Miguel de la Quadra-Salcedo y Gayarre, personaje único, atleta vasco-navarro, etnobotánico, cronista de TVE, explorador, educador de jóvenes y redescubridor de las Américas

                Con el permiso y gracias a la paciencia de nuestros lectores de Kazetariak, voy a dedicar hoy mi análisis de personaje recientemente fallecido a un hombre único e increíble, Miguel de la Quadra-Salcedo y Gayarre, un vasco-navarro de máximo interés periodístico, a mi modo de ver, y que, por tanto, da para extenderse tanto que dejamos una parte –creo que muy interesante— para el siguiente número de Kazetariak, la dedicada a su obra tras la muerte de Ernesto Guevara, el Che, con un documental que le dio fama y numerosos premios internacionales porque descubrió y desmanteló muchas precipitadas tesis sobre la muerte del líder revolucionario, un Che Guevara que  nació, por cierto, el 18 de mayo o el 18 de junio, que no se sabe bien, y del que tengo una biografía a él dedicada. También haremos referencia a algunos aspectos relacionados con Miguel de la Quadra-Salcedo y Gayarre con Navarra y Euskadi, con los navarros y los vascos.

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Miguel de la Quadra-Salcedo y Gayarre, en tierra de sus antepasados

                El 20 de mayo fallecía en Madrid Miguel de la Quadra-Salcedo y Gayarre, a los 84 años de edad. A este famoso atleta vasco-navarro (así se definía pese haber nacido en Madrid), descendiente de familia noble, de Güeñes, Bizkaia, y de la familia Gayarre, el tenor navarro; este genial aventurero, nómada y curioso hasta la saciedad, reportero y creador de ilusiones, educador de jóvenes, conocido como el Indiana Jones europeo; este luchador empedernido que lo dio todo por los demás, por la humanidad entera; este cautivador nato que siempre tuvo a Navarra en su cabeza y agradecimiento, lo mismo que se empeñó, nos empeñó a todos, sobre todo a los jóvenes, por redescubrir América.

 “Todavía soy un adolescente en pleno proceso de maduración”

            Nunca, nunca  le preocupó la edad e incluso cuando el 30 de abril pasado le dijeron que cumplía los 84, contestó: “¡No lo creo! Seguro que os equivocáis, es imposible, yo todavía soy un adolescente en pleno proceso de maduración, me queda mucho por aprender y descubrir!”…  Y lo explicaba con más detalle: “Encontré aquello que Ponce de León (1460-1521), explorador y conquistador español, descubridor de la Florida, al que llamaban el adelantado, tanto buscó: el elixir de la eterna juventud, que he descubierto y que consiste en mantener la curiosidad y rodearte de gente joven; si haces eso, nunca envejecerás; y si el cuerpo te lo impide, en ese caso, yo hago expediciones… soñando”…

            Miguel de la Quadra-Salcedo se consideraba un abuelo  adolescente porque siempre tuvo las mejores palabras para los más veteranos: “Se habla poco de la figura del abuelo, pero creo que es fundamental en la formación de las personas. Transmiten una sabiduría que sólo conoce el que la recibe o el que la ha vivido. Ellos son los que, sin ningún compromiso, mejor ayudan a marcar el camino. En mi caso, gracias a mi abuelo, la curiosidad ha sido el motor de mi vida porque él, Miguel Gayarre, me regaló un libro, una guía de viajes del alemán Karl Baedeker de 1914. Aquella fue la primera vez que veía un montón de mapas reunidos en un mismo tomo y desde entonces comencé a viajar, primero mentalmente y luego físicamente, sobre todo al descubrir Navarra primero y América después”.

(Las guías Baedeker se comenzaron a publicar en 1828 e incluían un sistema de asteriscos para localizar y valorar los más importantes lugares. Tan completas y precisas eran que los alemanes, en la Segunda Guerra Mundial, las eligieron para bombardear en Inglaterra todos los puntos señalados con tres estrellas, intentando hacer así el mayor daño posible al patrimonio inglés. Aquella imprenta y fábrica de guías alemana fue bombardeada por los aliados al final de la guerra)

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En mil batallas y cientos de rutas, algunas vírgenes

            Miguel de la Quadra-Salcedo y Gayarre nació en 1932, el 30 de abril, el mismo día  de Santa Rosa de Lima (1586), San Juan Bautista de La Salle (1651), Indalecio Prieto (1883) y, del que siempre se acordaba, David Thompson (1770), explorador canadiense de origen inglés, recordado por haber cartografiado en su carrera más de 3,9 millones de kilómetros cuadrados de tierras vírgenes de América del Norte, y que ha sido descrito como el “mayor geógrafo terrestre que jamás haya vivido”.

            Miguel de la Quadra-Salcedo ha estado en mil batallas y ha recorrido cientos de rutas, algunas auténticamente vírgenes, y ha estado al borde la muerte en numerosas ocasiones. Por eso, la duda estaba en cuál fue su situación más peligrosa. Y, orgullosamente navarro, contesta: “En los sanfermines, con el “Diario de Navarra” en la mano dándole al toro junto a los cuernos y para que me viera mi novia, hoy mi mujer, que estaba asomada a un balcón  de la calle Estafeta. Pero eso es lo mínimo que hacemos los navarros para casarnos con una mujer navarra, siempre exigente”

Con su familia, bajó el Amazonas y fue domador de leones en el circo

            El 20 de mayo se le apagaba el corazón con los primeros rayos del día, corazón gastado de aventura y vivencias, y entregado, latido a latido, a todo el que le rodeaba. Murió un gran hombre, una buena persona, muy natural y creativa, y su legado perdurará en el tiempo a través de los jóvenes de todo el mundo que participan anualmente en la Ruta Quetzal BBVA. “De lo que se trata –comentaba— es de que jóvenes de muy diferentes países se descubran y conozcan, entablen amistad entre ellos”.

