El Athletic ha perdido esta temporada a dos de sus más grandes presidentes: Aurtenetxe y Egidazu

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“Hoy más que nunca el Athletic es esa gran familia bajo cuyos colores todos nos sentimos unidos; el Athletic es ese tronco añoso, ese roble viejo, que ninguna grúa puede mover ganen o pierdan los rojiblancos. Lo dijo proféticamente “Beti” Duñabeitia (1937-2013) en su día: “El rojo y el blanco son colores de ganador”. Pedro Aurteneche, que recogió el testigo de la presidencia del Club, es hoy un hombre feliz, roto por la emoción, empapado de ese espíritu que mantiene a los “leones” y a su pueblo tan unidos. Cuando morirse por esos colores deportivos es alegría no hay más decálogo que este: Athletic, Athletic, Athletic, Athletic, Ahletic, Athletic, Athletic, Athletic, Athletic y Athletic (…) La magia del fútbol, la magia de este Athletic encorajinado, nos chifla un poco a todos los que le seguimos”…

            Eso escribía nuestro admirado compañero José María Múgica (1935-1993) y lo hacía a raíz de los éxitos de la última etapa gloriosa de la entidad bilbaína, después de las extraordinarias celebraciones con la bajada de la gabarra incluida al conquistar sus dos últimas Ligas, en las temporadas 82-83  y 83-84, además de la Copa del Rey y la Supercopa de España de 1984. De la presidencia de Aurtenetxe (de 1982-1990) y la dirección técnica de Javier Clemente, eran los últimos títulos oficiales que había conseguido el Athletic, hasta que la Supercopa del año pasado rompió esa sequía de tres décadas.

            Anteriormente hubo un año, 1977, y dos meses, mayo y junio, en los que el Athletic jugaba por primera vez la final de la Copa de la UEFA frente a la Juventus; y la final número 32 de la Copa del Rey, de las que había ganado 22, esta vez frente al Betis de Rafa Iriondo, que unos meses antes había dejado el Athletic. Perdió las dos, con José Antonio Eguidazu en la presidencia y Koldo Agirre de entrenador. La final europea se le escapó por el gol en campo contrario, ya que el Athletic perdió en Turín 1-0 y ganó en San Mamés 2-1. El título de la Copa española se esfumó en los penalties, después del 2-2 del partido y de que uno de los que fallara fuera el más seguro de la liga, Dani, que, años después, declaraba: “Es un recuerdo desagradable, pudo ser decisivo y fallé cuando llevaba marcados trece penalties consecutivos”

            Todos son recuerdos unidos a los dos presidentes de aquellas épocas: Pedro Aurtenetxe Viñegra, que fallecía hace unos meses, el 13 de julio pasado, con 83 años de edad; y hace unos días (el 19 de octubre) asistíamos al funeral por el empresario getxotarra José Antonio Egidazu Allende, funeral celebrado en la Iglesia de Las Mercedes, en Las Arenas.

Pedro Aurtenetxe y José Antonio Eguidazu, fallecidos en esta temporada de fútbol

Dos finales perdidas en 1977: UEFA y Copa del Rey

            José Antonio Eguidazu fue presidente del club rojiblanco entre los años 1973 y 1977. Bajo su mandato, con Koldo Agirre dirigiendo a los leones, el Athletic consiguió en la temporada 76-77, después de ser tercero en la Liga, un doble subcampeonato: el de Copa, frente al Betis (25 de junio de 1977, en el Vicente Calderón de Madrid), que perdió la final en la tanda de penalties; y el de la Copa de la UEFA, a doble partido (4 y 18 de mayo de 1977), frente a la Juventus. Esa Copa de la UEFA de 1976-77 la disputaron 64 equipos entre septiembre del 76 y mayo del 77.

Final de Copa 1977, insólita, muy rara y que la mala suerte castigó al Athletic

            Cuarenta y cinco mil seguidores del Athletic vivieron en el Vicente Calderón de Madrid la increíble derrota por los penalties, algo de lo que el Athletic era claramente favorito. Se trataba de la final de Copa, la primera con apellido “del Rey”, y se enfrentaba al Betis de Sevilla, equipo entrenado por el ex jugador y técnico del equipo de San Mamés unos meses antes,  Rafa Iriondo. Fue aquel un épico partido que terminó con empate a dos y que en la tanda de penalties para decidir quién se llevaba el título copero el héroe fue el vasco Esnaola, portero bético, parando, en la tanda obligatoria, los máximos castigos a Dani, que nunca fallaba, y a Villar. Después de empate tras empate, cuando le tocaba el turno a los no habituados a lanzar el máximo castigo, se enfrentaron Esnaola e Iribar frente al punto fatídico: marcó Esnaola y falló el chopo Iribar. La Copa fue para el Betis, que lo conseguía por primera vez en su historia y que había trasladado a Madrid tan solo la tercera parte de seguidores de lo que consiguió el Athletic.

