Respuesta al paro y la gravísima crisis profesional: El periodismo necesita, con urgencia, mostrarse, unirse, renovarse, inventarse e imponerse

< Relato de mi experiencia de 50 años de profesión, subrayando el aprendizaje, la adaptación y el trabajo en equipo, así como la labor de Asociaciones y Colegios.

         En estas dos últimas semanas, desde el número anterior de Kazetariak, en nuestra profesión de periodistas se han producido noticias muy graves que nos obligan a plantearnos el momento que viven, mejor, que padecen, los periodistas, trabajen o no, y el negrísimo futuro que les espera si no están ojo avizor, y, sobre todo, si no se agrupan o forman equipo para buscar soluciones y compartir la situación o actividad que puede generarse adaptándose a la exigencia del presente y futuro. Mi experiencia me dice que de lo malo se aprende y ese aprendizaje (mejor en grupo) debe aprovecharse porque siempre, siempre, hay alguna salida. Lo peor es encerrarse en casa o en uno mismo esperando alguna oferta o llamada, o no sé qué.

image001

            En la actual situación, estoy seguro de que si las Asociaciones-Colegios profesionales  aprovecharan y utilizaran su agrupamiento para el presente y futuro, se solucionarían muchos casos. Como ejemplo, contaré parte de mi aprendizaje continuo de los expertos en la materia y mi vida profesional en la que hice de todo para salir en algunos casos de situaciones muy difíciles, siempre, para los éxitos y los fracasos, sirviéndome del grupo, de los colegas, a los que debo mucho, incluso haber sido presidente de la Asociación de Periodistas Vascos en momentos de amenazas, acoso e intentos de derribo; momentos dominados por el miedo y superados en gran parte gracias al compañerismo.

Los EREs de los periódicos y otros medios

         La noticia más desagradable de estos días ha sido el anuncio del brutal ERE (Expediente de Regulación de Empleo) planteado por El Mundo, con más de doscientas personas propuestas para despidos. A esos despidos hay que añadir otros que se han producido anteriormente como los de El País o la cadena de diarios de Vocento, así como de otras cadenas y diarios, además de numerosos cierres, y no sólo españoles. Esta sangría se está produciendo porque los periódicos (y otros medios informativos) siguen diseñados para objetivos que ya no pueden cumplir, como comentaremos en otro número de Kazetariak. Tampoco podemos olvidarnos del deterioro de la información veraz e independiente de los últimos años. En todos los casos, han sido y son muchos compañeros del periodismo vasco los que se han visto afectados y sobre todo los licenciados en ciencias de la información, facultades de las que van saliendo cientos y cientos de compañeros desde hace cuatro décadas.

 

“Sin periodismo, no hay democracia”

            La FAPE (Federación de Asociaciones de Periodistas Españoles) ante la celebración de mañana, 3 de mayo, del Día Internacional de la Libertad de Prensa, ha redactado un angustioso manifiesto y unos días antes denunciaba la situación de los EREs. Trataba en ambos casos de implicar a la sociedad en general y a los políticos en particular argumentando que es una mala noticia para la democracia y, sobre todo, para el derecho a la información veraz y de calidad a la que tienen derecho los ciudadanos. Una semana antes, en la Asamblea de los Periodistas a nivel estatal, celebrada en Cartagena y en la que estuve presente, se volvió a recordar un slogan que tuve el acierto personal de proponer hace unos años y que se difunde constantemente: “Sin periodistas no hay periodismo / Sin periodismo no hay democracia”

Políticos contra periodistas

            Ese mismo día en que Unidad Editorial –y cito algún comentario— “masacra a la redacción de El Mundo con un ERE abominable, Pablo Iglesias, líder de Podemos, señalaba a un periodista de ese medio, que cobra cuatro duros, y lo usa como palanca para quejarse de que la prensa trata mal a su partido (…) Iglesias quiso abrir un debate a la manera en que nos tiene acostumbrados: primero el ruido, la fiesta; después el duelo y la reflexión. Quiere sacar, como político, la máxima rentabilidad a un estado transitorio de cabreos cruzados”. En fin, una pelea que a los únicos que perjudica es a los periodistas y que el partido citado ha hecho extensivo presentando ante el Congreso de los Diputados un “plan de medios” para una legislatura en la que no se aprueban leyes, y lo ha hecho aprovechando su cortina de humo. Un plan en el que salva a las empresas televisivas que les lanzó a la fama y un plan en el que lo único que estamos de acuerdo es en la necesidad de que en la ESO se estudie “educación mediática”, una reivindicación de los periodistas y algunas Universidades de hace ¡cuarenta años! (entonces se solicitaba para EGB y el BUP), pero que los distintos planes de estudio ideados por los políticos no se han atrevido a poner en práctica. Una reivindicación justa que beneficiaría claramente a los licenciados en ciencias de la información.

image009 Hace cuarenta años ya se reclamó la “educación mediática” en las escuelas

Lo cierto es que una vez más –y no lo digo sólo por este caso— se produce algo que nos resulta muy difícil de tolerar: el hecho de que los políticos se entrometan donde nadie les llama, en la vida, trabajo y comportamiento de los demás, tratando de demostrar que sirven a la sociedad cuando lo que hacen en la mayoría de los casos es servirse de esa sociedad a la que machacan constantemente. Además, no toleran que los medios de información muestren sus vergüenzas, y por eso acuden raudos a tratar de controlarlos.

