Txomin Badiola en el Palacio de Velázquez

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“A la vera de Jorge Oteiza espigó una camada de artistas

que tenía al viejo lobo como baliza.

De aquella generación quedaron unos cuantos que saltaron a Madrid

bajo el ala de la galerista Soledad Lorenzo.

Txomin Badiola era el jefe de expedición de esa guardería metalúrgica

y quizá el más complejo. Es muy bueno”. (ANTONIO LUCAS)

 

NICO DEL VAL

El Palacio de Velázquez del Parque del Retiro acoge, hasta el 26 de febrero, una exposición antológica de Txomin Badiola (Bilbao, 1957) que, según el artista, llega en un momento adecuado para poner en primer plano todas las cuestiones “vivenciales” que de algún modo dan sentido a su trabajo de más de 35 años.

image003Serie negra (5 cajas) 1981      FOTO: NICO DEL VAL

Con el título Otro Family Plol (Otro Complot de familia) la retrospectiva responde a una invitación del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía que ha conseguido reunir en el madrileño Parque del Retiro un total de 60 obras seleccionadas mediante un singular proceso de discusión para el que Badiola ha contado con la complicidad de varios artistas de su entorno más cercano.

He querido que la exposición no sea una especie de egotrip, una representación hipertrofiada de mí mismo, sino que he pretendido que sea un poco el reflejo de lo que soy, pero dentro de un contexto que está muy definido por la comunidad de artistas que me rodean y con los que mantengo un trato cotidiano: Pello Irazu, Angel Bados, Ana Laura Aláez, Jon Mikel Euba, Asier Mendizabal, Itziar Okariz y Sergio Prego”.

Los dos primeros, Irazu y Bados, pertenecen a su generación y han compartido muchos años de formación y docencia. Además, en colaboración con Angel Bados impartió dos cursos Arteleku que fueron llaves de conexión con Aláez, Euba, Okariz, Prego y Mendizabal. Con Peio Irazu la relación es más estrecha e incluye  compartir espacio de trabajo en el estudio que tienen en la bilbaína calle de Irala, un local en el que, en estos días, se ultiman los detalles de la exposición que el de Andoáin inaugurará el próximo marzo en el Guggenheim de Bilbao

Para el proceso de selección de las obras, el artista también ha contado con la colaboración de un grupo de jóvenes artistas, Lorea Alfaro, Zigor Barayazarra, Leo Burge y Jon Otamendi, que han sido los encargados de articular el proceso diseñado por Badiola para la selección de las obras expuestas y realizar las grabaciones que recogen los criterios y justificaciones de cada uno de los participantes, entrevistas que son piezas esenciales del catálogo elaborado por el comisario de la muestra, el subdirector del Museo Princesa Sofía, Joao Fernandes, que en esta ocasión ha desempeñado una actividad subalterna, más cercana a la notarial: “Tengo que reconocer que mi función ha sido dinamitada por el artista: Txomin Badiola nos es contado por Txomin Badiola”.

Y aunque Badiola ha estructurado el relato en diversas secciones,  ninguna de ellas se encuentra expresamente delimitada dentro del espacio expositivo del Palacio Velázquez, que –por cierto- está muy próximo al Palacio de Cristal del Parque del Retiro y que al igual que éste funciona como un enorme contenedor, libre de los habituales recorridos lineales que condicionan la estructura de salas de los museos más tradicionales.

image005FOTO: NICO DEL VAL

La exposición recibe al visitante con obras de la primera época, una elección muy al gusto del artista, ya que nunca antes habían estado en sus retrospectivas. Son piezas anteriores a los años 90 y algunas de ellas evocan las esculturas de Jorge Oteiza (Orio,1908- San Sebastián, 2003) que tuvo gran influencia entre los miembros del denominado grupo Nueva Escultura Vasca. “Nosotros hacíamos malas interpretaciones de Oteiza –advierte Badiola– usábamos y abusábamos de su obra”.

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Ruso 3, Ruso 5 y Pieza Insatisfecha, (1987-88)    FOTO: NICO DEL VAL

 image009El dilema de Alberto, (1986)   FOTO: NICO DEL VAL

Family Plot es el título de la última película del director de cine británico Alfred HitchcocK (1976), que Txomin Badiola viene utilizando desde hace treinta años. La primera ocasión en una obra cuya segunda versión Complot de familia fue adquirida por el Guggenheim Bilbao en el año 1997, a través de la galería madrileña Soledad Lorenzo, a un precio de 41 millones de las antiguas pesetas (casi 7 millones de euros). Asimismo Family Plot fue el título de las exposiciones celebradas en las galerías John Weber de Nueva York (1994) y Chelouche de Tel Aviv (2005).

image011Complot de familia. Segunda versión, (1993–95)  FOTO: Guggenheim Bilbao

 La operación de compra de la obra de Badiola por Guggenheim Bilbao se enmarcó dentro de la segunda fase de adquisiciones que en 1996 inició la sociedad tenedora, constituida un año antes por el Gobierno Vasco y la Diputación Foral de Bizkaia para crear la colección propia del museo bilbaíno. En la primera gran operación de compra se adquirieron 4 obras de Willen de Kooning, Serra, Still y Rothko por importe total de 1.200 millones de pesetas (200 millones de euros) a los que se sumaron otros 400 millones de pesetas para el contrato de alquiler a largo plazo de 8 obras del alemán Anselm Kiefe; en la segunda fase, mucho más modesta, casi 60 millones de pesetas (360 mil euros) se incluyeron obras de Badiola, Moraza e Irazabal, así como una instalación multimedia del catalán Francecs Torres. Las resinas sintéticas de Juan Luis Moraza costaron 1 millón de pesetas (6.000 euros) y el acrílico de Prudencio Irazabal salió por 4 millones (24.000 euros).

