimos entonces referirnos prioritariamente a los niños y su educación y preparación a través del fútbol, por tanto, a eso vamos.

¡Aquel chaval canijo de pelo recortado y nariz aguileña”

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            A Johan Cruyff, de niño lo llamaban Jopie y se reconocía fácilmente por ser el más pequeño de la cuadrilla que se pasaba la tarde jugando al fútbol en las calles de Betendorp, un barrio modesto de casas pequeñas situado al este de Amsterdam. Rafa Cabeleira cuenta en “El País” que “las risas de sus rivales al verlo aparecer en el improvisado campo de juego se tornaban en caras de asombro y malhumor al comprobar lo que hacía con el balón aquel canijo de pelo recortado, ojos azules y nariz aguileña (…) Ahora, nadie podrá enterrar jamás sus ideas ni su manera tan particular y revolucionaria de entender el juego del fútbol, una herencia tan colosal que alimentará y ofrecerá abrigo a su bien amado deporte hasta el fin de sus días, o lo que es lo mismo, hasta el fin del mundo”.

            En su libro “Fútbol  sol y sombra”, Eduardo Galeano disecciona así la personalidad de Cruyff: “Ese flaquito eléctrico había entrado al club Ajax cuando era niño: mientras su madre atendía la cantina del club, él recogía las pelotas que se iban fuera, limpiaba los zapatos de los jugadores, colocaba los banderines en las puntas del campo y hacía todo lo que le pidieran y nada de lo que le ordenaran. Quería jugar y no le dejaban, por su físico demasiado débil y su carácter demasiado fuerte. Cuando lo dejaron, se quedó. Y siendo un muchacho debutó en la selección holandesa, jugó estupendamente, marcó un gol y desmayó al árbitro de un puñetazo”.

Valdano: “En Cruyff siempre hubo algo de niño”

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            Jorge Valdano, en sus “Apuntes del balón”, escribe: “Johan Cruyff nunca tuvo edad. Cuando apareció en el gran fútbol era un adolescente, pero en sus ojos ya había una malicia sin tiempo; como si al jugar se apoderara de la picardía que había en la historia de su barrio. Niño viejo, que quería adueñarse del mundo. Luego, ya maduro, siempre había en él algo de niño (…) Es justo que Johan se apoderara de la palabra sueño, al fin y al cabo su apuesta futbolística siempre tuvo capacidad de seducción, grandeza, sentido histórico. Los que viven a ras de suelo ni lo entienden ni lo alcanzan. Cruyff volaba demasiado alto para ellos”

            Fueron aquellos años del fútbol total de la oranje y del Ajax cuando ya cautivó incluso a los que no les gustaba el fútbol a partir de la elegancia, la velocidad y la plasticidad. El Flaco marcó época como Pelé, Di Stéfano y Maradona. Luego, de entrenador fue (y será) un punto de referencia y un ejemplo para siempre.

Los “renacimientos” del fútbol

            Como jugador, el fútbol tuvo un renacimiento. El entrenador y comentarista Ángel Cappa, recordando aquella canción popular cubana de la “llegada” de Fidel Castro,  lo explica así: “En los años sesenta solo se hablaba de fútbol fuerza y todos se dedicaban a correr y correr. En eso llegó Cruyff, paró el balón y todos pasaron de largo. Y entonces el fútbol volvió a empezar”.

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            Bien puede decirse que ese fue el segundo renacimiento porque el primero vino a raíz de la utilización de la técnica por encima de la fuerza y las patadas, del jugador por encima del atleta, y eso pudo verse y comprobarse muy cerca de nosotros, en los equipos vascos.  Pero en el caso de Cruyff no sólo provocó un estallido con su clase como jugador sino en su etapa como entrenador, que su éxito y la repercusión fueron  mucho mayores y decisivos.