Asambleas de Asociaciones y Colegios de Periodistas

image011

Asamblea de la FAPE en Cartagena hace unas semanas

            Todo ello ha coincidido con nuestras asambleas profesionales que reclaman lo que es justo y equitativo, que denuncian a las empresas que controlan los medios, empresas que a su vez están controlados o sometidos a los poderes políticos y/o económicos. Asambleas que piden un mayor compromiso, una ética y adaptación a la realidad de las universidades con Facultad de Periodismo, y a los compañeros una mayor implicación en colegios y/o asociaciones. Dan la impresión, sin embargo, que gritan en el desierto, lo que no es nada nuevo.

            Nuestra Asociación y Colegio de periodistas vascos, asociación y colegio con juntas directivas con buenísima voluntad y total entrega,  reciben a cambio (y no es algo nuevo) bastante desprecio por parte de muchos profesionales, lo que a mi modo de ver y más en la situación actual es una gravísima equivocación de los ausentes, más aún de los que están en paro, que desde se crearon los estudios en la Universidad Vasca tienen que ser miles.

image013

De izda. a dcha.: Juan Manuel Gutiérrez, tesorero de la AVP-EKE; Txuskan Coterón, presidente de la AVP-EKE y decano del CVP-KEE; Arturo Trueba, vicepresidente de la AVP-EKE y secretario gral, del CVP-KEE y Nekane Vado, secretaria gral, de la AVP-EKE y tesorera del CVP-KEE

            En la asamblea de la Asociación de Periodistas Vascos del pasado  20 de abril, en la que estuve presente, se expuso lo mucho y bien que se estaban haciendo las actividades por parte de la actual Directiva, tanto de la Asociación como la del Colegio Vasco de Periodistas, instituciones, una privada y otra supuestamente pública, hermanadas felizmente. Felicité por lo mucho que se ofrece (con sólo diez euros a cambio) a cuantos periodistas están trabajando, han trabajado y ya no lo están (jubilados, como mi caso, o en paro forzoso), o los que nunca han trabajado pese a ser licenciados en ciencias de la información, que es la carrera universitaria que se han inventado (hay vacíos muy graves en muchas facultades) para sacar adelante a jóvenes bien preparados que, luego, se encierran en sus casas esperando la llamada de alguna oferta que nunca llega. No es de extrañar que se estén dando casos de periodistas de reciente incorporación o salida a la política, ejemplos muy significativos.

Nuevo estudio necesario de la situación en Euskadi

            Aproveché el hecho de que se va a volver a realizar un estudio sobre la situación de los periodistas en Euskadi, para reclamar que ese estudio se haga partiendo del año 1977 en el que se creó, en Lejona (Leioa), la Unidad de Ciencias de la Información, una organización dependiente de la Universidad Autónoma de Barcelona y previa a la Facultad, y en la que se produjo un hecho insólito: los profesores fuimos elegidos por los alumnos que desde unos años antes estaban o iban a estar matriculados en Barcelona u otros lugares fuera de Euskadi. Mi pregunta es: ¿Qué ha sido de los miles de alumnos que se han licenciado desde aquel año? ¿Cuántos han trabajado y cuantos trabajan en el periodismo? ¿En qué han trabajado si es que han trabajado en algo?… Y después de llegar a algunas conclusiones, preguntarse: ¿qué soluciones puede haber para que el periodista trabaje y lo haga en aquello que se ha preparado licenciándose?… Solicité ese estudio para el que será absolutamente necesario, si se consigue dada su complejidad y costo, además de la necesaria colaboración de la Universidad y la de los propios licenciados.

image015

Cuarenta años reclamando y reclutando parados

            La situación es más preocupante a la vista (otro día hablaremos de ello) de lo que está ocurriendo en el contexto de las Universidades y en la propia sociedad en que vivimos, con profunda crisis cultural, antropológica y social, afectando siempre a nuestros colegas. Y lo que está pasando es que ya el 15 de agosto de 1976 (¡hace cuarenta años!), uno de los grandes  maestros, Ángel Benito, catedrático de una Facultad de Ciencias de Información, decía que no había puestos de trabajo en toda Europa para los alumnos que estudiaban entonces esa carrera en España. Tres años más tarde, en 1979, sólo de la Facultad de Leioa (Lejona), salían más licenciados que puestos vacantes en España, Francia e Italia juntas.

Casos que son de juzgado de guardia

            ¿Qué puede decirse, por tanto, de la situación actual? ¿Qué datos objetivos tenemos?…Y mi pregunta añadida es: ¿Qué se puede hacer para que los que no trabajan lo hagan, sobre todo los más valiosos?… Contesto previamente: sin agruparse, sin aprovechar las sinergias nuestras y las de los demás, nada se conseguirá. No sólo porque la unión hace la fuerza sino porque hay mucha actividad idónea en el mundo laboral para esos licenciados, actividad que está pendiente de reclamarse y aprovecharse, de luchar contra la sinrazón. Un ejemplo de juzgado de guardia: hay instituciones públicas e incluso Universidades con Facultad de Periodismo que el necesario puesto (o puestos) de responsable (s) de comunicación se lo dan a algún (os)  enchufado (s) que no es (son) licenciado (s) en esa materia. Absolutamente inaudito y vergonzoso.