(NOTA: Los precios de las obras corresponden a los publicados por el Tribunal Vasco de Cuentas Públicas en el informe de 2001 sobre la construcción y puesta en funcionamiento de Guggenheim Bilbao. En el caso de  Complot de familia. Segunda versión, tanto el artista como fuentes del museo coinciden en que el precio fue de 4 millones de pesetas, 24.000 euros)

image013Mitologías. Sueños de otros, (2015)     FOTO: NICO DEL VAL

Entre las obras más recientes seleccionadas para la exposición encontramos Mitologías. Sueños de otros (2015), que formó parte de la colección que la Galería CarrerasMugica presentó en la última edición de ARCOmadrid celebrada el pasado febrero. La pieza hace referencia al comunicado fundacional del EAE (Euskal Artisten Elkartea) que en 1983 reunió a un grupo de 8 artistas en el que junto a Badiola estaban José Ramón Sáinz Morquillas, José Chavete, Fernando y Vicente Roscubas, Xabier Sáenz de Gorbea, Iñaki de la Fuente y Txupi Sanz. Un colectivo “estético-político” que entre otras acciones protagonizó el robo de una pequeña escultura de Jorge Oteiza que estaba expuesta en el Bellas Artes de Bilbao. La obra, titulada “Homenaje a Malevitch”, fue trasladada y entregada, en menos de una hora, en el ayuntamiento de la capital. Con esta acción los miembros del singular “comando” pretendieron denunciar la falta de apoyo del  museo bilbaíno a los artistas más jóvenes: “He sido crítico con el Guggenheim –recuerda Badiola- pero en primera instancia el lugar idóneo para dar visibilidad a los artistas emergentes es el Bellas Artes que no cumple la función a pesar del plan trazado en el mandato del anterior director Miguel Zugaza”.

image015Gimme Shelter – Dame refugio, (1999)   FOTO: NICO DEL VAL

Considerado como uno de los artistas vascos con mayor proyección, miembro de la primera generación de la postmodernidad con vocación de puente con las siguientes generaciones, Badiola reconoce que su relación con Oteiza fue muy intensa pero “siempre desde la crítica, la confrontación y el más extremado respeto”. Tras comisariar la antológica de 1988, Oteiza. Propósito Experimental, que se mostró en Madrid, Bilbao y Barcelona, así como las exposiciones del Guggenheim de Bilbao (2004) y Nueva York (2005) y del Reina Sofía (2005), el propósito de Badiola fue distanciarse lo máximo posible del “tema Oteiza” y en ello persevera, pero en 2007 –justifica que por “responsabilidad”- asumió el encargo de elaborar el catálogo razonado y crítico que concluyó hace cinco años pero cuya publicación se ha demorado por diversos motivos hasta principios de 2016. El catálogo (PVP:120 euros), editado por la Fundación Museo Jorge Oteiza de Alzuza y la Editorial Nerea de San Sebastián, se compone de dos volúmenes de casi un millar de páginas en las que se contextualizan un total de 2.725 obras dentro del debate artístico internacional de su época, así como en relación con el  proceso experimental y la peripecia vital del artista de Orio.

Gracias a Badiola sabemos que Oteiza “no estaba preparado para el éxito por vivir confortablemente instalado en el fracaso. Otro de sus problemas es la carencia de interlocutores, la interpretación que se ha impuesto ha sido la mía y Oteiza está necesitado de lecturas distintas a la mía. En mi caso sucede algo parecido, en el sentido de que siempre me he encontrado con un vacío interpretativo que me obliga a interpretar mis propias obras o a situar sus marcos de lectura. Por eso en esta exposición del Palacio de Velázquez he intentado que,  a través de otros, todo esté más descentrado”.

 image017Anal Capitalism 6 y 4, (2013)   FOTO: NICO DEL VAL

Txomin Badiola ha sido galardonado en dos ocasiones con el premio Gure Artea del Gobierno Vasco, en 1986 con el primer premio en la modalidad de escultura y en 2015 en reconocimiento a su trayectoria artística. Coincidiendo con este último, el artista constataba la escasa relevancia de arte en general y de los artistas en particular, al tiempo que lamentaba la pérdida de prestigio y la “masificación de la estrategia cultural” que -en su opinión -invita a la falsa interpretación de que ahora hay un mayor interés social por el arte: “La cultura se ha instrumentalizado y ha tenido buenos resultados sociales, pero no hay un interés real por el arte. El arte cada vez pinta menos y los artistas menos aún. Además los artistas españoles nos encontramos  en la periferia un orden artístico internacional que está al albur del capital financiero. El mercado del arte es refugio de la especulación y no tiene nada que ver con la realidad”.

A Badiola le gusta explicar el proceso de configuración de sus obras, “como funcionan”,  pero se niega a explicar lo que quieren decir y considera erróneo el planteamiento de que el arte debe ser entendido. Para él, lo fundamental es establecer un vínculo, comunicar con alguien. Por eso dice tener fe en el arte, por ser una forma de relacionarse con las personas y con la realidad: “El arte es una demanda de amor”.

 image019TXOMIN BADIOLA  FOTO: JOSÉ AYMÁ para CRÓNICA (Un disparo en 4×5 pulgadas)


PALACIO DE VELÁZQUEZ

Abiertos todos los días de 10:00 – 18:00 h

Parque del Retiro, s/n Madrid


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