Queman nuestros montes

Un año más, los servicios que en la Administración se encargan de los incendios forestales, han afirmado rotundamente, que muchos de los incendios forestales que sufrimos cada año son provocados. Y este, es el caso, una vez más, del primer incendio de verano producido el 26 de junio en Arcenillas, Zamora. A este siguieron el gallego A Pobra, Caldas, Santa Margarita, Bouza del Rey, Albarracín, Belalcazar…

Son auténticos actos criminales. Actos que son verdaderos delitos y que se hacen acreedores a que caiga sobre ellos todo el peso de la ley. Están costando vidas humanas. Están costando el deterioro, la devastación y la destrucción de una riqueza común en términos absolutamente incalculables y, están costando mucho dinero que sale, como siempre, de nuestros bolsillos.

Independientemente de las investigaciones y a parte de las penas que puedan aplicarse a los autores, es hora ya, lo es hace tiempo, de una revisión jurídica de estos hechos criminales. Es necesaria una tipificación más concreta para estos delitos y unas penas acordes con su gravedad.

Cada día se descubre que un incendio ha sido provocado. Es la aparición de las primeras llamas en varios sitios distintos y al mismo tiempo. En otros, es el encuentro de pruebas físicas que no dejan lugar a dudas.

Ayuntamientos, diputaciones, organismos locales, regionales o provinciales, administración central o autonómica, ministerios o comisiones, se disputan jurisdicciones y pretenden eludir responsabilidades.¿ Existe colaboración entre las distintas administraciones?. ¿ Existen planes generales actualizados y coordinados?

¿Quiénes son los criminales? ¿Locos aislados? ¿Una organización concreta?. ¿Cuales son los fines de los incendiarios? ¿ Sembrar el pánico? ¿Matar la riqueza forestal del suelo? ¿Fines políticos?. Diríamos que lo de menos son los fines e incluso los autores aislados o no. El problema está en los funestos resultados de una criminal  acción. Es posible que el eje del principio de la solución sea la busca y captura sin tregua de estos criminales y un posterior castigo. Un duro castigo, proporcionado y justo a la gravedad social, económica y ética de un delito. El tema es muy grave. Desde los problemas de contaminación en las ciudades, hasta el deterioro de nuestras zonas naturales y rurales, paisajes, playas, zonas turísticas, bosques…Cada verano, el azote de los incendios forestales, calcina nuestros montes. Cada fin de semana convierte en vertederos nuestros prados.

Aunque en Euskadi la situación es bien distinta, hay cosas por mejorar, y todos somos responsables. Quiero decir, cada uno de nosotros: El que acampa en cualquier sitio, el que monta una industria contaminante, las calefacciones encendidas a destiempo..Siempre estamos a tiempo para cambiar de actitud.

¿Empezamos?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s