¿Por qué contar mi propia experiencia?

         Al salir de esa reciente asamblea (en la que estuvimos un reducido número, probablemente el grupo más solidario con los que no están ni han estado nunca en la Asociación), uno de mis compañeros (y siempre amigo) me dijo: “Con lo que está cayendo, ¿por qué no cuentas en Kazetariak tu larga experiencia para que alguno de esos compañeros se anime a juntarse y a trabajar con los demás en la Asociación-Colegio; y darle alguna orientación para encontrar trabajo, si es que no lo tiene?”…

image017

Mis primeros años en La Gaceta del Norte de Bilbao

Lo pensé y me he decido a contar parte de mi larga y variada experiencia profesional de casi 50 años, pensando sobre todo en esos colegas –actuales y futuros— que parece que nadie se acuerda de ellos (y no es cierto) y que seguramente están necesitados de algún empujón o alguna iniciativa que despeje el panorama tan negro, y pueda servirles para quitar el miedo y/o la inseguridad ante los que debemos sobreponernos superando si queremos dedicarnos a esta profesión (u oficio, por ser más humildes) que ha sido y debe seguir siendo única y la más dura, por honesta y sin horarios; la más solidaria, por estar dedicada a los demás; la más bella, por hacer visible lo escondido; la más pacífica por estar siempre en manifiesta actividad entre el ser-real y el ser-ideal del hombre o de la mujer; la más sublime sencillamente porque es contar la verdad y hacerlo, siempre que se pueda, en libertad…

Los “mass-media”, los profesionales y la amnesia digital

           Nuestra profesión debería de ser (y no lo es) una de las más idóneas para la enseñanza (educación) ya que todos los estudios sociológicos, psicológicos y pedagógicos denuncian permanentemente la enorme influencia que tienen en la persona y en la sociedad los “mass-media”, incluido el fenómeno digital. Precisamente hace unos días se presentaron los resultados de una investigación en la que se señala la existencia de un vínculo directo entre los datos que son fácilmente disponibles al presionar

image020

un botón, y el fracaso para guardar esos datos en la memoria humana. Los hallazgos de este análisis refieren que nuestra incapacidad para retener información importante se debe a nuestra tendencia a delegar esta responsabilidad en dispositivos digitales como los dispositivos móviles. Y ante esa situación, desde hace años venimos diciendo que nadie mejor para enseñar a analizar, aprovechar e incluso combatir esa influencia que los licenciados en información / comunicación. Y cómo eso no se hace no es extraño que la comedura de coco y la depresión sean las enfermedades de nuestro tiempo. Y no debe sorprendernos tampoco que, en la actualidad, la insatisfacción sea el paisaje social dominante en Occidente.

“Uno para todos; todo para uno”

            Antes de contar mis experiencias voy a subrayar tres aspectos que me parecen claves y que me han servido para trabajar y ser feliz en esta profesión durísima pero apasionante. En primer lugar: dar la cara y luchar por lo que se quiere (en esta profesión no hay cabida para los tímidos ni para los sumisos), y no desear lo que nunca se puede llegar a tener; adaptarse, por tanto, al medio o lugar en el que trabajas y/o vives. En segundo lugar, aprender (de conocer) y aprehender (de coger y hacerlo tuyo) para conseguir lo que se debe, e incluso hacer lo que no hace nadie, y así generar tu propio puesto de trabajo y, después, si es posible, facilitar el de los demás. Y en tercer lugar, como consecuencia de los dos primeros, el trabajo en equipo: aprovechar siempre las sinergias y confluencias del grupo, con una vieja máxima de Alejandro Dumas (1802-1870) “uno para todos y todos para uno” y un proverbio chino: “si caminas bien acompañado, llegarás mucho más lejos”.

image022image023

                        “Si no  viene la suerte, hay que buscarla”

            En los tres casos, mi experiencia me dice que he tenido suerte en la vida pero que cuando no la he tenido la he buscado y encontrado. Tuve la suerte desde niño: éramos siete hermanos muy unidos en unos años muy difíciles y, desde entonces (y luego con los ´compas´ en el colegio), comprendí la importancia del grupo, del compañerismo. En la Universidad tuve también la suerte (que desarrollé después) de aprendizaje y actividad en grupo. Y en la profesión trabajé desde el primer día en una sección con varios ´maestros’ del oficio y enseguida elegí los mejores géneros periodísticos para aprender y aprehender: la entrevista y el reportaje, sabiendo elegir al entrevistado y los temas de actualidad. Luego hube de adaptarme a muchas actividades distintas, siempre en el mundo del periodismo y la creación, y, aún cuando dirigí en algunos casos, siempre lo hice desarrollando la participación del grupo, de las redacciones, de los compañeros y compañeras, los que he conocido y con los que he participado en casos auténticamente extraordinarios.