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            Miguel fue un personaje único y muy popular durante más de sesenta años, famoso reportero de televisión, aventurero, explorador, promotor y animador cultural de fama mundial, perito agrícola, experto en etnobotánica (relaciones de los grupos humanos y su entorno vegetal), atleta de lanzamientos de jabalina, disco, peso y martillo, e incluso llegó a ser domador en el circo de Ángel Cristo, a cuya caravana ambulante se unió durante meses con toda su familia: su mujer, Marisol de Asumendi,  y sus hijos: Rodrigo, Sol e Iñigo. “Dejaba la ropa en la jaula para que los leones se acostumbraran a mi olor”. Y comentaba: “Llevo la familia a rastras. Bajé el Amazonas en balsa con mi mujer y mi hijo mayor; y ahora he comprometido a toda la familia con mis proyectos”

Escudo de los antepasados de Miguel de la Quadra-Salcedo, en Güeñes

            Nada de cuanto ha sido basta para definir a este caballero escapado del siglo XV o del concejo de Güeñes y al que le gustaba burlar las leyes de la prudencia. Desafío tras desafío, sin saber vivir de otra manera y compartirlo con todos. Austero, recio y pudoroso, se desenvolvía mucho mejor en la adversidad, con una anaconda enroscada en el cuello o trasmitiendo una crónica bajo una lluvia de balas o con jóvenes a su cargo en cualquier montaña, estepa o en medio de la selva, jóvenes hambrientos y picados por los insectos. En todos esos momentos, se crecía y daba a todos una lección de superación. “¡Ah, la superación, que equivalía a la forma más apasionante de vivir la vida!”…

            El azar ha querido que su fallecimiento se produjera 510 años después que el de uno de sus personajes históricos más admirados, Cristóbal Colón. Siguió sus pasos en vida y terminó su trayectoria el mismo día que el descubridor. Recordaba siempre tres hechos: su descendencia vasca, su niñez en Navarra y la mar conquistada por los vascos a partir de Colón y su descubrimiento, es decir, la condición natural del vasco de ser un hombre del mar, de la mar y para la mar, porque la mar le proporcionó siempre el alimento y el comercio, la aventura y la comunicación. “Así fue siempre el vasco, siempre unido –en palabras del siempre recodado y buen amigo Elías Amézaga— a la audacia que le conducía a todas partes antes que a los demás”. Miguel me puntualiza: “los vascos, además fueron el pueblo que mejor trató a los indígenas por su identidad bilingüe y pluri-cultural. Y recordaba –como lo hizo en entrevista con Pablo Neruda—unos versos del Premio Nobel de Literatura: “… Y voy abriendo al mar las puertas rotas / hasta llenar armarios con espuma. / Y no me canso de ir y de volver… / Los hilos de un océano encendido / y sé que sigo y sigo porque sigo / y canto porque canto y porque canto…”

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            Todo ello fue en el encuentro que tuvimos coincidiendo con las celebraciones del Quinto Centenario del Descubrimiento de América, con mi presencia como responsable de Comunicación del Departamento de Cultura y Turismo del Gobierno Vasco, y en más de una ocasión le invitaron a los distintos actos celebrados en Euskadi. Por ejemplo, a la presentación del libro “Los Vascos y América”, editado por la Fundación BBV o a la exposición de “Amerika eta Euskaldunak”, inaugurada en Vitoria-Gasteiz el 19 de noviembre de 1992.

Deportista de élite, record mundial de lanzamiento de jabalina

            De joven fue deportista de élite: consiguió nueve campeonatos de España,  en disco, peso y martillo, y participó en los Juegos Olímpicos de Roma en 1960.

            En el año 1956, batió varias veces el record del mundo de lanzamiento de jabalina, alcanzando hasta los 112,30 metros, cuando la mayor distancia entonces en los 85,71, distancia considerada en aquella época astronómica, lograda por el atleta noruego Egil Danielsen, distancia que se mantuvo como record olímpico durante veintidós años. Si los 85,71 era “astronómico”, los 112,30 metros de De la Quadra Salcedo se consideró “de otra galaxia”. El récord mundial actual está en 98,48 metros… todavía a catorce metros del récord del reportero vasco. Tanto fue el revuelo que se armó a nivel internacional que se modificó el reglamento para no tener que homologar su marca, conseguida gracias a una técnica imitada de los lanzadores de barra vasca, técnica adaptada por el atleta Félix Erausquin, vizcaíno de Ubidea.

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De la Quadra-Salcedo, que, por cierto, cuando hablaba parecía que  se le subía la temperatura, lo cuenta de esta manea: “Batí el record del mundo aplicando el estilo de la barra vasca en el lanzamiento de jabalina: al transformar en fuerza lineal la centrífuga que adquiría dando tres vueltas. Esto hizo que lanzara la jabalina 27metros más allá que el record del mundo, obligando después a que se cambiara el reglamento internacional tres veces con el fin de anular el estilo. Y eso, pese a que en el momento del record, con el reglamento vigente, el lanzamiento era válido”. La Federación Internacional decidió modificar ese reglamento, a pesar de la enérgica protesta de la Federación Española de Atletismo. El llamado estilo Erausquin fue finalmente prohibido aduciendo que “la técnica era poco segura para los espectadores y participantes en las competiciones”

Nacido en Madrid, siempre se consideró vasco-navarro

            Nació en Madrid, pero él, por ‘lógica’ sanguínea, se consideraba vasco-navarro, ya que por parte de padre descendía de familia afincada en el bello pueblo vizcaíno de Güeñes, donde todavía existe palacio y/o torre que lleva su apellido y por donde paseamos con él en una de sus numerosas visitas a Euskadi; era primo del político y jurista Tomás de la Quadra-Salcedo y de José Javier de la Quadra Salcedo y Miranda, marqués de los Castillejos; y por parte de madre, sobrino del gran tenor del Roncal Julián Gayarre. Precisamente Navarra ha sido su recuerdo permanente. Primero de niño, cuando con cinco años sus padres se trasladaron a Pamplona: “Mi educación de vida se forjó interno, desvalido y asustado, en el colegio de jesuitas de Tudela, donde ingresé a los once años. Allí lo aprendí todo”.