Nueva idea: formar entrenadores en la cantera de Lezama

            Durante el mandato de Egidazu se puso en práctica una nueva idea: crear un equipo de buenos entrenadores en Lezama y el puesto del técnico en el primer equipo fuera rotativo. El presidente lo justificó así: “La idea es formar una cantera no sólo de jugadores sino también de entrenadores”. Aquella temporada 73-74, el Athletic celebró el 75 Aniversario del club, lo que motivó numerosas concesiones y premios, y se celebró un Trofeo extraordinario con la presencia en San Mamés  de tres grandes equipos europeos: Bayern de Munich, Rapid de Viena y Real Madrid. La final la perdió el Athletic (2-1) frente al Bayern de los Beckembauer, Müller, Maier, Breitner, Hoennes… Un colega tituló entonces aquello de ¡Herr futbol!…

            Egidazu mantuvo a rajatabla toda la filosofía del club, su frase más repetida era esta: “Ser presidente del Athletic es una gran responsabilidad por el significado que tiene, y puedo asegurar que jamás abandonará su política de tener jugadores de nuestra propia cantera. Eso forma parte de nuestra manera de entender el deporte, con personas de la tierra que sienten los colores como nadie y que conocen la importancia de vestir esta camiseta”.

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            Egidazu admitía que “nuestra política de jugadores entrañe alguna dificultad, pero no por eso dejamos de aspirar a lo máximo y de conquistarlo en muchas ocasiones merced a nuestro esfuerzo y a nuestro trabajo”, No lo consiguió porque también la suerte juega en el fútbol y pese a que uno de los entrenadores de aquellos años, el serbio Milorad Pavic (1921-2005) tenía otra intenciones: “El equipo se halla en pleno progreso de juego y de eficacia”…

Hubo un reconocimiento general al inteligente fútbol de Javier Clemente

Clemente, el “10” único, se retira de jugador por la grave lesión

            Durante la presidencia del getxotarra Egidazu, el baracaldés Javier Clemente, el “10” con el que soñó y lució la trasera del coche todo gran aficionado bilbaíno, se retiraba como jugador por la grave lesión (cinco operaciones y varias reapariciones fallidas), lesión sufrida en aquel fatídico 23 de noviembre de 1969, tras una durísima entrada de Marañón en un partido contra el Sabadell. El homenaje de despedida se celebró 19 de agosto de 1975 en San Mamés frente al Borussia Mönchengladbachse.

            Otro hecho importante fue que, pese a que en el Athletic había grandes jugadores (Kubala seleccionó a cinco: los hermanos Rojo, Iribar, Guisasola y Villar), se buscaron refuerzos para el equipo con la llamada “operación retorno”, y gracias a ella ficharon a Zabalza, Irureta, Churruca, Aitor Aguirre… Los que más deslumbraban entonces eran el “chopo” Iribar y Chechu Rojo, del que el mítico Piru Gainza decía: “Es más futbolista que Paco Gento (actual presidente de honor del Real Madrid y el jugador que más copas de Europa tiene en su haber: seis), y tiene más afición y resistencia que la que tenía yo”. Chechu Rojo fue calificado por Bernaola, el músico que no se perdía partido del Athletic, con estas palabras: “Es el Mozart del fútbol”.

