Homenaje a las mujeres periodistas que trabajaron en la dictadura, la democracia, el terrorismo y la crisis de los medios

Hace unos números de Kazetariak (aproximadamente un año) dedicábamos atención a la primera mujer periodista Premio Nobel de Literatura, la bielorrusa Svetlana Alexiévich, de 67 años. El dictamen de la Academia sueca destacaba “sus escritos polifónicos, un monumento al sufrimiento y al coraje en nuestro tiempo”.  Y esta última semana he coincidido con unas alumnas de la Facultad de Ciencias de la Información que me han pedido que les dé una charla sobre la Mujer y el Periodismo, poniendo algunos ejemplos de mérito. Y enseguida me han venido a la cabeza unas cuantas mujeres de éxito internacional y otras, mucho más cercanas y probablemente de mucho más mérito: las que han trabajado en Euskadi.

M.Luz Morales, Oriana Fallaci y Katherine Graham

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Katharine Graham apoyó a ‘sus’ periodistas en el caso Watergate.

            De las mujeres periodistas de carácter internacional recordé a tres: María Luz Morales, Oriana Fallaci  y Katharine Graham. María Luz Morales  (1889-1980), la primera mujer en dirigir una cabecera de periódico, “La Vanguardia”, y hacerlo en Barcelona en plena guerra civil; Oriana Fallaci (1929-2006), polemista, valiente e incluso desmesurada, maestra de la entrevista con libros que se vendían a millones; y Katharine Graham (1917-2001), un personaje fundamental en la prensa de Estados Unidos, la editora que sacó a “The Washington Post” de la bancarrota para convertirlo en un periódico capaz de acabar con el presidente Nixon con el caso Watergate.  De todas y otras muchas hay suficiente recuerdo y atención en Internet, e incluso podríamos ocuparnos de ellas en una nueva ocasión.

Recordando a Shakespeare: trabajar “entre el dragón y su ira”

            De nuestras compañeras periodistas  me  voy a referir a aquellas que convivieron con nosotros y a las que están trabajando o han trabajado hasta ayer mismo. Todas tienen un gran mérito, han sido y algunas siguen siendo capaces de compaginar la familia con la vocación periodística, con tanta vocación que soportaron el hecho de que durante años estuvieron sometidas a “malas caras”, e incluso a amenazas y malos tratos, y nunca de los compañeros más próximos.

            De ellas, destacaría de inmediato su tenacidad, responsabilidad y perfeccionismo con el que acometían las tareas que se le encomendaban o que tomaban por propia iniciativa. Con su extraordinaria capacidad de trabajo, lograron grandes éxitos en sus informaciones, éxitos tan considerables que determinados sectores políticos que están en la mente de todos trataron de impedir con amenazas e incluso acciones terroristas o muy violentas. Esto siempre me ha hecho recordar, ahora que estamos en el año de William Shakespeare (1564-1616), a la escena 1 del acto primero de “El rey Lear”: No te pongas entre el dragón y su ira. Y nuestras compañeras se pusieron, comprometidas a informar, a contar la verdad pese a situaciones muy convulsas y/o muy dramáticas, exponiendo incluso sus propias vidas.

            Precisamente en estos días, víspera de los premios de periodismo vasco, que se celebrarán el próximo día 7 de noviembre, he vuelto a recordar que debía a los lectores de Kazetariak la petición de un homenaje a todas nuestras periodistas que trabajaron en Euskadi, que lo hicieron primero en plena dictadura franquista; después, durante el terrorismo de cada día y el calor de la débil democracia; y que lo hacen ahora mismo, cuando vivimos la crisis económica general y de los medios de información en particular, medios en los que hoy abundan (o abundaban) las mujeres periodistas. Tampoco nos olvidamos de aquellas que han trabajado e incuso trabajan en gabinetes de comunicación e imagen, en la enseñanza (universidad) y en el marketing de empresas.

PREMIOS PERIODISMO VASCO

Bilbao: Mujeres periodistas premiadas el año pasado.

            Tenía pendiente este homenaje personal y he vuelto a recuperarlo al escuchar hace unos días la charla de Iñaki Gabilondo a la que nos referimos en el “Encuentro y re-encuentro” del anterior número de Kazetariak. La presentadora de aquella charla, incluida dentro de las “Crónicas del Siglo XXI” organizadas por la Fundación Miguel Delibes, le planteó a Iñaki la cuestión de la violencia de género y del periodismo femenino. Desde luego, ella no pretendía ligar la violencia dentro de la actividad periodística, lo que sería absurdo, porque yo doy fe de que el comportamiento de los periodistas con las periodistas, al menos en mis tiempos de periodismo activo, fue impecable hasta donde se pudo llegar con el compañerismo más estrecho.

