Larga vida al Caso

Tania Albeira Rodríguez

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Después de 30 años sin que el periódico El Caso se paseara por los quioscos con su cabecera roja y sus llamativas portadas, éste ha vuelto en forma de revista y con un ejemplar reeditado de su anterior publicación de regalo. Gracias al impulso de la serie de Televisión Española que narra las peripecias de los que hacían posible que en pleno franquismo El Caso burlara la censura y publicara artículos y reportajes que ningún otro medio era capaz de hacer y divulgar, este periódico ha vuelto a los quioscos tanto para los nostálgicos de esta publicación como para aquellos que no lo conocieron. Gracias a ello los jóvenes tenemos la oportunidad de conocer de primera mano el periódico del que tanto hemos oído hablar y de revivir los crímenes más escabrosos de la posguerra.

Cuando desapareció El Caso, la prensa española se quedó huérfana de un diario especializado en sucesos. Ningún periódico quiso ni supo llenar ese hueco. La crónica negra ha sido relegada a un segundo plano, aunque todavía sigue llenando portadas, sobre todo en los diarios locales.

Las dificultades para hacer periodismo de investigación han cambiado. Ahora no es la censura la que obliga a informar de una determinada manera, sino la burocracia y las murallas administrativas que un periodista debe escalar para intentar llegar al fondo de un caso. En los años de mayor éxito del Caso la censura era su mayor enemigo, hoy en día el mayor enemigo de un periódico son sus costes de publicación y la escasez de ventas y publicidad. No es fácil crear un medio de comunicación en estos tiempos. En España durante los últimos diez años desgraciadamente hemos asistido al cierre de varios diarios de tirada nacional, como Público, Ya o ADN. El Caso tuvo que cerrar definitivamente en 1997 por culpa de las pérdidas económicas y por la competencia que surgió con la salida al mercado de nuevas revistas. Tras su cierre reapareció como diario digital, al igual que han hecho otros periódicos como Público, que cuando dio por finalizada su edición en papel, pasó a ser uno de los diarios digitales más importantes del país.

Los crímenes no han cambiado mucho desde que El Caso cerró. El móvil sigue siendo el mismo: dinero, poder, venganza, odio y envidia. Cuando El Caso nació no podía informar más que de un asesinato semanal.

Los lectores ansían información y el periodismo debe dársela. Con las dos máximas del periodismo nació hace más de sesenta años El Caso: informar y entretener gracias a la labor de periodistas como Margarita Landi. Ella fue una de las primeras mujeres que se especializó en el periodismo de sucesos, era criminóloga y eso le sirvió de gran ayuda para sus artículos.

El espíritu que empujaba a remover cielo y tierra para esclarecer los casos más turbios de la España negra a los antiguos periodistas de El Caso no debe morir jamás. Por eso esta nueva etapa de El Caso en formato revista es más necesaria que nunca. Estamos en una época convulsa en la que quizás no nos condicione la censura pero sí otros poderes y circunstancias a las cuales el periodista debe hacer frente. Larga vida al Caso y que nunca muera su espíritu.

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