            Como escribe Alfredo Relaño (en un interesante libro editado por El País / Aguilar: “Entrenadores: un poder inestable”, y donde también escribe Eduardo Rodrigálvarez): “desde que el fútbol es fútbol y los entrenadores son entrenadores, todos ellos se han distinguido por quitar delanteros y poner defensas. Cruyff fue el primero que hizo lo contrario. Compareció cuando estaba afincado el 4-4-2 (cuando no el 5-3-2 o el 5-4-1) y propuso un cambio: un defensa menos, un delantero más, 3-4-3; y lo importante es que le salió bien. Demostró que con un delantero más y un defensa menos también se puede ganar partidos”, y sobre todo hacer más bello el fútbol. Y lo hizo porque para él las prioridades son ofensivas y así recuperó el viejo principio de que la mejor defensa es un buen ataque. ¿Y el medio campo? Ese tiene doble tarea: control y posesión del balón por un lado, y buena colocación  y presión para prevenir la salida del contrario por el otro. La clave de todo es el balón, su dominio, luego viene todo lo demás, y eso, como escribe Relaño, es “toque, toque y toque”. El mismo principio que el entrenador Menotti definió al decir que dominando la técnica del balón “la jugada aparece sola; no hay que precipitarla”. “El medio campo se pasa el balón una y otra vez, la defensa contraria oscila y, de repente, se descubre la fisura hacia la que salen simultáneamente el pase bien dirigido y la carrera al claro de un compañero en busca del balón”.

La formación y educación a través del fútbol

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            Todo eso, a Cruyff no le impidió ocuparse  siempre de los chavales, de la cantera, como dijo Platini, ese gran jugador y ex presidente de la UEFA: “Johan hablaba siempre de los jóvenes, de la formación y de la educación a través del fútbol”. Y ahí es donde quiero llegar con esta visión de Cruyff: a la formación, a los niños y adolescentes que sueñan con ser figuras del fútbol.

            Johan señalaba en primer lugar a los que se dedicaban a enseñar el fútbol a los niños. Seguía aquella vieja norma de los Jesuitas: “Dejadme un niño de siete años y os lo devolveré un católico para toda la vida”. Evidentemente, Cruyff, agnóstico, devolvía a los niños, si no jugadores  profesionales para toda la vida, sí amantes del fútbol para siempre…

            “Agua estancada en las divisiones inferiores del fútbol”

            Todo eso que hemos citado para el jugador holandés y para nosotros es muy importante ya que el  mejor método para enseñar a un niño la complejidad del fútbol no es prohibir (destruir) sino jugar (crear). Por eso en el fútbol base más que un entrenador obsesionado con lo físico, con la edad y con  los resultados de los partidos, debe haber un pedagogo enamorado del fútbol y mejor si lo ha practicado. Para Valdano,

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Johan Cruyff y Jorge Valdano, dos maestros del fútbol.

“hay grupos de entrenadores (como los hay en otras profesiones o actividades) que están dispuestos a cualquier indignidad por sobrevivir en el cargo. Un efecto pandilla que se da en  muchas empresas, no solo deportivas, donde un grupo hace de la costumbre un poder. Se juntan para rechazar las nuevas ideas y huyen del riesgo; y no se imaginan el daño que hacen. Francisco Umbral los retrató así: “No se distinguen por nada, siguen la corriente, asienten en todo, pelotean un poco y se protegen entre sí”.

            Valdano concluye: “Con esa agua estancada en las divisiones inferiores (en los niños y adolescentes) no hay club que prospere”, y el daño que se hace es enorme. El fútbol se enseña desde la técnica individual (desde la cabeza y la habilidad en los pies con un balón y la actitud abierta y solidaria con los compañeros) pero a los chicos se les vuelve locos con la táctica; a los chicos se les entrena la resistencia y el correr demasiado; el fútbol (como todo deporte) cada día exige más preparación integral, debe enseñárseles a ser hombres o mujeres que juegan al fútbol. Y desde luego, todo entrenador y más si es de los chavales, tiene que ser el primero en cumplir las normas que imponga a sus jugadores y dar ejemplo en partidos y entrenamientos. Incluso el entrenador que triunfa es sólo aquel que impone sus sanos criterios frente a las demás imposiciones y/o equivocaciones de los clubes”