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Torre de los Quadra, en el concejo de Güeñes, en Bizkaia

            En otras entrevistas o en las frecuentes visitas que hacía a la Comunidad Foral de norte a sur (desde la casa natal de su tío Julián Gayarre en el valle del Roncal hasta el desierto de las Bardenas Reales cercano a Tudela), visitas que realizaba a título individual o con los jóvenes de la Ruta Quetzal, Miguel de la Quadra-Salcedo recordaba que pese a todo cuanto visitó, admiró y aprendió por el mundo, “después de tantos viajes y tantos sitios descubiertos, me quedo con los otoños en los hayedos del pirineo navarro; en este paisaje me reconozco”.  ¡Ah, los hayedos de Navarra, bosques terapéuticos que en los otoños se convierten en cuadros impresionistas. De los diez hayedos que los entendidos dicen que hay en España, dos de ellos están en Navarra: la Selva de Irati y Urbasa, y uno entre Gipuzkoa y Álava: Aizkorri-Aratz, y otro en: la Rioja, Cantabria, Sierra de Madrid, Guadalajara, Segovia y Barcelona.

            Doctor honoris causa por la Universidad Pública de Navarra

            Nuestro personaje, también elogiaba a su Navarra porque “allí aprendí a ser nómada. De niño, cuando me perdía en los montes navarros ya sentía esa llamada, mi destino”… Con frecuencia visitaba Navarra y también Bizkaia, sobre todo Güeñes, donde bautizó a uno de sus hijos, y donde se le apreciaba muchísimo. En Navarra recibió, el 26 de mayo de 2009, la medalla de la Cruz de Carlos III El Noble, “como reconocimiento público a la contribución del progreso de Navarra y a la proyección exterior de la Comunidad Foral”.  La Universidad Pública de Navarra, al expresar su condolencia, recordó que tenía previsto un acto de investidura como doctor honoris causa, nombramiento acordado por el Consejo de la Universidad el pasado 28 de abril, y anunció que, de acuerdo con la familia, lo celebrará en fecha próxima. De Bizkaia, en 2007, recibió el Premio Turismo de Las Encartaciones.

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            Consiguió otros muchos premios y cito algunos: En 2012, la Medalla de Extremadura; en 2014, la Orden de Isabel la Católica; la Encomienda de la Orden del Mérito Civil; medalla del Mérito Agrícola; Premio Ondas y otros muchos premios de asociaciones de periodismo: so bre todo de radio y televisión; medalla de plata de la Real Orden de Mérito Deportivo;  premio a personaje más inter-generacional; la orden del Dos de Mayo y la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio a título póstumo. Por dos veces se quedó sin el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia, en ambas presentado por la Asociación de Amigos de Miguel de la Quadra-Salcedo: la primera, en el 2005; y la segunda, en el 2009, concedida en esta ocasión a la ciudad de Berlín que cumplía dos décadas desde que se derribó el Muro.

De perito agrícola y atleta a las Américas, a la gran aventura

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             Nuestro protagonista estudió la carrera de Perito Agrícola, probablemente por su amor por la naturaleza. En 1956, después de su participación en los Juegos Olímpicos de Roma, descubrió América, gracias a una beca para estudiar Ingeniería Agrónoma y Civil en Puerto Rico. Desde 1961 hasta 1963, trabajó como etnobotánico, en la selva del río Amazonas a sueldo del gobierno colombiano.

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            “Yo me enamoré de América a través de la lectura, de los libros de Julio Verne y de los relatos de los grandes descubridores. Por eso elegí el camino de la gran aventura, y entendí que iba a coincidir con la mayoría de los españoles, que tienen genes aventureros… El mundo es apasionante, pero siempre con un libro en la mano (…) Leer es siempre una gran aventura, y estamos abandonando la lectura, lo que es muy grave… En plena globalización, echo de menos dos cosas: el mundo austero de antes y la cultura, y sin cultura caminamos hacia el desastre. Ahora todos buscan la felicidad teniendo, amasando, y ahí no se encuentra; vivimos empachados de bienestar, rodeados de aparatejos que no nos hacen la vida más feliz; hay que tener menos y necesitar también menos”

Corresponsal de guerra y cronista de TVE

            A su vuelta a España en 1963, fue contratado por Televisión Española como reportero y primer corresponsal en Iberoamérica. Fue testigo de algunos de los acontecimientos más relevantes de la segunda mitad del siglo XX. Estuvo en la guerra del Vietnam, en la de Eritrea, en la de Mozambique, en la primera del Congo; cubrió el golpe de Estado de Pinochet y la muerte del Che Guevara. Sus reportajes se llevaron reconocimientos y premios internacionales. Con su porte atlético y sus enormes bigotes, así como sus insólitas e ingeniosas acciones o del éxito de sus entrevistas,  se convirtió en una de las figuras más reconocibles y queridas durante décadas ante  los televisores españoles. En el Congo estuvo a punto de perder la vida por rodar un fusilamiento de 300 prisioneros. Fue condenado  a muerte y logró salvar la vida al ser rescatado de la prisión por unos soldados cubanos con los que había hecho amistad.

