Juan Celaya, empresario baserritarra irrepetible

Fue consejero y presidente de distintos medios informativos abertzales

        “Naci baserritarra, soy baserritarra y moriré baserritarra”. Juan Celaya Letamendi, personaje extraordinario e irrepetible,  nació en el caserío familiar de Oñati el 29 de agosto de 1920, el mayor de seis hermanos (cuatro chicas y dos chicos), hijo y nieto de alcalde del PNV durante la República, vivió y residió en Oñati, se exilio seis años junto a su familia a Chile durante la guerra civil y parte de la dictadura, trabajó dedicado completamente a sus empresas, con unos 3.000 trabajadores, lo que le obligó a viajar, además de por España, por Francia, Portugal, Estados Unidos, Chile, Argentina, México y China, y residió durante la mayor parte de su vida en Álava: Vitoria-Gasteiz y Larrinzar, una pedanía de Barrundia. Juan Celaya, Juanito Zelaia para los amigos, fallecía en Oñati once días antes de cumplir los 96 años. Y lo hizo sin conocer la jubilación ni el descanso: “¿Qué tendría que hacer para jubilarme, vender cuanto poseo…, irme a casa y abandonar a mi pueblo?…  ¡Eso nunca!”

Junto a las colinas de Oñati nació Juan Celaya, medalla de oro de Gipuzkoa en 2003.

         Baserritarra siempre, desde que nació, porque su máxima preocupación fue su tierra. Juan Celaya, tenía una ingente capacidad de trabajo y una enorme voluntad para llevarlo a cabo. Poco dado, como son la mayoría de los grandes empresarios emprendedores, a lo banal, a lo distintivo y a la máscara. Atendía puntualmente a los acontecimientos que le rodeaban, no sólo los de casa sino los de Europa y América, que el abarcaba con una fabulosa memoria y una visión global. Estaba dotado como pocos para crear y mantener mundos reales, elaborar análisis de la situación presente y futura, y contribuir con una aportación personal y económica a mantener e impulsar en todo cuanto creía y amaba, sobre todo su Euskal Herria.

img6

Libro publicado en 1994 por el Instituto Superior de Marketing del País Vasco

60 años de trabajo por el progreso de su pueblo

         Esa su vocación tan económica como social de empresario emprendedor no concebía la creación de riqueza si ésta no se vinculaba al bienestar y al progreso de la sociedad. Esa preocupación le hizo trabajar casi 60 años no sólo por la economía de su pueblo sino también por su educación, su identidad, su presencia en el mundo y su cultura. Por eso, nunca dejó de apoyar a la cultura vasca desde su lengua, sus medios de información y comunicación, y hasta sus costumbres, por ejemplo su deporte, recordando su aportación a la Expedición Tximist (nombre inicial de la firma Cegasa) al Everest en 1974 y a la que siguió un segundo intento logrando la cima Martín Zabaleta en 1980. Además de la cultura y la lengua, su preocupación estaba en la educación y en la comunicación, sobre todo en los medios abertzales de los que fue y era Consejero y Presidente.

         Esa preocupación por lo vasco le hacía repetir, en las entrevistas que tuve la ocasión y la suerte de realizar con él, esta afirmación: “soy vasco y quiero que Euskal Herria siga viviendo y progresando, y no sólo aquí sino también fuera de aquí, porque en América hay muchos vascos que fueron obligados a emigrar y a los que no se debe dejar abandonados. Sólo en Argentina –añadía— se calcula que hay unos seis millones de habitantes de procedencia vasca”. Y añadía: “Por ser lo que soy y sentirme lo que me siento, quiero que Euskal Herria siga viva y para ello el euskera y la cultura son fundamentales. Y como veo que su futuro se complica, ayudo cuanto me es posible”.

