Iñaki Kasares: “Los violadores son muy buenos hijos del patriarcado”

MIEMBRO DE GIZON EKIMENA

IÑAKI KASARES, DE GIZON EKIMENA, APUESTA POR IMPLICAR A LOS HOMBRES EN LAS CAMPAÑAS DE IGUALDAD Y FRENTE A LA VIOLENCIA, “ALGO QUE ACTUALMENTE NO SE HACE”

UN REPORTAJE DE NEKANE LAUZIRIKA

Iñaki Kasares,  de Gizon Ekimena, Asociación para la igualdad.

Iñaki Kasares, de Gizon Ekimena, Asociación para la igualdad. (Ainara García)

 

EN los últimos tiempos las fiestas no vienen solas, sino trufadas frecuentemente de agresiones sexistas contra las mujeres. No es que antes no pasara, lo que sucede es que ahora las mujeres no pasan de ellas. Pero con ser primera de periódico tan solo son la guinda de una situación que ocurre durante todo el año. La fiesta pone la juerga y el alcohol, pero estos no son el origen, sino los potenciadores de algo que se lleva dentro: patriarcado, relaciones de no-igualdad, machismo rampante… Por otra parte, al ser los hombres los agresores, los violadores, parecería que todos lo son, y nada más lejos de la realidad, porque la mayoría repudian estas agresiones. Es en este punto donde Iñaki Kasares, de Gizon Ekimena, Asociación por la Igualdad y contra el Sexismo, ve una falla del sistema a la hora de enfrentarse a esta violencia. “En las campañas y en las políticas en favor de la igualdad que se llevan a cabo desde las instituciones -además de haber mucho teatro- no se cuenta con los hombres, con esa mayoría de varones que no solamente no agreden a las mujeres, sino que las quieren de verdad empezando por un respeto absoluto. La realidad es tozuda y nos dice que en una sociedad tan patriarcal hay que poner el foco en los varones; el problema de la violencia de género, aunque la padecen las mujeres, es primordial para los hombre que son quienes la ejecutan”, sostiene.

Para Iñaki Kasares está muy claro que los hombres no nacen machistas, sino que los “reproduce” el sistema de patriarcado de utilización de género desigual. “Es aquí donde hay que incidir, educar a los hombres en la igualdad; evidentemente también a las mujeres, pero como son ellas las agredidas suelen escarmentar en propio cuerpo. Como los hombres no suelen ser violentados, si no se les educa no perciben la existencia de esta violencia”.

MASCULINIDAD En esta misma línea se expresa el antropólogo feminista, Ritxar Bacete, quien defiende una nueva masculinidad más pacífica. “Lo sucedido en las fiestas de San Fermín o Kobetamendi es el efecto botella de champán; todos nos rasgamos las vestiduras, pero solo es la parte visible de lo que ocurre en el día a día. El mayor porcentaje de agresiones sexuales se dan en el hogar por personas del entorno de la víctima y casi nadie se escandaliza; hay mucha hipocresía en este tema. Para erradicar el paro, para potenciar el emprendimiento, se invierten muchos recursos, pero pocos para esta violencia. Muchas personas seguimos demandando un compromiso firme y que se marquen unos objetivos claros para reducir o erradicar estos abusos dentro de los hogares”, dice el antropólogo, al tiempo que aboga por reforzar las políticas de respeto e igualdad “implicando a los niños desde las edades más tempranas para que no sigan creciendo en una masculinidad que les permite tocar las tetas a alguien sin su consentimiento. Porque, insiste, debe haber políticas de igualdad para cambiar las actitudes de los hombres”.

Con este mismo hilo conductor, el activista de Gizon Ekimena considera que, a pesar de los discursos fáciles de los políticos y representantes institucionales, no se propician las condiciones para finiquitar el patriarcado social que se reproduce en todos los ámbitos de nuestro entorno. “Las violaciones y los asesinatos son las situaciones extremas del sexismo, machismo y misoginia que vemos en el campo laboral, en el ámbito deportivo, en los Gobiernos. Aunque haya paridad, la forma de actuar son valores del todo machistas”, dice.

IMPLICAR A LOS HOMBRES Para Iñaki Kasares es clave implicar a los hombres en el cambio social necesario para erradicar la violencia que se ejerce contra las mujeres por el hecho de serlo. Pero “no solo en el caso de la violencia machista, que al fin y al cabo es fruto de un tipo de masculinidad aprendida e interiorizada, sino principalmente en las políticas que se diseñen en pro de la igualdad, porque el maltrato es fruto de esa desigualdad entre los géneros”, añade, en plena coincidencia con Ritxar Bacete que insiste en la necesidad de políticas específicas de prevención dirigidas a los que ejercen la violencia. “Porque un maltratador no es un autodidacta; el que pega tiene una ideología. Al ser crímenes morales, no se los inventa un hombre, sino que hay un caldo de cultivo socio-cultural. Un ámbito cultural ideológico que sitúa al hombre por encima de las mujeres”. Así, esta ideología se va construyendo con pequeños detalles que hacen que los hombres no deslegitimen el uso de la violencia. “O cuestionamos esas identidades masculinas o no se erradicará la violencia contra las mujeres”, recalca el antropólogo social.

Kasares insiste en poner el foco en cómo viven los hombre en esta sociedad patriarcal; en los valores que les trasladan. Cree que, aunque parezca contradictorio, hay mucho sufrimiento entre los hombres. “Somos el grupo privilegiado de la sociedad, pero muchos viven el rol que se les asigna con desesperanza, se aíslan y eso provoca que haya violencia; los hombres no somos malos por naturaleza ni tenemos la violencia inoculada por esencia, sino que es una cuestión de mala socialización y si no hay un cambio drástico en educación seguiremos respondiendo con más violencia”.

MUJERES SUBSIDIARIAS Cita a la reciente Eurocopa de fútbol como ejemplo de valores machistas, de dominación e incluso de violencia solapada trasladados a la sociedad en general desde los medios de comunicación. “El ganar justificaba cualquier comportamiento; poniendo de ejemplo a personas que pueden hacer lo que quieran porque saldrán impunes o tendrán el apoyo de sus clubes como es el caso de Messi, el defraudador fiscal; o del Athletic, del que también se podría hablar. Qué tipo de persona impulsa un hombre como Ronaldo que encarna los valores más cutres de una masculinidad chusca, de chulería, el querer ser lo más de lo más, el competir para ganar a cualquier precio. Muchas mujeres ven en este tipo de hombres una salida como personas. Juntarse con este tipo de varones demuestra hasta qué punto se ha interiorizado que ellas son subsidiarias de algo, que su valor depende de quién es el hombre”, dice contundente Iñaki Kasares.

Se lamenta de que se haya naturalizado que el que triunfa entre las adolescentes no es el que estudia más, sino el más machista y sexista, “el malote, el que pisa fuerte para conseguir bienes económicos”. Por eso considera que el trabajo que se hace no es suficiente. “Hay pocos referentes de que se puede ser hombre o persona de otras formas más saludables, menos opresoras y viviendo mejor”. Iñaki alaba el trabajo del movimiento de mujeres y reconoce que los varones siguen siendo excesivamente tímidos y hasta permisivos “con las bromas sexistas del día a día”. La verdad innegable es que el machismo mata a mujeres y “nos hace vivir mal a los hombres”, sentencia.

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