            Como corresponsal de TVE cubrió Biafra, la guerra de Vietnam, la guerra de Yom Kippur, el regreso de Juan Domingo Perón a Argentina, el golpe de Estado el 11 de septiembre de 1973 en Chile, perpetrado por el general Augusto Pinochet, entre otros muchos acontecimientos. El documental “Chile, toque de queda”, sufrió la censura y no pudo verse en España hasta 18 años después de su realización. A lo largo de su carrera profesional tuvo ocasión de entrevistar a innumerables personajes relevantes del siglo XX como el Dalái Lama, Salvador Allende, Indira Gandhi o Pablo Neruda, entre otros. También trabajó en La Actualidad Española, formando equipo con Félix Rodríguez de la Fuente y el periodista César Pérez de Tudela.

                        “Mirar hacia delante, no hacia atrás”

            “Recuerdo –comenta— una pequeña entrevista difícil de conseguir en ese momento, con Chu en Lai, en el aeropuerto de Pekín, cuando se despedía del rey Si Hanuk. También recuerdo con cariño y nostalgia una entrevista en el Himalaya en el año con el Dalai Lama, una larga entrevista. La foto que me hice con él de la mano, me sirvió después en todas mis expediciones por Mongolia y otros países del budismo lamaista. Todos se arrodillaban con la foto en su cabeza. El momento más peligroso, además de la pena de muerte del Congo, fue en la guerra de Yom Kipur, también llamada Guerra del Ramadán o guerra de Octubre, guerra árabe-israelí Egipto y Siria contra Israel) del 6 al 25 de octubre de 1973, cuando los sirios nos tiraban desde aviones bombas incendiarias de napalm. Yo iba con el cámara Juan Berdugo en un coche, y con José Luis Márquez. Pese a todos los peligros, en general, siempre me ha gustado mirar hacia delante más que mirar hacia atrás”…

            Entre numerosos premios internacionales, Miguel de la Quadra-Salcedo consiguió el de la Televisión de Montecarlo por la larga marcha de los eritreos, un país situado al noroeste de África que se independizó en 1993 de Etiopía, lo que le convierte en uno de los estados más jóvenes del mundo. Hoy en día los prófugos eritreos atraviesan Etiopía, que acoge el mayor número de refugiados de África: setecientos mil, entre los que se encuentran más de cien mil eritreos.

¡TVE: Aquellos documentales y reportajes maravillosos!

            Desde que comenzó su andadura en TVE en 1963, su arrojo y su espíritu de aventura le llevaron a filmar algunos de los mejores documentales y reportajes realizados en la pequeña pantalla Fue artífice de programas como “Ruta maya”, “Aventura 92”, “Rumbo a Zipango” (la conocida isla japonesa que a causa de los viajes de Marco Polo los europeos creyeron que era la tierra del oro), “Ruta Quetzal” y los Parques Nacionales. Por su fructífera y exitosa tarea, espacios en los que había primado la calidad, el rigor y, pese a lo insólito de algunos programas,  la  credibilidad, la Academia de Televisión le otorgó el Premio Toda Una Vida

            Personalmente, he visto y me he deleitado y les invito a los lectores a hacer otro tanto, con estos reportajes/videos: “Krakatoa: el día que tembló el mundo” (1989), isla en el estrecho de Sonda, Indonesia, entre Java y Sumatra, que después de tres meses de erupciones continuas, el 27 de agosto de 1883 se produjo la erupción más fuerte que el hombre haya conocido y que provocó un maremoto con olas de 30 metros de altura,  a una velocidad de 1120 kilómetros por hora. Aquel día que alguno llamó el del “Juicio Final” y que fue considerado como devastador. Este video está en VHS y corresponde a la Serie Survival de “El Mundo”.

            Las rutas de Marco Polo; y de Orellana: de Guayaquil a Quito

            Durante el año 1993, la TVE fue transmitiendo una serie de reportajes presentados y dirigidos por Miguel de la Quadra-Salcedo y de los que hemos presenciado estos que cito: “Kawelka: Nueva Guinea”, una tribu en la que sus miembros viven dispersos en las tierras altas occidentales de Mount Hagen, en Nueva Guinea. Cuatro reportajes realizó Miguel de la Quadra-Salcedo sobre los viajes de Marco Polo, al menos los que yo recuerde: (1) “Marco Polo: de Irán a China”; (2) “Marco Polo: de China a Birmania”; (3) “Marco Polo: de Sri Lanka a Venecia”; (4) “Marco Polo, en el Extremo Oriente”. Siete documentales sobre “La Ruta de Orellana: de Guayaquil a Quito”” que te hace recordar aquel libro que leímos de jóvenes (1970) de Alberto Vázquez Figueroa: uno los mejores testimonios sobre seis mil kilómetros de selva, en una de las regiones más peligrosas del mundo. El territorio del Amazonas es una atracción permanente para la aventura y tanto el escritor como el reportero nos lo hicieron vivir como si formáramos parte de la expedición de Francisco de Orellana (1511-1546), el explorador y conquistador extremeño que descubrió el Amazonas, superando constantemente las circunstancias adversas que invitaban constantemente a abandonar la arriesgada aventura.

“Los sherpas de Nepal”… y la conquista vasca del Everest

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            Otro hermoso documental del reportero De la Quadra-Salcedo, “Los Sherpas de Nepal”, nos trae bellos recuerdos: En Nepal estuvimos como periodistas el 14 de mayo de 1980, cuando Martín Zabaleta lograba la cima del Everest, 8.848 metros de altura. El montañero hernaniarra formaba parte de la expedición Euskal Espedizioa con intención de hollar la cumbre del Everest. Una expedición similar ya había intentado la ascensión sin éxito en 1974, la Expedición Tximist cuyos montañeros se quedaron a escasos 350 metros de la cima, debido a las malas condiciones atmosféricas. Zabaleta solo tenía 31 años de edad y con él iba el sherpa Pasang Temba. Tras pasar 45 minutos en la cima, iniciaron el descenso. Ya estaba anocheciendo y aquella noche la tuvieron que pasar al raso muy cerca de la cima. Estuvieron a punto de morir congelados, por lo que fue muy dramático y alejado de la euforia que invadió al campo base al hollar la cima.