“En mi familia y en mi colegio, los primeros compañeros”

            Voy a comenzar por el principio. En agosto cumpliré 74 años y en el periodismo activo estoy desde los diecisiete, cuando mis compañeros de La Gaceta del Norte, en Bilbao, me llamaban “chupetín” precisamente por ser un crío. Un crio que estudió en un Colegio de Jesuitas a costa del enorme sacrificio de mis padres (con siete hijos) en una posguerra autoritaria,  hambruna y complicada. Allí, con jóvenes muy preparados, jesuitas vascos y castellanos, una mezcla interesante, aprendí cuatro normas que nunca olvidé: Una, que la fe es algo propio; la solidaridad (no ‘caridad’) algo entregado a los otros, a los demás; y la esperanza y confianza, algo propio pero también compartido. Y precisamente el compartir, el formar equipo dentro y fuera de las aulas, con actividades ajenas a las asignaturas y las ‘notas’,  resultó un empeño glorioso.

image026Los colegas del colegio, siempre unidos, en grupo y actividad permanente

Dos, que unos son los que mandan y otros son los que obedecen pero sin perder nunca la propia naturaleza, decisión y personalidad del mandado. Tres, que lo más importante son los amigos (as), con los que hay que darlo todo; pero también son muy importante los colegas, con los que compartir el trabajo, la responsabilidad y también la incomprensión a la que estas laboralmente sometido. ¡Ah!, precisamente no hay que mezclar la familia, la amistad y el trabajo, son tres cosas muy distintas aunque parezcan en algún caso coincidentes. Y cuatro, que no todos los que se dedican a informar y enseñar saben hacerlo, ni mucho menos, y que la educación y el conocimiento se fundamentan, primero, en despertar el interés por la adecuada información, y, después, el desarrollo de eso por lo que han conseguido interesarte.

El contenido y valor exacto o preciso de las palabras

            Con ese bagaje y la pasión (además del propio interés) que había despertado en mi uno de aquellos jesuitas por escribir, por la literatura y el periodismo, en contra de la opinión de los propios jesuitas y de mi padre, que decía ‘amén’ a lo que le decían los curas, estudié periodismo. Los jesuitas, con la mejor voluntad, hacían un test de conocimientos para llegar a la conclusión de cuál debería ser la preparación futura, vamos, la carrera que debía uno estudiar, y aquel test decía que lo mío era la ingeniería. Así que me matricularon en la Escuela de Peritos y en el breve tiempo que aguanté con lo que no me gustaba aprendí que las palabras deben ser precisas y estar bien acompañadas por los hechos, lo que me sirvió siempre en mi carrera profesional. Pongo ejemplo: los estudiantes de aquella escuela habían tomado el mando y sólo se hacía lo que ellos querían. Por ejemplo, no comenzaba el curso el día programado sino quince días después. Y los profesores se las veían y deseaban para que se cumplieran sus palabras. Una mañana, en el aula, un grupo de alumnos, instalados en la última fila del aula, ‘pasaba’ de la lección del catedrático y estaban hablando y jugando a su aire. El profesor, indignado, soltó la frase: “El último banco, a la calle”. Y eso hicieron: cogieron el banco en el que estaban sentados y lo lanzaron a la calle. Lo vieron mis ojos.

“Extraordinaria e insólita experiencia en Pamplona”

            En fin, abandoné enseguida los estudios de ingeniería, cogí mi vocación y me fui a estudiar periodismo a Pamplona, donde el Opus Dei tenía una Escuela que parecía mucho más seria que la que había en Madrid. Y así fue. A partir de entonces me sentí libre e implicado conmigo y con los que creyeron en mí. Enseguida me comprometí a estudiar al mismo tiempo que trabajar porque hay un dicho muy acertado: “no dejes nunca pasar de largo la oportunidad que se te presente, aunque sea mínima”. Allí, ajeno a la obra, con extraordinarios profesores como Ángel Benito y José Luis Martínez Albertos, me alimenté de un periodismo ético, bello, profundo y palpitante. No es de extrañar que durante mucho tiempo la mayoría de los directores de la prensa española salieran de Pamplona. Y tuve la fortuna de comenzar pronto a trabajar en actividades periodísticas, de la propia Escuela y de los medios informativos de Pamplona, y conviví con unos extraordinarios compañeros, la mayoría de otras carreras, con los que formamos un grupo único e insólito, con el nombre de “República de Adefagia”. Vivimos de alquiler en un modesto chalet de la Media Luna de Pamplona y aprendimos ya en serio y en la práctica lo que era la libertad, la justicia y la solidaridad compartidas…

image028.jpg

En este privilegiado lugar de la Cámara de Comptos hice mis estudios de periodismo en Pamplona

Un grupo universitario sin diferencias de clase ni de ‘ingresos’