         Entre los muchos campos en que Juan Celaya impulsó y apoyó están las iniciativas de la creación de ikastolas y de UZEI (Instituto Vasco de Servicios Universitarios). Fue el promotor y presidente de la Fundación Vasca, cuyo objetivo es que la cultura vasca sea el punto de conexión de todos los vascos. Para él “la educación (desde que se nace hasta la licenciatura e incluso después) y la cultura son las principales fuentes de futuro de una sociedad que piensa, en eso, en el futuro”. Como reconocimiento a la extraordinaria labor de este oñatiarra en favor de la cultura y el euskera, en el año 2002 recibió el premio Antton d’Abadia de la Diputación de Gipuzcoa, y en 2003, de la misma institución, la Medalla de Oro de Gipuzkoa.

Empresario uno y trino, maestro de la Empresa Vasca

         Juan Celaya ha sido un personaje extraordinario e irrepetible, grandísimo en todo y más que en todo en su humanidad, intuición, participación e inteligencia. “Empresario uno y trino”, le definía yo en el libro Maestros de Empresa, que dediqué en 1994 a Juan Celaya además de otros ejemplos tan extraordinarios como Estanislao Garavilla, Ángel Iglesias, José María Ormaechea y Ramón Vizcaíno. “Uno y trino” porque ha sido presidente y trabajador a diario de tres grandes empresas: Cegasa (pilas), Tuboplast (envases de plástico) e Hidronor (recuperación y tratamiento de residuos industriales), y su actividad industrial abarcó también otros sectores como el vinícola, el conservero y el de la comunicación.

img6 (1)

Caricatura del genial Jesús Zulet sobre Juan Celaya en “Maestros de Empresa”

         Juan Celaya formó parte de aquel grupo de geniales innovadores y emprendedores guipuzcoanos que se trasladaron a Vitoria con una clara visión de futuro e hicieron de la hoy capital de Euskadi uno de los grandes centros de industrialización en Europa. Este empresario sabía mucho de luz, de sombras y de distintos ángulos de visión (el gran dibujante y buen amigo Zulet lo supo reflejar en la caricatura de Maestros de Empresa), de sociedades y economías flexibles y competitivas a nivel internacional. Juan Celaya entendía que “cualquier medida que se toma de política económica debe ir, necesariamente, encaminada a aprovechar todo el inmenso potencial de la empresa privada en beneficio del conjunto de la economía y de la sociedad; para ello, los poderes públicos tienen una importante y sencilla misión, la de no poner trabas y de eliminar la competencia desleal (y a veces poco ética) de la que se aprovechan determinados especuladores y determinadas empresas multinacionales.

“En ningún sitio se vive mejor que en Euskal Herria”

         Tan atípica ha sido la personalidad de Juan Celaya que no creía en ese fenómeno tan extendido de la crisis. “Yo no conozco la crisis, sí, claro, hay situaciones difíciles, pero de todas se sale con voluntad, inteligencia y compromiso; además, no hace falta que trabajemos tanto; los europeos vivimos muy bien, y los vascos no digamos…. Como hombre de fe que he sido siempre, esto me parece un milagro; en mi opinión, y puedo decirlo en base a mis conocimientos del mundo, no hay ningún sitio en el que se viva mejor que en Euskal Herria”.

         Tan atípico y extraordinario ha sido Juan Celaya que incluso en situaciones empresariales muy difíciles, sus trabajadores han confiado ciegamente en él. La prueba estuvo en la continuidad de un sueño, Cegasa, del que la familia Celaya (Zelaia) arrancó en 1934 y que se extendió por Oñati, Vitoria y una planta en la localidad china de Shensen. En todas esas situaciones, los representantes de los comités de empresa recalcaban “los esfuerzos estratégicos y operacionales realizados por su presidente, Juan Celaya”

file-page1

Juan Celaya, en su despacho de Vitoria-Gasteiz (Foto Vivanco)

         Había una  frase que el oñatiarra gustaba sobre otras: “El tiempo no pasa, el tiempo empieza, y siempre nos obliga a seguir, innovar. Precisamente por eso advertía que había que estar ojo avizor con lo que venía, fuera cercano o lejano. Y eso lo aplicaba de igual manera  a las relaciones en la vida familiar y social que a las empresas, empresas amenazadas siempre por el potencial de otras más protegidas y de mayor apoyo internacional en sectores industriales como los suyos, casos de Estados Unidos y China.