Del golpe contundente al saludo cordial de Villar a Cruyff

            En los años de la presidencia de Eguidazu hubo otros éxitos y muchas anécdotas que han pasado a la historia. Voy a recoger alguna de mi libro dedicado a los cien años del club rojiblanco, “Athletic, for ever”.  La más comentada fue la del actual presidente de la Federación Española, que protagonizó aquella anécdota recogida en nuestra querida “Hoja del Lunes” con este titular: “La ostia (según la Real Academia e la Lengua sin h, es decir: golpe contundente) de Villar a Cruyff”,  con 0-0 en el marcador y petición de disculpas por parte del medio centro del Athletic. Otra anécdota curiosa fue la gira por México en la que más de un jugador cogió una colitis que le obligó a abandonar el terreno de juego sin permiso arbitral para dirigirse con urgencia a los servicios. Y la temporada 74-75 terminaba con un significativo titular en los periódicos: “¡Salvados!” porque el equipo, con Rafa Iriondo en el banquillo, quedó el décimo en la Liga pero a dos puntos del descenso, incluso en algún momento estuvo colista. Como todo el aficionado sabe, el Athletic, con el Madrid y el Barça son los tres únicos equipos del fútbol español que nunca han bajado a segunda división.

            Aurtenetxe: éxitos que terminaban con explosiones de gozo

        El tercer día de la actual pretemporada 2016-17, el 13 de julio, fallecía a los 83 años de edad, Pedro Aurtenetxe Viñegra (Bilbao, 1933), presidente del club durante ocho años (1982-1990). Aurtenetxe es el último dirigente en estar al frente del club en la consecución de un título de la competición liguera. Durante su mandato, el club logró los últimos títulos de Liga y Copa, se grabó y difundió por todo el mundo el nuevo himno de la batuta de Carmelo Bernaola y la pluma de nuestro compañero Antxon Zubikarai, y se estrenó una nueva sede social en Ibaigane, edificio además de bonito originario de la historia vasca más reciente. Pero lo que siempre recordarán los bilbaínos son, además de los éxitos precisamente con Clemente de entrenador, las celebraciones de los grandes triunfos con la gabarra por la ría y todo el pueblo en las dos márgenes del Gran Bilbao. Aquello fue toda una explosión de gozo y alegría que se desbordaba por toda Bizkaia.

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Pedro Aurtenetxe fue todo un personaje listo, dicharachero, muy popular

            José Luis Artetxe, en el diario “Deia”, sintetizaba perfectamente la personalidad de quien además de dirigente del Athletic fue un gran profesional en el mundo del marketing y la publicidad: “Pedro Aurtenetxe destacó siempre por gozar de “una personalidad muy acusada, en la que sobresalía la agilidad mental y un hábil manejo de la ironía, lo que le permitió adoptar una postura muy pragmática en el ocaso de su existencia y siempre se mantuvo fiel al cultivo de las relaciones sociales. Era, qué duda cabe, un producto de otra época. Él mismo se jactaba de ser alguien normal en el sentido de tratar con todo el mundo, de hacer vida en la calle, algo que percibía se estaba paulatinamente perdiendo por la proliferación de actitudes vitales más individualistas, más cerradas”.

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Beti Duñabeitia (1937-2013) trajo otro estilo y dedicación a la presidencia del Athletic

            Pedro Aurtenetxe entró en el Athletic en 1977 en calidad de directivo responsable del área deportiva de la mano de Beti Duñabeitia (1937-2013), a quien consideraba su modelo. Aseguraba que una vez este tomó la determinación de dejarlo fue empujado a sucederle. En junio de 1982 ganó las primeras elecciones en las que cada uno de los 23.000 socios tuvo derecho a voto. Derrotó con cierta holgura en las urnas a Iñaki Olaskoaga y arrancó un periodo de ocho temporadas donde no faltó de nada. Pero los comienzos resultaron espectaculares, el Athletic se proclamó campeón de liga en dos ocasiones consecutivas y ganó también un título de Copa. La felicidad se truncó a consecuencia de un conflicto interno en el vestuario que desembocó en una crisis sin precedentes: la desavenencias entre Clemente y Sarabia. .

            La figura de Aurtenetxe no solo está íntimamente ligada a los éxitos cosechados por el Athletic en el campo. Además del fenómeno social que supuso la revisión del clásico recibimiento popular que se le dispensaba al equipo campeón a su llegada a Bilbao, sustituyendo el camión o autocar por la gabarra, una idea sobre cuya paternidad hay diferentes versiones, si bien la más sólida apunta al entonces gerente Fernando Otxoa. En marzo del 83 se estrenó el actual himno del club. En su gestación intervinieron Arrate y Cecilio Gerrikabeitia, un directivo relacionado con el mundo de la música culta. Carmelo Bernaola fue el encargado de hacer los arreglos de la música creada por José de Olaizola y Feliciano Beobide. La letra es obra del compañero fallecido hace ahora un año Antxon Zubikarai, que se inclinó por utilizar el euskera vizcaino.