            Y hay otros libros y documentales muy ilustrativos, en los que destaca la participación de Miguel de la Quadra-Salcedo. Cito dos ejemplos: “Guía de Robinson: manual para vivir en la naturaleza”, obra que puede ser el comienzo de la pasión por la vida al aire libre, con capítulos tan ilustrativos como: interpretar un paisaje, orientarse, defenderse de las inclemencias del tiempo, reconocer las huellas, diferenciar las bayas (frutos carnosos) y las setas comestibles, el cuidado, la salud y la alimentación, etc. Y “La ruta de Quetzal” que además de referirse a la zona y puerto de Guatemala, es el nombre que De la Quadra-Salcedo puso el nombre a su programa de divulgación cultural para jóvenes de todo el mundo que incluye diferentes expediciones por el mundo, principalmente por Iberoamérica.

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En las ruinas de Pagan (Birmania), en pleno rodaje de ‘Los viajes de Marco Polo’, de la serie “Mundo en acción”.

De reportero de guerra a cronista de aventuras y reencuentros

            A mediado de los años 70 cambió el reporterismo de guerra por el de aventura. “Eran otros tiempos y otros medios. Tenías que convivir con la tentación de tomar partido por un bando, algo que nunca me gustó y no es recomendable, ni siquiera en el caso de las causas más justas. Mi experiencia me demostró que hasta los frentes de liberación popular más puros acaban corrompiéndose. Por eso cambié el reporterismo por la aventura. Preferí a los exploradores Francisco de Orellana (1511-1546), el extremeño, y al noruego Roald Amundsen (1872-1928). Aquel por descubrir el Amazonas y el norte-europeo por explorar las regiones polares: dirigir la expedición Antártida y surcar el Paso del Noroeste, que unía el Atlántico con el Pacífico.

            Miguel se definía como un hombre sencillo, de papel y lápiz, aunque tenía una enorme cultura, sobre todo en Geología, Geografía, Historia y Literatura. Lo de “papel y lápiz” corresponde a su exigencia consigo mismo y con los demás, por ejemplo con los jóvenes, en la Ruta Quetzal. “Yo sólo utilizo el móvil para llamar o recibir llamadas. Y los jóvenes deben viajar con libros en la mano y la brújula en el bolsillo. Internet es muy peligroso para los chicos. Es como un boomerang que te puede matar. Lo ideal es: naturaleza, deporte y menos sedentarismo, y con ello el contacto personal, la labor de grupo, la amistad, los colegas”…

“La tecnología ha matado el misterio de la imagen”

            Viajó por todo el mundo guiado por una curiosidad insaciable y desempeñando todo tipo de oficios. Recordaría siempre con mucha nostalgia aquella etapa en TVE y evocándola, años después, diría que la tecnología “había matado el misterio”. Su trabajo, puente entre el periodismo y la aventura, despertó la vocación de varias generaciones de reporteros.

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            ¿Cómo empezó toda esta inmensa aventura?, le preguntamos en cierta ocasión. “Comenzó en mi casa, leyendo a los grandes aventureros y mirando la naturaleza que me regalaba Navarra. También, me sorprendieron los Juegos Olímpicos, el barón de Coubertin, la pureza de aquel mundo del atletismo que ya no existe. En 1956, España boicoteó las olimpiadas de Melbourne porque los tanques rusos habían entrado en Budapest y los atletas españoles nos quedamos sin ir a los Juegos y algunos de aquellos deportistas conseguimos una beca. El gimnasta Joaquín Blume y el nadador Enrique Granados se fueron becados a Japón; Ángel de León, ganador de la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de 1952 en la modalidad de pistola, a Estados Unidos. Y el vizcaíno Félix Erauskin, extraordinario atleta lanzador y gran amigo, y yo a Puerto Rico. Yo entonces lanzaba el disco y Erauskin me enseñó la manera de lanzar la jabalina dando vueltas, un estilo muy parecido al de la barra vasca. Fue entonces  cuando descubrí lo que era América, una América que iniciaba entonces la desconexión de afecto y relaciones con España. Y ya no dejé de interesarme por aquel continente, porque, como dice el poeta colombiano Álvaro Mutis (1923-2013),  América, cuando la conoces, se instala debajo de tu piel para toda la vida”…

“Todavía no he descubierto el periodismo”

            Preguntado “cuándo descubrió el periodismo”, Miguel de la Quadra-Salcedo contesta con la sinceridad de siempre: “Todavía no lo he descubierto. El periodismo es una manera de vivir, una filosofía de la acción. Sócrates tenía a su alrededor expertos periodistas y decía: A ver, Jenofonte, haga usted el favor de ir a esta guerra y hágame una crónica. Quien desee ser periodista primero ha de madurar y luego interesarse por descubrir todo lo que interesa a los demás”.

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            Entrevistado por Juan Cruz en “El País” en julio de 2007, sale a relucir algunos momentos espectaculares en el trabajo como cronista de la televisión… Y se cita aquel momento de la Guerra de abril de 1965, cuando, en Santo Domingo, De la Quadra-Salcedo estaba en el despacho de Fracisco Alberto Caamaño (1932-1973), entonces presidente de la República Dominicana y atacaron los marines norteamericanos… “Ahí estaba usted, en Santo Domingo, en el despacho de Caamaño cuando le atacaron los marines”… De la Quadra-Salcedo contesta: “Qué voy a estar yo, estaba la televisión. Era el 30 de abril de 1965; bajaron los marines y yo estaba con Caamaño en su despacho; le entró una furia terrible, y nosotros lo pudimos filmar. Los marines eran navajos, indios navajos. Siempre los norteamericanos se han servido de indios o de negros para sus guerras. Nunca van ellos. Los que tienen en Irak son de El Salvador, por ejemplo. Les dicen: “¿Quieren ser norteamericanos? Pues vayan a la guerra”.