         Y es que, como también le gustaba decir, “todo cuanto ocurre obedece a algo siempre y ese algo hay que analizarlo, estudiarlo y desentrañarlo, sobre todo cuando ‘ese algo’ puede poner en peligro tus creencias, tus sentimientos, tus obras y tus relaciones humanas”. Creía en el “milagro japonés”, porque “ellos se toman su tiempo para un examen lento y prolijo de los temas, reflexionando mucho, lo que explica cómo han llegado a su actual superioridad tecnológica”. También “porque se preocupan por formar los cerebros de los niños muy pronto y, además, desarrollan las facultades humanas, las de cada persona. Los resultados están a la vista, y esta es la vía que Europa tiene que aprender de cara al mañana y, con Europa, Euskal Herría”.

Sangre vasca, infancia chilena, espíritu japonés y visión universal

         Juan Celaya, ha permanecido casi seis décadas (comenzó compaginando el estudio de ingeniero con el trabajo) dedicado a sus empresas, todos los días y cada día, sacando a relucir esas cualidades del “deber ser” que subrayan precisamente los japoneses en el empresario de hoy: “paciente como Job; resistente como un rinoceronte; malicioso como un zorro; dominante como un león; impávido como una esfinge; y, sobre todo, humano, muy humano”. Cuando Juan hablaba, al menos con la confianza que tuvo conmigo en las entrevistas, utilizaba con frecuencia metáforas, sugerencias, ironías, bromas, recuerdos, comparaciones, vueltas al pasado o impulsos de futuro.

         La trinidad empresarial de Juan Celaya se fundó desde las colinas de Oñati y se extiende por la llanada alavesa, y lo hizo adaptándose siempre a la realidad cambiante. Pero su sentido más amplio le obligó a estar presente en tantos lugares que parecía tener un mapamundi en la cabeza.

         En más de una entrevista de las que coincidimos, Juan Celaya me manifestó su preocupación por las circunstancias políticas que atravesaba Chile, donde aparte de tener familia estaba presente en numerosas empresas y en sociedades culturales vascas. Seguramente que en la actualidad la situación política, económica y cultural del país americano le tranquilizaba. Y por eso estoy seguro que uno de los días de mayor alegría en los últimos años de este empresario fue el recibir la condecoración de la Orden de Bernardo O”Higgins, “la más alta –según el embajador— que concede el Gobierno de Chile para reconocer el trabajo y el aporte al progreso y desarrollo del país hecho por un ciudadano extranjero”. No se me olvidará tampoco aquella tarde-noche de 1994 cuando en ese marco incomparable del Hotel Carlton de Bilbao, presentamos –junto con Gerardo Sasía, presidente del Instituto del Marketing y Jon Azua, vicelendakari—, el libro “Maestros de Empresa”. Juan Celaya me manifestó por lo bajito que estaba sorprendido y emocionado compartiendo éxito con otros empresarios y numeroso público, por el que tanto había trabajado para el futuro, para el que, según dijo Jon Azua, “futuro en el que todos, sin excepción, debemos ser sujetos activos y emprendedores”.

image005

2014: Juan Celaya recibió la más alta condecoración chilena a un extranjero

         “Ciertamente –como repetía este grandísimo personaje de casi un siglo— todo obedece a algo siempre, las circunstancias que lo motivan”. Y esas circunstancias nacieron en los miembros de una familia que desde el caserío de los Zelaia o Celaya, con exilio posterior en Chile y vuelta a su tierra guipuzcoana,  se abrieron a nuevos horizontes sin olvidarse nunca de donde procedían, estuvieran en Euskal Herria o en cualquier otra parte del mundo. Su máxima más repetida era: “es necesario adaptarse al cambio permanente –los últimos estudios dicen que cada cuatro años cambia el comportamiento tecnológico y social—y eso resulta cada vez más complicado”. Y si, como él me decía una y otra vez, “soy hombre de fe”, la fe hará que Juan Celaya continúe su humanidad y actividad en la otra vida. Que así sea.

                                                        José Manuel Alonso, expresidente de la AVP-EKE

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s