Disfrutar al máximo con el arte deportivo, ejemplo: el fútbol

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El famoso gol de Cruyff al At. Madrd. En la puerta: Reina

            Al recapacitar en todo este punto, Cruyff me recuerda una frase del grandísimo poeta Antonio Machado: “El niño nos revela que casi todo lo que él no puede comprender apenas si merece ser enseñado, y, sobre todo, cuando no acertamos a enseñarle es porque nosotros no sabemos bien todavía eso que enseñamos”.  Para Cruyff –y lo repetía con frecuencia- la educación integral a través del fútbol era fundamental y esa sólo deben enseñarla los que tienen vocación pedagógica y aman el fútbol y no los entrenadores trepas. “El fútbol ha de ser una escuela de formación personal y de ayuda a madurar a las personas. Y el futbolista, sobre todo el profesional, tiene una gran responsabilidad social, más aún si es famoso”. Por eso el primer capítulo del “Decálogo” de Cuyff hacía referencia al hecho de que hay que “disfrutar al máximo del espectáculo del fútbol: jugando, enseñando, entrenado o presenciándolo. Siempre con una base fundamental: la ilusión en el juego, la práctica del deporte y el gusto por la creación, el arte deportivo”

Espontaneidad atrevimiento, imaginación, desparpajo…

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            Cruyff lo explica con más detalle en estas palabras: “Lo que más me gusta del trabajo de educador (en este caso de entrenador) es que te proporciona la posibilidad de sacar el mayor rendimiento de una calidad individual. Yo me rebelo contra ese manual de instrucciones para futbolistas porque creo que cada persona es diferente y, por lo tanto, tiene algo distinto de los demás. La base de todo es que primero el niño disfrute y luego que vaya disfrutando cada vez más porque va perfeccionando su calidad, su técnica. A un jugador, y más si es un niño, hay que valorarlo por su calidad antes que por su edad o sus condiciones atléticas. Y hay que trabajar la calidad en los primeros años. Un chico joven que tiene calidad siempre aporta al juego y también al resto de los jugadores: espontaneidad, atrevimiento, imaginación, desparpajo. La calidad te permite soltar el balón antes, ver el campo más deprisa y tomar decisiones más rápidas y eficaces, que además evitan las patadas o las faltas  de los contrarios”…

            “Me encantan los chavalillos que buscan lo nuevo, improvisan”

            Cruyff puntualiza: “A mí me encantan esos chavalillos que siempre buscan hacer alguna cosa nueva, improvisada… Y siempre hay que estar dispuestos a aprender cosas nuevas; el jugador de fútbol se hace hasta los 26 años. Por tanto, los ojos, el saber mirar y aprender es fundamental, como lo es el balón, su conocimiento y su trato más bien amoroso”. Cierto, hay jugadores que no sólo observan el balón o lo achuchan sino que también lo besan.

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            Antes que nada, el balón. Cruyff se explaya en este punto: “Tienes un chico de talento de 14 o 15 años, pongamos por caso. El problema es que en la cantera siempre habrá uno más fuerte o más rápido que él, y quizá el entrenador ponga a estos antes. Es absurdo. Hay que poner al mejor técnicamente, a los que mejor tratan la pelota y saben utilizar los pies acariciándola, soltándola y disparándola, y después enseñarle lo que les falta. El desarrollo le mejorará físicamente, los entrenadores le pueden dotar de agresividad defensiva, de concentración, de conocimiento. Pero lo que no se puede enseñar es el talento que él lleva, la viveza. Eso es lo que hay que cuidar, porque eso es el fútbol”…

                        Insólito: “Cada desventaja tiene sus ventajas”

            Incluso Cruyff va más allá, y le cito: “Siempre he pensado que cada desventaja tiene sus ventajas. Si soy pequeño, tengo que ser más espabilado. Si no soy fuerte, tengo que ser más listo, no me queda otro remedio. Y aprovechar siempre lo que se tiene. Siendo todavía niño, desarrollé en los entrenamientos la técnica para poder explotar mejor mi juego y superar cierta inferioridad física respecto a jugadores más corpulentos, sí, pero también más lentos”.