            En nuestra “república” formábamos un equipo activo, y el compañerismo y la igualdad lo entendimos desde la primera lección: desde el estudio en grupo o el mismo reparto de beneficios pese a los distintos ingresos económicos por el trabajo de algunos y las subvenciones paternas de otros, compartiendo los conocimientos, el estudio, las vacaciones y el disfrute de la vida en plena juventud. Convivencia que nos hacía recordar, con la debida distancia, a aquella de los años 20 entre tres genios: Lorca, Dalí y Buñuel, uniendo la literatura, la pintura y el cine, y a lo que añadimos la música con un tocadiscos tan clásico como su sonido.

image029

En La Gaceta del Norte, con los profesionales que más aprendí en aquellos años

De la cartelera de cine a la sección de local y regional

            Otra de las fortunas fue que el primer verano de aquel curso 1961-62, se me concedieron las prácticas de periodismo en La Gaceta del Norte de Bilbao y lo mucho que aprendí de los ‘veteranos’ periodistas de aquel diario único por su historia y por sus apuestas de futuro hacia el periódico local y regional, económico y deportivo. La primera lección fue el primer encuentro, al presentarme con un compañero catalán al subdirector del periódico y responder a la pregunta de “¿qué te gusta del periodismo?”. La sinceridad de mi colega le perdió, respondió: “La cultura y el cine”. Contestación: “Muy bien, todos los días vas a hacer la cartelera de cine”. Tomé buena nota: “¿Y a ti, que te gusta?”. Pensé y respondí con seguridad: “¿A mí? Todo, pero fundamentalmente la calle, sacar noticias”… Y la respuesta fue satisfactoria: “Vas a ir a la sección de Local y Regional, donde hay muy buenos profesionales”… Mi compañero duró apenas un mes y yo trabajé en aquel periódico hasta la llegada de la democracia, cuando fui contratado por el recién creado diario Deia.

Las primeras lecciones, de veteranos colegas

            Segunda lección profesional. Esta ya con los colegas resabios de los que uno aprende todos los días. Primera oportunidad: “Jura de Bandera en Montelarreina, Zamora”, un campamento de milicias (de universitarios) donde estaban un número muy elevado de jóvenes vascos y donde iban a trasladarse cientos de familias, en su mayoría lectores del periódico. Un tema que no le apetecía hacer a nadie y por eso me presenté voluntario.

image031

Tiendas de campaña en Montelarreina, Zamora, donde cientos de jóvenes universitarios vascos realizaban los primeros meses de mili

            Mi jefe de entonces era un bilbaíno con dos apellidos de mucho peso y experiencia: Gabriel Careaga Artiach. Intuyó mi preocupación y él me animó. “Mira, chaval, sólo tienes que hacer tres cosas: una, contar lo que veas; dos sacar lo que no se ve; y tres, saber escribir dos páginas (entonces eran de gran tamaño, tamaño ‘sábana’) en las que consigas interesar a los lectores, que van a ser muchos”. Dicho y hecho. A eso hay que añadir las lecciones de todo un veterano fotógrafo con el que fui hasta aquellas tierras de Zamora: Cecilio, el gran Cecilio, que me dio otra nueva lección: “Hay que saber controlarse, debes escribir aquello que pueda gustar no solo a los lectores sino también a la dirección del periódico, ya tendrás otras oportunidades de escribir lo que quieras” Y terminó con dos dichos muy sabios: “En la Feria de Valverde, el que más pone más pierde; y donde no hay ganancias, las pérdidas son seguras”… Este buen Cecilio tenía tan gravada la responsabilidad de lo que debía hacerse cada día que un acto solemne de tres ministros de Franco, en la Diputación de Bizkaia, lo mandó repetir porque a él y a mí nos coincidió con otro tema urgente: un accidente de tráfico.  Sus palabras fueron muy claras: “Si ustedes quieren que mañana aparezca la información en La Gaceta, tienen que repetirlo”… Y así se hizo.

Viviendas del Peñascal y Uretamendi, del éxito a la prohibición

image033

El Bilbao más mísero de aquella época, todo un escándalo

            El éxito de aquel primer reportaje de mi vida me permitió salir a la calle por Bilbao y buscar algún reportaje que pudiera recordarse siempre. Andando (o, mejor, en lenguaje periodístico, pateando) por Rekalde y Rekaldeberri llegué al Peñascal y a Uretamendi, en las laderas del Pagasarri, donde me impresionaron algunas chabolas y rudimentarias viviendas colgantes. “¡Esta es la mía!”, pensé. Y visité aquellos habitáculos  y entrevisté a sus pobrísimos habitantes. Luego, me senté en la máquina Olivetti y, zas, lancé un reportaje que conseguí se publicara a toda página. El éxito fue tan grande como el escándalo. El director, el grandísimo don Antonio González, siempre con el don por delante, me llamó a su despacho y me dijo: “Jovencito, nos has creado un gravísimo problema. Tuviste suerte de que la información o lo que sea se le escapó al censor (lo teníamos todos los días repasando páginas) pero he de decirte que no vuelvas a mencionar que en Bilbao hay chabolas ni que sus habitantes pasan graves necesidades porque será lo último que hagas en este periódico. ¿Queda claro?”…