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Palacio de Ibaigane, nueva sede del club rojiblanco en época de Aurtenetxe

            Con Aurtenetxe se abordó asimismo el cambio definitivo de sede social y el Athletic se trasladó al Palacio de Ibaigane, incautado a la familia De la Sota por Franco y recuperado por sus dueños originales en 1979. Fue edificio utilizado por el primer Gobierno Vasco. En el 86, el club se convirtió en propietario de la finca que fue restaurada e inaugurada el 22 de agosto de 1988. Fu dos años más tarde, en febrero de 1990, cuando Aurtenetxe anunció su deseo de abandonar la presidencia y tres meses más tarde pasó a ser un socio de a pie, lo cual nunca fue un obstáculo –escribe J.L. Artetxe– para que frecuentase el palco de San Mamés. Le gustaba ese ambientillo, acaso fuese un síntoma de la añoranza que le producía una época que ha quedado grabada porque en verdad fue inolvidable para todo el que se siente del Athletic.

“Athletic for ever!”, Athletic, con esa afición y su política, siempre y para siempre

            Recogemos texto de mi obra “Athletic for ever!”, crónica de los cien años: 1898 a 1998 relativo a esos acontecimientos vividos tras las títulos de aquella gloriosa época de la presidencia de Aurtenetxe y dirección técnica de Javier Clemente: “Nada más finalizar el encuentro de Las Palmas, Clemente confesaba que se había quedado “con la mente en blanco”. Los jugadores lloraban de emoción y todos los aficionados rojiblancos, por todas las esquinas, saltaban para celebrar el triunfo.

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¡Aquel equipo de aquellos años, victorioso casi siempre!

            El centro de Bilbao quedó colapsado. La gente eligió el viejo corazón de el Bocho, el Casco Viejo, para descorchar su alegría. Charangas, txistu y tamboril, el alirón mil veces cantado y coreado. Zun-zun-zun, Athletic txapeldun. Y en la mar, los arrantzales haciendo sonar las sirenas de sus barcos. “El triunfo es de todos, la alegría ha de ser de todos”, comentaban los jugadores. Y Pedro Aurtenetxe, con la voz temblorosa, decía: “Nuestro pueblo estaba esperando este galardón porque significaba mucho. Significa que vamos por el buen camino, que nuestra política de mantener la cantera a toda costa no sólo da satisfacciones anímicas sino que se traduce en hechos tan importantes y trascendentales, deportivamente hablando, como éste. Todos, todos tenemos un denominador común que llevamos dentro: el Athletic”. Y Clemente felicitaba constantemente a sus jugadores y reconocía la fe ciega que había tenido en ellos y ellos en él. “Hace ya mucho tiempo que me di cuenta de que el Athletic era algo más que un equipo de fútbol”. Y luego, la promesa: “El año que viene, con suerte, otra vez campeones, porque hay equipo, gente y cantera para rato”.

                Luego, se cumplía con lo previsto, participando y manifestando todos lo mismo que Carmelo Goyenechea, jugador y directivo, socio desde 1914: “El Athletic ha sido algo grande y hermoso toda mi vida”. Joaquín Achúcarro, el pianista bilbaino internacional, declaraba: “Nunca pensé que iba a tener este tipo de alegría. Me ha ocurrido una cosa que no notaba desde el año 56. Estoy verdaderamente contento y sorprendido con la cantera. ¡Ojalá los músicos tuviéramos esa misma cantera!”… Y Elias Amézaga, el escritor getxotarra y seguidor del Athletic de toda la vida, comentaba: “Yo creo que el Athletic ha conseguido unirnos en Euskadi, aunque sólo sea por un determinado tiempo. Realmente es un impulso hacia arriba de lo vasco”. Y Luis de Castresana afirmaba: “Ha sido una dosificación de emoción como pocas veces he sentido. Lo que me parece importante es que el Athletic es una forma de ser bilbaíno. Es una parte de Bilbao como lo son el Arenal y los Altos Hornos”…

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Aurtenetxe, en el centro de la gabarra, con todo su equipo rojiblanco