            Continuando con esa idea, Cruyff lo completa concluyendo que “lo que conviene enseñar a los chavales es a disfrutar, tocar, crear, inventar, explotar sus cualidades rectificando sus defectos sin estropear sus virtudes, precisamente lo contrario de lo que la mayoría parece obsesionada en inculcarles. Es muy importante tener ‘enseñadores’ que te contagien la alegría y el amor al arte (ese arte que hay en el deporte y en el fútbol), no los aspectos menos agradecidos y más sacrificados del juego, sino su lado más luminoso y estimulante”. El ejemplo que se muestra en estas ideas de Cruyff es el de Pep Guardiola, que cuando Johan llegó al Barça le pareció el valor más interesante de la cantera. Tenía 17 años y era suplente del juvenil B, postergado por jugadores más fuertes y más rápidos pero de menos talento.

“Mira, chaval, toca el balón así y verás como va…”

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            Jugar, jugar, jugar bien consiste en ejecutar correctamente todos los movimientos, y esto comienza y termina con un balón. ¡Ah, el balón! Tener el balón no significa tenerlo y punto. Hay que saber qué hacer con él. Si yo tengo el balón los jugadores contrarios intentarán quitármelo, y con eso ya consigo crear espacio. Lo importante de tener el balón, es que con él eres el dueño y te permite hacerlo circular, crear juego, abrir espacios, pasar o chutar a gol. Vamos, la esencia del fútbol”

            Y continúa: “ Siempre he pensado que el mejor método para enseñar a un niño a jugar al fútbol no es prohibir sino guiar. No se trata tanto de impedirle hacer lo que le guste como de completar su información o mejorar su calidad. Por más que evolucionen las tecnologías y los métodos pedagógicos, por más que se publiciten los tratados científicos del fútbol, por más que se intente convertir el fútbol en una ciencia exacta y previsible, perfecta e infalible a base de machacar con discursos tácticos y retórica de pizarra, sospecho que la mejor escuela sigue siendo la transmisión oral y práctica del conocimiento a través de jugadores de distintas edades. Y lo importante es que esa transmisión de conocimiento se produzca de futbolista a futbolista, ya que ambos hablan el mismo idioma y, por tanto, pueden llegar a entenderse y sintonizar. Si no hablas el mismo idioma que tu entrenador, difícilmente puedes aprender nada. Una de las cosas que observé siendo niño es que quienes más disfrutaban enseñándote algo eran los que mejor dominaban el balón. En cambio, los que sólo era capaces de entrarle al rival, plantarse en medio del campo y hacer obstrucción o pegar patadas no tenían nada que enseñar (aunque, me temo, mucho que aprender). Al contrario que aquellos espontáneos entrenadores vocacionales y enamorados de la buena técnica, que decían: “Mira, chaval, tócala así y verás cómo va”. Y de ese modo, escuchando sus consejos, probando y rectificando, aplicando sus observaciones, ibas aprendiendo los efectos, la parábola, a amortiguar una pelota que te llegaba desde arriba, a mover la cabeza y situar el resto del cuerpo para rematar, a buscar un espacio libre, lo que fuera….

“Yo aprendí en la mejor academia: las calles y las plazas”

            Ésa es una forma de enseñanza, pero, por desgracia, las cosas parecen haber cambiado bastante desde entonces. Y ya lo hemos señalado: hoy en día, incluso los entrenadores de los futbolistas más jóvenes han estudiado para ser entrenadores. Pero no son enseñadores en el sentido de enseñar además de entrenar…