            Rendir culto a la verdad en tiempos imposibles

            Clarísimo. Pero como mi filosofía de la vida ha sido desde pequeño que no hay obstáculo que no se pueda saltar o evitar, mi duda a continuación fue esta: ¿Cómo conseguir escribir sobre lo que ocurre sin que ni la censura ni la dirección de los periódicos te lo impidan?… Y de nuevo la suerte me  vino por trabajar con tres compañeros que ese dilema ya lo estaban solucionando: Alfonso Ventura Vázquez (1926-2009), periodista y autor de novelas de éxito como “Tierra encima” y “Lo matamos entre todos”; Félix García Olano (maestro de periodistas y director que fue del diario Deia y de Radio Euskadi) y José Luis Martín Descalzo (1930-1991). A este periodista y sacerdote, premio Nadal con “La frontera de Dios” y galardonado con distintos premios de teatro y periodismo, se le recuerda por “Un periodista en el Concilio” (1962-65), con todos los textos informativos que telegrafió a La Gaceta del Norte y que muchos de ellos fueron censurados por el Obispo que controlaba ideológicamente el periódico. Martín Descalzo tenía una frase para recordar: “Si eres periodista, rinde culto a la verdad, pero no olvides dos cosas: que jamás acabarás de encontrar la verdad completa y que en ningún caso debes imponerla a los demás”… Pues bien, esos tres periodistas escribían entre líneas y me enseñaron a hacerlo. Se trataba de decir lo que querías decir sin llegar a decirlo del todo…

image039

Escrito entre líneas para ‘nuestros’ lectores inteligentes

            Este sistema ellos lo aplicaron inicialmente en La Gaceta en una página diaria, pero lo extendimos y utilizamos en La Hoja del Lunes de Bilbao, la de mayor éxito y mayor tirada de España, donde los lectores inteligentes sabían leer lo que decíamos sin decirlo del todo. Es decir, no podíamos utilizar, por ejemplo, determinadas palabras: libertad, democracia, justicia, dictadura, persecución, etc. pero teníamos tretas o argucias que venían a decir lo mismo, y los lectores –nuestros lectores fieles— nos entendían perfectamente. Pese a todo hubo numerosas amenazas de cierre por parte de los Ministerios de entonces y alguna página censurada, pero de todo sabíamos salir porque una cosa era trabajar en un medio informativo con dueños sometidos a la dictadura franquista; y otra, trabajar en un buen periódico semanal de colegas donde buscábamos formulas distintas y procurábamos responder a la palpable realidad. Y lo hicimos con espectaculares éxitos, compaginando la política, la cultura y el deporte informativo, y donde estoy muy orgulloso de haber realizado cinco secciones distintas a un mismo tiempo, con seudónimos como el de Francisco Allo, el más conocido. Esto demuestra que los periodistas han de superar las dificultades incluso con tretas y estar unidos, trabajen donde trabajen o para quien trabajen, lo que desgraciadamente no ocurre con frecuencia, y la prueba está en los momentos actuales.

Y en esto… ¡llegó la Democracia!

image041

Manifestación por la democracia tras el 23-F

            Con la democracia el periodismo adquirió un nuevo interés del público y un mayor desarrollo de las empresas además de la incorporación de nuevos medios, sobre todo periódicos, que hicieron grandes apuestas, unas de carácter político y otras de carácter económico. Aumentaron las emisoras de radio y comenzaron las de televisión, también con canales autonómicos. Las empresas periodísticas, por su parte, decidieron abandonar el descanso de los domingos y se cargaron las Hojas del Lunes, que eran una concesión a los profesionales de carácter libre e independiente, y que en Bilbao fue el mejor ejemplo de autentico éxito y posterior estudio. La idea fundamental era la de sacar más dinero en la venta y publicidad de los diarios y esas mismas empresas ahora, seguramente, se lo pensarían dos veces. En cuanto a los periodistas, apostamos ciega y responsablemente por el trabajo sin límite, en favor de esa democracia, sabedores y concienciados de que sin nuestro trabajo libre y de “plena dedicación” no habría auténtica democracia.

Años de amenazas de ETA con pérdidas de compañeros

            Toda mi experiencia adquirida durante la dictadura gracias a los estudios y a la agrupación y ‘sabiduría’ de mis colegas, me permitió ganar activos y experiencia para otros años que iban a ser también muy complicados, pese a la Democracia bien ganada. Años difíciles, sobre todo en Euskadi, por las amenazas continuas de ETA, con asesinatos de compañeros y amigos, y la pérdida o la huida (en el más amplio sentido) de algunos colegas celosos de la verdad y de su trabajo informativo que se trasladaron fuera de Euskadi…, y la aportación de otros que, pese a todo, no temieron por ejercer su profesionalidad, solidaridad o la ayuda compartida. Yo mismo estuve en las ‘listas’ y trabajé durante años con escolta. En fin, este tema daría para un libro.