            Juan Cruz le pregunta entonces si sigue considerándose un periodista, si sigue contando lo que pasa. Y responde: “Cuente o no cuente, ya no se cuenta igual. Antes los periodistas iban a los dos lados del conflicto. Ahora lo cuenta una central de información y tú tomas nota. Ahora querría hacer reportajes sobre la historia de los descubrimientos, pero…

“Hay un arma que es como un bumerán, Internet”

            Aunque la entrevista se realiza hace nueve años, ya Miguel de la Quadra-Salcedo prevé el fenómeno de la red de redes y el grave peligro del periodismo: “Hay un arma que es como un bumerán: Internet. Si se usara bien, tal vez permitiría mejorar la sociedad en la que vivimos, pero existen serios peligros que pueden padecerlo los periodistas. Y al periodista se le va a exigir mucho más y creo que estará obligado a hacer dos carreras, la de periodista y otra, arte, historia, economía. Yo recomiendo a los chicos que vienen con nosotros en la Ruta que quieren ser periodistas que hagan dos carreras, entre otras cosas porque quizá la mayoría de los periodistas no tengan salida en el futuro”.

            De la Quadra-Salcedo vivió su juventud en tiempos en que el periodismo no era carrera universitaria y curiosamente comenzó estudiando ingeniería agrónoma para terminar como perito, pero enseguida se enamoró de la etnobotánica y al mismo tiempo le fascinó –el lo cuenta—“la historia de Francisco Hernández, judío, que viajaba con brujos; se envenenó varias veces pero así iba descubriendo medicinas. Yo fui descubriendo el mundo envenenándome de él, aprendiendo y disfrutando también desde la austeridad. Eso es lo que yo recomiendo: ir hacia la austeridad, bajar el techo de las necesidades y eso se aprende por ahí”. Le gustó precisamente que a sus palabras yo le añadiera una frase: “La clave de la felicidad consiste, a mi modo de ver, en no desear más de lo que se tiene”.

                        Gran admirador de Julio Verne y de Emilio Salgari

            Gran admirador de Emilio Salgari y de Julio Verne, una novela de este último, La Jangada, le sirvió de inspiración para una de las grandes aventuras de su vida: descender en una balsa desde Iquitos (Perú) el río Amazonas y el Napo junto a su mujer, Marisol, y su hijo mayor, Rodrigo. Enamorado del continente americano, De la Quadra repetía siempre la frase de que no se puede ser español sin conocer América. De ese amor, y de una sugerencia del Rey Juan Carlos cuando se acercaba el quinto centenario del descubrimiento, surgió el proyecto Aventura 92, luego rebautizado como Ruta Quetzal, un viaje iniciático de aventuras para jóvenes de todos los países de habla hispana en el que han participado 8.000 en sus más de 30 ediciones.

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            Su extraordinaria capacidad para la improvisación desmontaba en cinco minutos la milimétrica organización de la Ruta. Podía desviar cinco kilómetros una expedición de 300 chicos por la selva para que pisaran el sendero que un día recorrió el pirata Drake. También era asombrosa su capacidad para percibir el peligro y llevar la aventura siempre dentro de los límites del riesgo. En tres décadas de marchas por desiertos, barrancas y cascadas no se registró ningún incidente grave.

De la “Aventura 92” a la “Ruta Quetzal BBVA” sólo para jóvenes

            Esa Ruta que ya hemos citado fue la última iniciativa profesional, probablemente hoy la más conocida en el mundo. Nació en 1979, cuando se creó el programa Aventura 92, denominado después Ruta Quetzal, y que hoy lleva el nombre oficial de Ruta BBVA por su patrocinador. Se trata de un programa que fue declarado de Interés Universal por la Unesco, y que consiste en intercambios entre jóvenes de más de cincuenta  países para poder realizar viajes de estudio geográfico, histórico y medioambiental por América Latina. El programa reúne cada junio y julio, durante 45 días, a jóvenes de 16 y 17 años en un viaje de ida y vuelta entre América Latina y España, o entre Europa y América. El viaje está dirigido a jóvenes de cualquier nacionalidad, principalmente españoles, portugueses y de Iberoamérica. Los únicos requisitos para viajar son: ser estudiante de Enseñanza Secundaria, hablar y escribir correctamente el castellano, tener entre 16 y 17 años, y estar entre los seleccionados como mejores trabajos de temas históricos, literarios, plásticos o musicales.

            La “Ruta Quetzal” es un acertado intento de acercar a las juventudes de ambas orillas del océano Atlántico y de emular los viajes históricos de los grandes exploradores y conquistadores, principalmente españoles. Otro objetivo es liberar a los jóvenes del peligro de una sociedad en la que el ocio y la pereza lo abarcan casi todo. Las exactas palabras de Miguel de la Quadra Salcedo son estas: “Ante el empacho de consumo y bienestar de nuestra sociedad, la principal lección es que con menos cosas se puede ser más feliz, lección más válida aún en tiempos de crisis”. Y completan esas palabras otros personajes que han ido conociendo en distintas expediciones, como el chileno Erito Barrigón: “No soy rico, pero vivo como si lo fuera gracias a la naturaleza. Ella me lo da todo. Además, no podría subsistir en una ciudad: me asustan los ruidos de los coches y tampoco soportaría vivir encerrado entre paredes”. Esta lección se aplica a rajatabla en los casi dos meses de expedición de la Ruta Quetzal: no están permitidos ni móviles, ni Internet, ni música, ni lujos. Se trata de convivir casi 400 personas de más de 50 países sin dejar de cargar con sus mochilas, viajar y descubrir el mundo.