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            Todo eso es clave y lo es más que el lugar donde se juega, se enseña  o se practica el fútbol. “En mi infancia –dice Cruyff— como en la de los futbolistas de mi generación, la academia más popular para descubrir los secretos de este deporte era la calle. Los niños a los que nos gustaba jugar a la pelota con los pies aprendíamos en las calles y plazas de nuestros barrios. Y como si te caías en ese terreno te hacías daño, enseguida aprendías a pasar la pelota antes de que te entrara el contrario y te tirara al suelo. Ahora, en terrenos bien preparados y acolchados  para que la caída sea lo más suave posible”

Normas y objetivos para el “futbolista y el fútbol total”

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            Visto ya como Cruyff dinamizó el fútbol desde la cancha pero lo revolucionó desde el banquillo, el fútbol que le gustaba a Cruyff que jugasen sus equipos estaba basado en dos grandes conceptos: el juego ofensivo y de control y las innovaciones sobre el campo. Influido por su amigo, antiguo entrenador y seleccionador Rinus Michels, que dio a Cruyff una buena bofetada a los 14 años por pillarle fumando, afirma:  “era de la opinión de que un equipo se construía desde el centro del campo,[] con jugadores capaces de mover el balón rápidamente, ofrecer asistencias a los delanteros y saber llegar desde atrás a posiciones de ataque”. Con la muerte de Johan, Rinus, su primer maestro, afirmó: “Lo que Cruyff ha dado al balón no se lo quitará el tiempo”.

            En el FC Barcelona llevó esta idea hasta el extremo, llegando a jugar con tres defensas (con su famoso 3-4-3) y prescindir de un delantero centro para poder poblar el centro del campo de jugadores como Guardiola, Bakero, Amor o Laudrup, lo cual puede parecer una contradicción con el juego ofensivo, pero para Cruyff los delanteros debían jugar por la banda (Stoichkov por la derecha y Begiristain por la izquierda) para que centrocampistas ofensivos llegasen a sus centros y de esta manera desconcentrar a los centrales rivales, dejándolos sin saber a quién marcar. Otra técnica que le gustaba usar para evitar los marcajes de las defensas rivales era el intercambio de posiciones de los extremos.

            A lo largo de su carrera, Johan se convirtió en sinónimo del estilo de juego del fútbol total, un sistema en el que un jugador que se mueve fuera de su posición es reemplazado de inmediato por otro, lo que permite que el equipo conserve su estructura táctica. En este fluido sistema ningún futbolista tiene un papel asignado; sucesivamente cualquiera puede ser un delantero, mediocampista y defensor. Este estilo de juego fue perfeccionado por Rinus Michels durante su estancia en el Ajax y alcanzó su apogeo durante la estancia de Johan como jugador en el club.

         Cruyff desempeñaba labores de delantero centro en este sistema, pero él aprovecharía su profundidad para engañar a sus marcadores o caer a bandas con efecto devastador, algo nunca visto en un delantero hasta aquella época. Debido a la forma en que desempeñaba su juego. Cruyff es todavía denominado como «el futbolista total”. Fue conocido por su capacidad técnica, velocidad y aceleración, pero su mayor cualidad era su visión de juego, basada en un agudo sentido de las posiciones de sus compañeros de equipo para desplegar el ataque.

            En la prensa catalán, David Miller afirmó que Cruyff era superior a cualquier jugador anterior en su capacidad para extraer el mayor provecho de los demás. Denominó a Cruyff «Pitágoras con botas» debido a la complejidad y la precisión de sus pases en ángulo, y escribió: “Pocos han sido capaces, tanto física como mentalmente, de tal fascinante control sobre un partido de un área a otra. Cruyff perfeccionó también un movimiento que hoy se conoce como el «Regate de Cruyff». Para hacer este movimiento, Cruyff miraba para pasar o cruzar la pelota, sin embargo, en lugar de golpear el balón, él arrastraba la pelota detrás de su pie plantado con el interior de su otro pie y dando una vuelta de 180 grados y se aceleraría lejos del alcance del defensor.