            No obstante, todo cuanto había aprendido desde mi época escolar y mis años de profesional me sirvió para hacer frente a todas las difíciles situaciones, y traté de aplicarlo durante unos años compaginando los periódicos con las clases en la Facultad, y/o dirigiendo algún grupo de periodistas bien al mando de algún periódico o de alguna redacción, y aceptando gustoso la presidencia de la Asociación, creyendo, como he hecho siempre, en la unidad y la lucha unida, lo que convendría aplicar en este momento para miles de compañeros que se quedan en paro (o que nunca han trabajado) y se alejan de lo que se supone es su vocación (frustrada), y a los que reclamamos su presencia.

Cuando trabajar en el periodismo era “fácil”

            Al coincidir en algún momento mi vida profesional en la Facultad y en responsabilidades de medios, se me presentaban compañeros recién licenciados (o alumnos a punto de terminar sus estudios) con ansias de hacer prácticas o de demostrar lo que valían. Mi respuesta era siempre la misma: “Esta profesión es ideal para conseguir trabajo. La información de actualidad o el periodismo se basan en las noticias y esas son las que hay que buscar, desvelar, producir; y con esas noticias ir a cualquier medio y ofrecérselas. No hay medio informativo en el mundo que se niegue a publicarlas. ¡Sal a la calle y busca esas noticias, en cualquier esquina se está produciendo alguna de interés, dámela y la publico!”.

            La contestación de la mayoría de aquellos que pretendían trabajar se asemejaba a esto: “Ya, pero eso es muy complicado”… Y les respondía: “Olvidaste algo que yo solía decir el primer día de clase: aquellos que no le echen cara, aquellos que —tópico aparte—  no se partan la cara, tengan miedo o reparos o sean tímidos o autistas, o estén pensando en la buena vida o en las vacaciones, ya pueden cambiar los estudios, se han equivocado en la elección; no valen para periodistas”.

La “pasión insaciable” del periodista, según García Márquez

         Eso sí, para los que estaban convencidos de superar todo eso, les citaba una frase espectacular del premio Nobel de Literatura en 1982 Gabriel García Márquez (1927-2014):

            “El periodismo es una pasión insaciable que sólo puede digerirse y humanizarse por su confrontación descarnada con la realidad. Nadie que no la haya padecido puede imaginarse esa servidumbre que se alimenta de las imprevisiones de la vida. Nadie que no lo haya vivido puede concebir siquiera lo que es el pálpito sobrenatural de la noticia, el orgasmo de la primicia, la demolición moral del fracaso. 

            Nadie que no haya nacido para eso, y esté dispuesto a vivir sólo para eso podría persistir en un oficio tan incompresible y voraz, cuya obra se acaba después de cada noticia, como si fuera para siempre, pero que no concede un instante de paz mientras no vuelve a empezar con más ardor que nunca en el minuto siguiente”

La ideología personal hay que dejarla en casa

image046

            Los años posteriores, trabajé en distintos diarios. Fui redactor-jefe y dirigí varios periódicos y mantuve los principios adquiridos. Traté de hacer lo que nadie hacía y motivar a la redacción a entenderse, unirse y participar en el duro trabajo diario; ser firme en mis posturas de independencia, con un principio básico: en periodismo o en la actividad informativa (casos de asesores o directores de comunicación), la ideología se deja en casa o en la puerta del medio o de la empresa o institución en la que se trabaja. Cierto que a mí me ocasionó más de un problema y en algún caso un plante o abandono voluntario, pero eso es otra historia.

La información, en el contexto cultural, educativo y literario

            Fuera del periodismo escrito, manteniendo colaboraciones en algún diario, me impliqué en la Televisión (realizando guiones en la productora Pausoka, siempre en equipo) y participé en el medio más caliente de todos: la radio. Mucho antes de esos años, había realizado una experiencia única con niños, primero en La Hoja del Lunes, con la aportación cada semana de un grupo distinto de niños de Bizkaia y Álava, que realizaban conmigo una página titulada “Nuestro Periódico” y que terminaba en el Teatro Campos de Bilbao, con la realización de un espectáculo de teatro y música, y la participación de actores y coros: un total de 500 niños en el escenario. Eso mismo lo hice en la radio, en la COPE, con “Nuestro programa”, algo que actualmente tiene mucho éxito. Debo añadir que junto al periodismo traté de mantener mi gusto y actividad literaria, con algunas publicaciones, la mayoría inéditas, salvo algunos compromisos, todos de carácter periodístico, como por ejemplo: “Picasso, Neruda, Casals: Pablos Universales”; “Maestros de Empresa: Juan Celaya, Estanislao Garavilla, Ángel Iglesias, José María Ormaechea y Ramón Vizcaíno”; o los cien años del Athletic, con “Athletic for ever!”

                        ¿Qué hacer en la grave situación actual?

         ¿Qué hacer, por tanto, en la grave situación actual y en la que los periodistas que están sin trabajo o no lo han estado nunca ni siquiera lo buscan, se encierran en casa a la espera de que los llamen; o deciden emprender otro camino al margen de su vocación de periodistas?