                               En Bilbao, ese lunes 2 de mayo, se acabó la tela rojiblanca. Cada aficionado se convirtió en portador de una bandera o de un lazo en rojo y blanco. Todos se prepararon para el gran día: no hubo clases en centros escolares ni en la Universidad. Sólo una idea in mente: recibimiento. Con el “¡Campeones, Campeones, Campeones!”, “Txapekdunak! ¡Txapeldunak!”, se llenó la pista del aeropuerto de Sondika para recibirles. De ahí hasta Lezama, primer aperitivo. Descanso en las instalaciones, comida en el Marítimo del Abra y recorrido triunfal en la gabarra con el acompañamiento de numerosas embarcaciones escoltando… Toda Bizkaia a un lado u otro de la ría… Miles y miles de personas vitoreando sin cesar a los jugadores, que desde la gabarra aplaudían y levantaban los brazos y señalaban la uve de la victoria… ¡Lo nunca visto!. Miles y miles de banderas rojiblancas e ikurriñas. Se calculó en más de un millón de personas y más de tres horas para llegar desde Las Arenas hasta San Antón… De allí, como era tradicional, al camión, que enfiló la cuesta de Miraflores y por Bolueta, Txurdinaga y Santutxu hasta la Basílica de Begoña. Emotivo acto en el que el obispo auxiliar Juan María Uriarte destacó la línea de conducta humana y deportiva de toda la plantilla del Athletic. El acto terminó con el cántico de la Salve, el Agur Jaunak y el Begoñako Andra Mari.        Luego, la clamorosa bajada hasta el Ayuntamiento y desde el balcón del edificio cada jugador fue mostrando el trofeo conquistado. El presidente Aurtenetxe pronunció estas sentidas palabras: “Mi pueblo nunca me deslumbra. Mi pueblo lo que hace es emocionarme”. El alcalde José Luis Robles confesó que tenía un pecado: “idolatro desde siempre al Athletic y a cuanto él significa”. El diputado general, José María Makua llegó a confesar, emocionado: “Con este pueblo y este equipo, al fin del mundo”… Las palabras de Clemente, desde la balconada del Ayuntamiento, fueron escuetas y sinceras: “En nombre de los jugadores y en el mío propio quiero deciros que todo lo que nos hemos esforzado durante el año ha sido poco para el recibimiento que nos habeis dado. Este triunfo lo hemos conseguido entre todos. ¡Aupa Athletic!”…

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                Al día siguiente, jugadores, técnicos y directivos fueron recibidos en Ajuria Enea por el Gobierno Vasco, encabezado por el lehendakari Carlos Garaikoetxea, quien puso de relieve la significación del triunfo: “Esto no es fruto de un día, sino el beneficio de una política y de una orientación en la trayectoria del club que vosotros sabéis mejor que nadie. Doy la enhorabuena porque seguís este trabajo desde abajo, desde la cantera, y no os dejais arrastrar por la trayectoria mercantilista en la que están inmersos otros equipos y clubes”. Desde Vitoria siguió la aclamación del Athletic. En Ceánuri el equipo se subió a un camión y recorrió Villaro, Castillo Elejabeitia, Yurre, Lemona, Bedia y Galdácano. Precisamente aquí, Aurtenetxe, Clemente y Dani bajaron del camión y desde el Ayuntamiento dieron las gracias a todos y entregaron un ramo de flores a la viuda de Iraragorri, fallecido unos días antes. Luego, la expedición siguió por Larrabezua a Santa María de Lezama, con gritos insistentes de ¡txapeldunak! ¡txapeldunak!… Unos días más tarde se reunieron, en una gran fiesta, cuatro mil comensales en la Feria de Muestras, en cena organizada por el diario Deia.

            La fiesta con el dúo dirigente Aurtenetxe-Clemente se repitió en varias ocasiones. No sólo con los dos títulos de Liga sino también de Copa y el de Supercopa. ¡Aquella final copera con el Barça de Maradona!…

            En resumen, los años de Pedro Aurtenetxe y José Antonio Eguidazu fueron de éxitos y de emociones, y Bilbao desde entonces es ya (e incluso lo era antes), para el mundo deportivp, catedral de un fútbol distinto protagonizado por jugadores nacidos en la tierra vasca, como dijo un día el diario francés “L´Equipe”: “caso único del fútbol mundial”. Para Pedro Aurtenetxe y José Antonio Egidazu, nuestro recuerdo y agradecimiento por todo lo vivido bajo sus años presidenciales.

                                                                       José Manuel Alonso, expresidente de la AVP-EKE

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