Una ruta que se inspira en el programa socrático

            Preguntado en cierta ocasión cómo surgió la idea de la Ruta hoy conocida en todo el mundo, De la Quadra-Salcedo se remonta a su viaje de novios: “Al poco de casarnos, mi mujer y yo estuvimos en el lugar donde nació el Greco y allí encontramos una placa en recuerdo de la expedición de universitarios españoles que organizó la Institución Libre de Enseñanza en 1933. Entre otros, en aquel viaje fueron Julián Marías, Jaume Vicens Vives, Salvador Espriu, Guillermo Díaz-Plaja, Gregorio Marañón, Gonzalo Menéndez Pidal… La élite del pensamiento español de la época. Pensé que sería maravilloso hacer algo parecido, pero orientado a jóvenes de toda América, no solo de España”.

            Parecían palabras de un educador más que de un aventurero y así se lo hizo saber el entrevistador. “En efecto, la Ruta se inspira en un programa socrático que se resume rápido: descúbrete a ti mismo y luego proyéctate. Sócrates se lo dijo a sus discípulos, está escrito en la Anábasis de Jenofonte: si no te conoces a ti mismo, no podrás avanzar. Pero esto implica romper amarras con el seno familiar. Es lo que yo intenté hacer con los chicos. Del viaje vuelven huérfanos, pero enriquecidos por la experiencia de haber conocido otras civilizaciones y, sobre todo, de haber aprendido a respetarlas. Me siento como el flautista de Hamelin, llevando a los jóvenes tras mis paso”.

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            “Elegir América fue una llamada de la sangre, el destino”

            Quizá lo más sorprendente de la feliz idea haya sido el que le diera por América y no por otro continente. De la Quadra-Salcedo lo explica: “Quizá fue una llamada de la sangre. Para descubrir quién eres, has de hacer el viaje de ida y de vuelta, y yo sentí que hacía ese recorrido el día que pisé por primera vez aquella tierra, en 1956, cuando estuve en Puerto Rico becado tras batir el récord del mundo de lanzamiento de jabalina. Varios siglos atrás, antepasados míos habían estado allí con los primeros expedicionarios llegados de España. Digamos que yo ya había estado allí, que aquello fue como un rencuentro. Me lo confirmó después Pablo Neruda (1904-1973) en su casa de Isla Negra, en Chile, en una larga entrevista que le realicé cuando consiguió el Premio Nobel de Literatura en 1971. El poeta y político me dijo: Los españoles os lo llevasteis todo, pero también nos lo dejasteis todo. Y creo que tenía razón. Nos pasa igual a nosotros con los romanos. Sin embargo, si usted pregunta en la calle, comprobará que pocos españoles saben identificar alguna civilización precolombina y me asombra esa ignorancia y ese desprecio cultural.

            Algunos de aquellos jóvenes que viajaron gracias a ese hermoso proyecto opinan y elogian la figura de Miguel de la Quadra-Salcedo. Por ejemplo, la hoy diplomática Liz Coronel, quien fuera ‘aventurera’ en 1991 y hoy es directora de América en la Cancillería de Paraguay. “Tengo un infinito agradecimiento a la visión de un hombre, que ha movido reyes, montañas y mares para lograr lo que John Lennon ya soñaba, o más bien lo imaginaba”. Y en aquel viaje de 1991 que emulaba el realizado por Vicente Yañez Pinzón en 1.500 rumbo al Amazonas, coincidió con la uruguaya Cecilia Hughes, hoy directora de una empresa de investigación en Ciencias Sociales en Montevideo, afirmaba: “De la Quadra decía que llevaba a los futuros dirigentes de los países y creo que no se equivocó. Puso su granito de arena por la paz mundial; ya le gustaría a muchos haber hecho algo de eso”, declara esta montevideana, que reconoce esa expedición como una “oportunidad única” porque “puedes ensayar formas personales que en tu vida cotidiana no te dejan por necesitar o esperar otra cosa”.

                        “Va a haber quintos centenarios hasta el 2092”

Con extraordinaria visión de futuro, Miguel, junto a sus hijos Rodrigo, Sol e Íñigo, creó, en 1994, la Fundación 2092 para la Organización de Expediciones Geográficas y Científicas, relativas a las futuras celebraciones del sexto centenario del descubrimiento de América, que tendrán lugar en el citado año. Preguntado en su visita a Bizkaia en abril de 1993 “hasta cuando iba a durar las celebraciones del Quinto Centenario”, contestó: “El quinto centenario fue una ventana que se abrió en 1992. Este año, en el 1993, se cumple el quinto centenario de la llegada de Martín Alonso Pinzón a Bayona, de la llegada de Colón a Lisboa, del descubrimiento de Puerto Rico… Va a haber quintos centenarios relacionados con el descubrimiento de América hasta 2092”.

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            Declarado en 1990 Programa Cultural de Interés Universal por la Unesco, este proyecto fue incorporando a los conceptos originales de intercambio cultural, recorrido histórico y aventurero, los de cuidado medioambiental y emprendimiento social, en un intento por seguir formando a esos “futuros líderes”, como el soñador De la Quadra se refiere a los jóvenes en esa “visión” que, como ha mostrado el correr de los años, no era una utopía.

                 Desde la primera edición (1979), en la que participaron 65 expedicionarios durante 20 días, hasta la del pasado año de 2015, en la que 200 jóvenes recorrieron en julio y agosto España y Colombia bajo el lema “Aventura en el país de las esmeraldas. La ruta mágica de las piedras verdes”, unos 10.000 aventureros han visitado, por tierra, agua y aire, 25 países.

Tras unos años de ausencia, a partir de 1985, cuando el programa se enfocó en la conmemoración del V Centenario de la llegada de Cristóbal Colón a América, los jóvenes viajaban en barco durante 45 días, en los que recibían doctrina académica, practicaban deportes, organizaban juegos y participaban en talleres de varias disciplinas antes de descender y aventurarse por selvas y poblados.