            Lo primero que recomendaría es que se asociaran o colegiaran, sobre todo los licenciados porque por diez euros al mes (un par de cafés con amigos) hay suficiente apoyo e información para sentirse al menos vivo como periodista y a partir de ahí,  entre todos buscar salidas, que las hay, y voy a recordar algunas. Eso sí, que habría que ‘pelearlas’ y reclamarlas justamente. La primera es esta, donde estamos ahora, en “Kazatariak”, que te ofrece una buenísima oportunidad para darte a conocer y demostrar tu valía en este mundo tan complicado. Escribe, publica noticias, reportajes, entrevistas, crónicas…

image052

            Ya sé que esto de la noticia, de levantar las piedras para descubrir lo que otros esconden, que decía Miguel Delibes, no está de moda, y ya se también que los medios o reducen su personal o se cierran. Es más cómodo esperar a las filtraciones, incluso pagando buenas cantidades de dinero, o hacer EREs para eliminar a unos y recibir a otros con sueldos basura o sin recompensa alguna. Sabemos también que el mundo digital nos ha invadido y que no hemos encontrado aún una solución para servirnos de ello y/o trabajar en ello. Yo soy el primero que me siento desbordado, pero sé que a vuestro alrededor hay ya expertos en la materia, por eso, lo primero es impulsar lo que tenemos contando con la colaboración y aportación de todos.

La información ni empieza ni termina en los ‘mass-media’

            En primer lugar, el fenómeno de la información y mucho más el de la comunicación no empieza ni termina en los ´mass-media’. Es cierto que los medios producen una información de interés general y que el periodista puede sentirse en esa actividad más periodista que en ninguna otra, pero nos olvidamos, por ejemplo, de que la información es primero investigación y que a esa se puede dedicar u ofrecer nuestro trabajo, más cuando el periodista tiene su título de licenciado y es experto en la materia. O que la información / comunicación está en la esencia misma de la educación. O que nuestros licenciados son equiparables con las otras licenciaturas que dan derecho a presentarse a oposiciones a las Administraciones estatales, autonómicas y locales. En este punto, hay algo que me cuesta mucho tolerar y es que estén sin trabajo aquellas personas que valen, que son muy buenas para cualquier actividad y/o compromiso que se les ofrezca, y que estén ocupando su lugar los que no están preparados para esa actividad, que ejercen impunemente. O que nuestros licenciados, valiendo, sean incapaces de buscarse alternativas idóneas para demostrar su saber cómo informadores o comunicadores.

image054

            Personalmente creo que nuestros licenciados tienen conocimientos y deseos de contribuir de igual manera que lo que se hace en los medios en beneficio de la sociedad y de que esa sociedad (pequeña o grande; de empresa o de comunidad) esté debidamente informada o comunicada. La información no es otra cosa que el conocimiento de unos hechos y su adecuada transmisión al receptor de esa realidad y de la verdad.

¡Lo mucho que puede aportar un licenciado en información!

            Por otra parte, hay instituciones públicas y privadas a las que se puede ofrecer información y estudio (conocimiento detallado, real y actual) de aquello sobre lo que están responsabilizados, como por ejemplo, en una institución pública como un ayuntamiento, lo que viven, piensan y desean todos sus vecinos o los de un barrio o zona determinada, algo muy válido y oportuno para la Administración competente. Y en el caso de la empresa privada, lo que piensan los consumidores de ese producto que fabrican y venden; estudio informativo de máximo interés para la empresa. Mi experiencia como profesor en un máster en el Instituto Superior del Marketing o mis clases para mayores en la Universidad de Deusto, me demostraron que los profesionales de la información podemos enseñar y contribuir al conocimiento y aprendizaje de otras especialidades, donde el saber y aprendizaje para comunicar ocupa un lugar y un lugar muy destacado.

Última ocurrencia: ¿periódico semanal de “buenas noticias”?

            Y con todo, declaro un sueño personal no realizado y que en estos momentos de decaimiento, vacío y depresión de los ciudadanos, esos que están en paro, con un trabajo precario o con el temor de perder su puesto laboral, repletos de desmoralización personal y social, podría aportarles mucho y tener éxito. Se trata de un periódico gratuito y semanal a repartir por la ciudad, un periódico que contenga solo “buenas noticias”, y que se valga de la publicidad exclusivamente. Y lo pienso y lo creo, pese a que en el argot periodístico se diga que las buenas noticias no son noticias. Esta sería una permanente oferta optimista, que seguramente la hay si se la sabe buscar, y sacarlo a la calle para que lo reciban los ciudadanos. Si el riesgo para sacarlo a la calle puede ser grande, no lo sería para medios o instituciones que ya tienen actividad informativa. Ahí queda la idea…

            Conclusión: Espero que mi “rollete”, como dicen mis nietos, pueda servir de ejemplo, de información y orientación. No he pretendido otra cosa que la de servir (con una posible respuesta) a reducir (el sueño sería eliminar) el enorme paro y la gravísima crisis profesional. El periodismo (y con él y sobre todo los licenciados en información) necesita, con urgencia, mostrarse, unirse, renovarse, reivindicarse e imponerse. Para ello, es importante el análisis de la realidad, el aprendizaje, la adaptación y el trabajo en equipo. Yo sigo creyendo que las Asociaciones y/o Colegios pueden ser el mejor punto de partida para todos. ¡Que así sea, compañeros!

                                                                       José Manuel Alonso, expresidente de la AVP-EKE

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s