La Escuela de París en Guggenheim Bilbao

 

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NICO DEL VAL

Con el título, Panoramas de la ciudad: la Escuela de París, 1900–1945,  el Museo Guggenheim Bilbao reúne hasta el 23 de octubre más de 50 obras de la Colección del Solomon R. Guggenheim Museum de Nueva York. La exposición incluye algunas de las pinturas y esculturas más importantes del siglo XX, como Le Moulin de la Galette de Picasso, Desnudo de Modigliani, Violinista de Marc Chagall o Rey de reyes de Brancusi.

Se trata de la primera muestra enmarcada dentro del nuevo acuerdo de gestión que el Gobierno Vasco y la Diputación de Bizkaia alcanzaron con la Fundación S.R. Guggenheim,  a finales de 2014, por el que Guggenheim Bilbao paga una “tarifa plana” anual de casi 2 millones de euros que incluye la organización cada dos años de una muestra de seis meses de duración con obras de las colecciones del museo de la Quinta Avenida de Nueva York.

Para esta ocasión se han seleccionado obras de la denominada Escuela de Paris, de la que forman parte un grupo de artistas muy heterogéneo que confluyó en la capital francesa a principios del siglo pasado, desarrollando una variada diversidad estilística origen de movimientos de vanguardia como el fovismo y el cubismo, con tendencias como el cubismo órfico del artista y teórico parisino Robert Delaunay, figura clave para entender el nacimiento de la abstracción y la disolución de la imagen a través de la luz.

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Robert Delaunay, Torre Eiffel roja (1911-1912)

La Escuela de París hundía sus raíces en la colina de Montmartre que a finales del XIX había desarrollado una acreditada reputación como meca de bohemios y artistas. Al barrio más famoso de París llegó Pablo Picasso en el año 1900 para asistir a la Exposición Universal en la que se exhibía una obra suya, Últimos momentos,  actualmente desaparecida. Fruto de la primera visita a la capital francesa y bajo la influencia del impresionismo y de las obras de Toulouse-Lautrec, el pintor malagueño crearía Le Moulin de la Galette, que refleja el ambiente de la popular sala de taberna y danza que también inmortalizaron Renoir y Cézanne.

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 Pablo Picasso, Le Moulin de la Galette (1900) Foto: Miguel Toña

Picasso se instala definitivamente en París en el año 1904, el mismo  de la llegada del rumano Constantin Brankusi, también considerado pionero del arte moderno, con un estilo muy personal, geométrico, inspirado en el arte escultórico prehistórico y africano. Su primitivismo tiene diversos orígenes, desde el continente africano hasta sus propios recuerdos de los ornamentos de las casas campesinas de Rumanía.

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Constantin Brancusi, Rey de reyes (1938)

Mientras Picasso empieza a trabajar, junto a Georges Braque, en los inicios del cubismo, Brancusi mantendrá una especial sintonía con Modigliani que también se asentará en Montmartre, dos años después de la llegada del rumano. Amadeo Modigliani entra en contacto con Brancusi por la mediación del joven y ambicioso marchante y coleccionista Paul Gillame que será el que le sugerirá la realización de una serie de desnudos destinados a los millonarios de la Costa Azul, una idea que no tuvo mayor éxito aunque hoy los cuadros son sus obras más cotizadas.

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Amadeo Modigliani, Desnudo (1917)

Modigliani muere de tuberculosis en 1920, tres años antes de la llegada a París de pintor bielorruso Marc Chagall, que al igual que Vasily Kandinsky participó activamente en la Revolución rusa de 1917. Chagall permanecerá en Francia hasta la ocupación nazi pero tendrá que huir a los Estados Unidos debido a su condición de judío. En la Sala 306 del Guggenheim Bilbao se expone una de las primeras obras que Chagall pintó en París, Violinista (1923), en la que el artista fusiona la fragmentación cubista del espacio con coloristas imágenes del folclore ruso y judío. En esta misma sala podemos admirar dos hermosas piezas de Robert Delaunay, Torre Eiffel Roja y Formas circulares, en las que se aprecia la evolución de la estética cubista a la abstracción. Y cerca de ellas, El Soldado bebedor de Marc Chagall, considerado por los surrealistas como el artista que introduce la metáfora en la pintura moderna.

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Marc Chagall, El soldado bebe (1911-1912)

En la última sala podemos admirar las aportaciones del movimiento surrealista, un concepto que Guillaume Apollinaire empleó por primera vez en 1917 en el prólogo de su obra de teatro Las tetas de Tiresias, en la que reflexiona sobre la igualdad de sexos y que constituyó un escándalo por sus alusiones pacifistas en plena Primera Guerra Mundial. Posteriormente, en 1924, André Bretón publicará el primer Manifiesto del Surrealismo. En esta sala destacan, entre otras, tres obras de la última etapa de Kandinsky, Formas caprichosas, Pintura amarilla y En torno al círculo, en las que se sugieren organismos microscópicos, insectos y embriones. Imágenes biofórmicas, flexibles, no geométricas con las que el artista pretendió expresas su vida interior.

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Vasily Kandinsky, En torno al circulo (1940)

La exposición ha sido comisariada por Lauren Hinkson, curator adjunta de las colecciones del Museo Solomon R. Guggenheim, varias de las obras escogidas para la exposición Panoramas de la ciudad: la Escuela de París, 1900–1945 fueron adquiridas por Solomon Robert. Guggenheim, en los años treinta, en los propios estudios de los artistas y en el momento en el que las estaban creando.

 

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Avenida Abandoibarra, Bilbao

Teléfono: 944 35 90 00 (horario oficinas) 944 35 90 80 (horario Museo)

Email: informacion@guggenheim-bilbao.es

HORARIO: De martes a domingo De 10:00 a 20:00 h

 

 

 

 

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