Algunas de las frases y máximas de Johan Cruyff

            Para conocer mejor a una persona que piensa, ejecuta y enseña, como ha sido el caso de Cruyff, lo mejor es ‘verlo’ a través de algunas de sus frases preferidas y, en este caso, completar su personalidad con frases de otros que han vivido, jugado, trabajado, admirado y copiado el ejemplo del personaje. Vamos primero con sus propias máximas o frases:

            El balón es mi oxígeno, respiro fútbol y me divierto haciéndolo (…) Si tú tienes el balón, el rival no la tiene (…) Sólo hay un balón y quien lo tiene decide (…) El fútbol consiste básicamente en dos cosas: primera, cuando tienes la pelota, debes ser capaz de pasarla correctamente; segundo, cuando te pasan la pelota, debes ser capaz de controlarla porque si no controlas la pelota, no podrás pasarla (…)  Jugar al fútbol es muy sencillo, pero jugar un fútbol sencillo es la cosa más difícil que hay (…)Los buenos jugadores se mueven con serenidad, relajados, seguros de sus fuerzas y convencidos de sus intenciones. Los otros, los de los puños cerrados y la cara de sufrimiento, son más atletas que futbolistas; nosotros, que somos unos románticos, preferimos futbolistas (…)

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Cruff y Luis Aragonés: el fútbol cambió con ellos…

            Más frases: La clave de un buen jugador es la técnica y utilizar con los ojos bien abiertos y la inteligencia muy despierta; y la clave de un entrenador, además de saber de fútbol y mejor si lo ha practicado, lo fundamental es tener ojos, saber ver lo que tiene y como sacar el mayor rendimiento de eso que tiene y por eso los entrenamientos deben no sólo deben ser colectivos sino también individuales… Todo el mundo sabe jugar a futbol si le dejas cinco metros de espacio.(…) En mi equipo, los delanteros solo deben correr 15 metros, a no ser que sean estúpidos o estén dormidos (…) La creatividad no está reñida con la intensidad (…) Un buen jugador casi siempre tiene el problema de la falta de eficiencia; siempre quiere hacer las cosas más bonitas de las absolutamente necesarias (…) Si no puedes ganar, asegúrate de no perder (…) Antes de equivocarme, yo no cometo ese error (…) Prefiero ganar 5-4 que 1-0 (..) Cuando vas ganando 4-0 y quedan 10 minutos de partido, es mejor dar al poste un par de veces para que el público grite ‘ooooh’. Siempre me ha encantado ese sonido cuando la pelota da con fuerza en los postes o el larguero…

            Cuando el fútbol depende de un segundo, o de menos

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            En el número anterior de Kazetariak subrayábamos que el fútbol que le gustaba a Cruyff estaba basado en dos grandes principios: (1) el juego ofensivo construido desde todos los lugares del campo pero siendo el centro y algún jugador concreto el punto de apoyo; y (2) el control y las innovaciones sobre ese juego en el campo, con jugadores capaces de mover el balón rápidamente, ofrecer asistencias a los delanteros y saber llegar desde atrás a posiciones de ataque. “Al fútbol se juega con los pies y también con la cabeza y no me refiero precisamente a los remates. Por tanto, es un deporte que precisa mucha inteligencia (quizá el que más de todos) y por tanto es también un deporte de muchos fallos, y en el que constantemente en el campo y en el banquillo hay que tomar decisiones porque el reloj también cuenta y mucho, y esto ocurre también en otros deportes”

            El lenguaje de Cruyff era tan universal como su lógica y se explicaba a partir de un balón y de un rondo de la misma manera que el juego depende  de un centímetro y de un segundo, incluso, con jugadores como Messi, de menos. Cruyff puntualizaba: “Muchas veces la velocidad se confunde con la anticipación, y es que cuando empiezo a correr antes que otros parezco más rápido (…)  Todos los entrenadores hablan sobre movimiento, sobre correr mucho. Yo digo que no es necesario correr tanto. El fútbol es un juego que se juega con el cerebro. Debes estar en el lugar adecuado, en el momento adecuado, ni demasiado pronto ni demasiado tarde y, repito, correr lo justo y necesario”.