            En las ediciones más recientes, los “ruteros” viajan en avión desde sus respectivos países hasta el lugar de inicio del camino y acampan en cada uno de los destinos previstos, que van desde un recinto académico en Madrid a un poblado indígena en medio de la selva panameña, pasando por una playa peruana o la pequeña isla de Juan Fernández, que quedó arrasada por el tsunami de 2010 apenas semanas después del paso de la expedición.

La Ruta Quetzal de 2013, presentada en el Ayuntamiento de Bilbao

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Con Iñaki Azkuna, durante la presentación de la Ruta 2013

            El 26 de noviembre del 2012, el Ayuntamiento de Bilbao presentaba las bases y novedades del programa Ruta Quetzal del año 2013, que transcurrió durante junio y julio en Panamá, España y Bélgica con 225 jóvenes de entre 16 y 17 años. El acto se celebró en el Salón Árabe del consistorio con la participación del entonces alcalde, Iñaki Azkuna; el director de la expedición, Miguel de la Quadra-Salcedo, y el responsable comercial de la Territorial Norte BBVA, Germán del Valle. Panamá fue la primera escala de la ruta de 2013, que bajo el lema De la Selva del Darién a la Europa de Carlos V. La gran aventura del descubrimiento del Mar del Sur, conmemoró el quinto centenario de la llegada de Vasco Núñez de Balboa al Pacífico.

            Quadra-Salcedo explicó sus vivencias en ese país centroamericano, en el que estuvo viviendo durante varios años, y recordó que “los vascos han tratado a los indígenas mucho mejor que el resto de pueblos; porque el vasco es bilinge y bicultural y al llegar a otra cultura y otra lengua trataron muy bien a los indígenas”.

            Azkuna reconoció la gran labor de Quadra-Salcedo y se refirió a las expediciones que ha realizado como heroicas. “Es una hazaña lo que van a hacer en la Ruta Quetzal 2013. Ir a Panamá me parece impresionante y que lo hagan de manera pedagógica y para enseñar a los jóvenes, me parece algo que todos debemos agradecer”, explicó el recordado alcalde.

            En Brujas: Consulado de Bilbao y plaza de los vizcaínos

Los jóvenes de la Ruta Quetzal recuerdan en Brujas al Bilbao del Consulado

            Además de Panamá, los 225 expedicionarios de 53 países que participaron en aquella ruta presentada en Bilbao, visitaron también diversos puntos de España y Bélgica. En Madrid, fueron recibidos por los reyes Juan Carlos y Sofía. Como novedad de esta edición, los jóvenes viajaron tierras belgas, con el fin de conocer las aventuras de la corte del rey Carlos V. En Brujas estudiaron también la historia del Consulado de Bilbao, situado en la llamada plaza de los Vizcaínos, y que según explicó el alcalde, fue un “instrumento fundamental para la industria y el comercio vizcaíno durante siglos” porque gestionaba la Ría y todas las mercancías que entraban y salían de la villa, como la lana de oveja que se enviaba a Flandes para la elaboración de textiles, conocida como oro blanco o el mineral de hierro.

            El concurso para participar en la ruta incluyó como novedad un proyecto de emprendimiento social. “Es una palanca clave para mejorar nuestra sociedad y estamos convencidos de que los jóvenes pueden aportar grandes ideas para impulsar esta mejora”, explicó el representante del BBVA.

Impresiones de los jóvenes: “Hacer algo parecido en la vida”

Jóvenes en la Ruta Quetzal y el increíble Miguel de la Quadra-Salcedo

            Una sensación general de agradecimiento hacia De la Quadra es la que recuerdan muchos expedicionarios, como explica Bernardo Navazo, viajero en 1997 que, tras estudiar Ciencias Políticas ha estado involucrado en las últimas campañas electorales.  “Ser testigo de una generosidad tal (la de Miguel hacia los jóvenes) hace que en la medida de lo posible quieras hacer algo parecido en la vida”, detallaba a la Agencia Efe el que fuera coordinador de un emotivo homenaje que los expedicionarios dedicaron en Madrid al director de la Ruta BBVA en 2012.

            La actriz Eva Martín, conocida por su papel protagonista en la serie “Amar en tiempos revueltos” y actualmente representando en los escenarios la versión de “Don Juan Tenorio” que dirige Blanca Portillo, explica su opinión sobre la evolución de la ruta con el paso del tiempo. “Con internet todo está más cerca. Nosotros teníamos un mundo a descubrir por completo con 16 años”, detalla esta gerundense, que participó en la edición de 1990 y que reconoce que aquella aventura le provocó “inquietud por conocer el mundo y vivir la vida sin miedo”.

Padres e hijos ruteros, hermanos que han compartido experiencia en diferentes años, parejas formadas a partir del mismo viaje o en encuentros posteriores; jóvenes que encontraron su vocación en la ruta y otros que confirmaron en ella sus aspiraciones previas; historias de solidaridad, de superación o de crecimiento personal. Todo esto forma parte del acervo sentimental de estas 30 ediciones de la Ruta Quetzal, hoy del BBVA.

            Llega el momento de despedirnos, pero no lo hacemos aún de Miguel de la Quadra-Salcedo y Gayarre, al que nada más conocerle le considerabas amigo… y para siempre. Volveremos a escribir de él, es lo prometido. Termino hoy con una de las muchas definiciones que recibió este personaje único e increíble: “Personaje que mira la razón de Atenas y la fuerza de Esparta, y que lleva siempre en el recuerdo y en la práctica el amor y la naturaleza del buen navarro”. La verdad, con toda la paz que llevaba encima, nunca descansó repartiendo su hacer y su sabiduría. Permaneceremos en su recuerdo, le añadimos a los Miguel que han sido muy grandes y que están en la memoria de todos…

                                                           José Manuel Alonso, expresidente de la AVP-EKE

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