            Opiniones sobre Cruyff a través de “Un momento dado”

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            En 2004, el director de cine Ramón Gieling rodó una película titulada “Johan Cruyff, en un momento dado”. El documental muestra el impacto de la figura del jugador y entrenador sobre la sociedad de Cataluña y también sobre su particular forma de hablar y expresarse. El título hace referencia a una expresión constantemente repetida por Cruyff sobre todo en las ruedas de prensa. Recogemos algunas de esas opiniones que van desde su manera única e irrepetible de jugar hasta “su chulería natural” // “Andaba por el mundo sin mirar a la pelota pero con ella pegada al pie, como si tuviera un rollo con el balón” // “Con él, cambió el fútbol” // “Era subversivo porque iba contra la moda, contra lo establecido” // “Marcaba o señalaba lo que pasará en el futuro inmediato del fútbol, como le pasaba a Picasso con la pintura” // “Su discurso era: disfrutar de la vida” // “Cruyff fue una salutación del alma porque el fútbol era para él una expresión de belleza” // “Con su cambio de ritmo que añoraba Butragueño y otros, el inventó el duende en el fútbol” // “Pese a su condición de holandés, puede comparársele con el flamenco por ser extraordinariamente rico en compases”…

Mirar el fútbol con los ojos de Cruyff

            Definir las funciones de cada jugador de acuerdo con el puesto que ocupa en el campo, y organizar el juego a partir del rondo, el espacio justo y necesario para dar precisión y velocidad al balón. Esa ha sido la suerte máxima del Barcelona, de un Barça que ha sido modelo en todo el mundo y que en este momento está en crisis (eliminado por el Atlético de Madrid en los cuartos de final de la Copa de Europa) debido,  a mi modo de ver, a cuatro razones: una, el exceso de partidos de sus jugadores, doce más que los jugadores del Real Madrid, algunos de ellos con ligas, copas, partidos con la selección (muchos en América) y múltiples amistosos, viajando constantemente y jugando así bastante más partidos, “lo que hace –dice Cruyff— que los jugadores profesionales de primera no estén en igualdad de condiciones; lo que es, por tanto, una cuestión de falta de sentido común”; segunda razón: la exigencia económica del club obliga a los equipos más grandes a estar allí donde se les paga bien y por eso su preparación previa a la temporada no es la adecuada; tercera, el Barça tiene sus mejores jugadores perseguidos por las Haciendas de distintos países y esto humanamente debe afectarlos; cuarta razón, yo creo que el fallecimiento de Cruyff, con todo lo que ha representado en estas tres últimas semanas, ha repercutido en el club y en el equipo azulgrana.

Las frases más conocidas sobre las enseñanzas de Cruyff

           En la  Kazetariak anterior recogíamos opiniones de jugadores y técnicos vascos o que entrenan a equipos vascos (como el caso de Eusebio, en la Real Sociedad) sobre Cruyff, ahora recogemos otras, como por ejemplo la de varios jugadores que entrenó: “Fue un técnico que creó un nuevo estilo. Convenció a generaciones enteras de que se podía ganar jugando bien, dominando el balón, corriendo lo justo  y no dando patadas”. Por eso, “ha sido un referente, la personalización de una escuela. Cambió el fútbol desde el campo y desde el banquillo”.

            En los campos de entrenamiento del Barcelona se pusieron de moda los rondos, donde los jugadores formaban corros y se pasaban la pelota al primer toque intentando que uno de ellos no se la robase, con el fin de entrenar el juego rápido, como recurso para atacar las férreas defensas que preparaban los equipos rivales. Este juego defensivo de los rivales se acentuaba sobremanera en los partidos del Camp Nou, donde la amplitud del campo daba más poder ofensivo al Barcelona, por lo que se aprovechaba de ello para jugar con solo tres defensores. A medida que pasó el tiempo, el juego de Cruyff fue trascendental porque Guardiola, su pupilo en esa época, retomó los conceptos principales de Johan en el poderoso Barcelona del año 2009.

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            Cruyff, Guardiola y Luis Enrique, amantes del balón

 

Guardiola: “No sabía nada de fútbol hasta que conocí a Cruyff”

            Para Pep Guardiola, Cruyff nos ha dejado muchas cosas que ahora aplicamos, unos entrenando y otros haciendo de comentaristas (…) Yo no sabía nada de fútbol hasta que le conocí y no hay nada que se pueda comparar a lo que Johan ha hecho por el fútbol (…) El nos abría los ojos hasta el final dando conocimiento. Dicen que tenía muchos defectos. ¡Pues claro! ¿Cómo no va a tenerlos alguien que instala una forma de pensar que es contracultural? (…) Explicaba lo contrario de lo que habías escuchado durante tu carrera deportiva, nos abría los ojos para ser y funcionar de otra manera. Te decía que te guiases por el instinto, que no falla nunca. No es casualidad –concluye Guardiola— que Zubizarreta y Txiki Berigistain sean dos grandes directores deportivos. Nos ha hecho amar este deporte tan abierto que no hay manera de que le podamos olvidar.

            Laureano Ruiz, que sustituyó a Hennes Weisweiler en 1976 como entrenador del Barça, afirma: “Cruyff me dijo que coincidía con mi forma de entender el fútbol. Los dos sabíamos que la habilidad, la inteligencia y la picardía  eran las bases para hacer grande este deporte. Decía: juega a tu aire y demuestra tu calidad. Y si uno pierde el balón y el orden, está obligado a bajar hasta recomponer el juego para luego volver a subir”.

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             Por su parte, Del Bosque, es muy claro en su opinión: “Fue absolutamente singular como jugador y como entrenador; tuvo una influencia grande en nuestro fútbol” // Lothar Mathaus, capitán de la Alemania campeona del Mundo: “Gran hombre que transformó el fútbol” // Maradona: “”Nunca le olvidaremos porque fue mucho lo que enseñaba” // Su paisano Rund Gullit, ex jugador y ahora entrenador: “Gracias, Johan, por ser mi mayor inspiración y mi mejor maestro; gracias por enseñarnos el camino a nuestra generación y por colocar a Holanda en el mapa” // Romario: “Fue, sin duda, mi mejor entrenador y sus enseñanzas serán eternas en mi vida y en la de otros muchos. Sabía revalorizar a cada jugador y encontrar lo mejor que tenía”

“Ojos y oídos bien abiertos para aprender de los demás”

            Terminamos con referencia a un artículo que estos días nos ha gustado como homenaje a este personaje insólito y grandioso en el fútbol y su práctica. El artículo es de Wim Jonk, un ex jugador del Ajax e Inter y hasta hace poco director de la cantera del club de Amsterdam por decisión de Cruyff. Lo titula: “Me quedo con tu legado” y escribe: “por donde pasabas dejabas una huella profunda, para mí el mejor maestro del balón. No hay ni habrá otro igual. Es que siempre estabas un paso por delante del resto y siempre te anticipabas a lo que iba a suceder. Jugaste un fútbol de otra época; y enseñaste otro fútbol para cualquier época. Por algo me decías que en el deporte como en la vida siempre hay que tener los ojos abiertos para aprender de las ideas de los demás. Y que cuando las cosas van bien es el momento justo de innovar y mejorar, porque si van mal ya es demasiado tarde”

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            El artículo continúa: “Los hechos y las verdades demuestran tu valor como profesor e ideólogo. Entre otras cosas porque eres el gran inspirador del fútbol atractivo y atacante, basado en la idea de la creatividad. Y tu visión de formación, que es lo que te hacía diferente sobre el resto, era una visión que englobaba al equipo y también al individuo. Dos ingredientes capitales en la receta del fútbol que ha inspirado a tanta gente en el mundo. Johan, amigo, eras un gran maestro, un visionario y un creador de fútbol. Tú te marchas, pero nosotros nos quedamos con tu enorme legado”

 

José Manuel Alonso, expresidente de la AVP-EKE

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