Violencia y más violencia contra la mujer, cada día

            Iñaki Gabilondo se refirió en primer lugar a la violencia de género, algo que no se entiende por todo cuanto se ha avanzado, y que incluso continuemos todavía con comportamientos auténticamente animales en algunos sectores y determinadas familias o parejas, con 650 mujeres asesinadas en los últimos nueve años.

            Siempre que se habla o informa de esta tragedia, recuerdo un estudio reciente en el que se manifiesta que “existen diferencias cerebrales entre hombres y mujeres; los dos hemisferios de las mujeres están más integrados,  se comunican mejor que los del hombre y ello permite que las mujeres tengan más facilidad para expresar normalmente sus sentimientos debido a la “conexión verbal” con su emotividad, por ejemplo la “intuición femenina”.

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Iñaki Gabilondo y una compañera en “Crónicas el siglo XXI”

            Iñaki Gabilondo subrayó por su parte el hecho de que “debe haber algo en el cerebro del hombre que le hace agresivo en ocasiones, y que los científicos no han dado con la solución”. Hizo una referencia al hecho de lo mucho que se ha avanzado hacia el trato igualitario en favor de la mujer, y puso el ejemplo de que “cuando yo me casé mi mujer necesitaba mi autorización para abrir una cuenta bancaria”.

image008   Radio San Sebastián, de la Cadena SER

            Del “sueño” de Radio San Sebastián (SER) a TVE y CNN+

            El interés de la charla, sin embargo, estaba en las mujeres periodistas, en sus compañeras y en las nuestras. Iñaki comentó que había sido protagonista de varios comportamientos que se le quedaron grabados. Precisamente se refirió al hecho de que más que vocación periodística (es Licenciado en Comunicación y en Filosofía y letras) lo que él tuvo desde pequeño fue pasión por la radio: “Cuando iba a clase por las calles de Donostia pasaba por delante de Radio San Sebastián de la SER y, en ocasiones, me paraba en la puerta un rato para soñar con el hecho de estar allí, de trabajar allí, de hablar y comunicarme a través de los micrófonos con los oyentes”. Con los años, aquel chaval fue protagonista en la radio, responsable de la información de la SER y TVE e incluso director de esa radio con la que soñaba cada mañana.

23-F: Iñaki Gabilondo, acompañado de varias compañeras, salió en antena de TVE a la 1,38 de la madrugada del 24 de febrero de 1981.

            Hubo otros dos hechos relacionados con las mujeres compañeras que impactaron al público y los dos fueron en la televisión de la que también ha formado parte toda su vida el periodista donostiarra, y lo ha hecho en los dos momentos críticos a los que se refirió. Uno, el intento de golpe de Estado del 23-F. Entonces, Iñaki daba la cara a diario a través de “la única televisión que había en España”. Cuenta que desde la entrada de “Tejero y sus compañeros en el Parlamento, el lo estaba presenciando porque tenía conexión directa”, como tuvimos otros compañeros de otros medios a través del teléfono, que fue nuestro caso en el diario “Deia”, en Bilbao.

            Tanto Iñaki como los que trabajábamos en el “Gure lurraren Deia”, a partir de los disparos de Tejero, esperábamos que de un momento a otro podría entrar en la Redacción el ejército para detenernos a todos. Incluso algún compañero apuntó que nos llevarían a la plaza de Toros. Eso no ocurrió  pero el mucho temor y la enorme responsabilidad eran coincidentes lo que ocurría en “Deia” con la Redacción de los informativos de TVE. “Con Eduardo Sotilllos, director entonces de la televisión, decidí –comenta Gabilondo— abrir el informativo y dar la noticia tratando de tranquilizar a los espectadores. Hicimos varias pruebas y nunca he estado en mi vida tan preocupado de cómo salía en pantalla, con qué expresión corporal. Una vez que me coloqué en posición de transmitir, con el miedo y la preocupación en el cuerpo, cinco compañeras se colocaron junto a mí para compartir la responsabilidad y darme ánimos”, e incluso dos de ellas se prestaron a salir en pantalla: Victoria Prego y Rosa María Mateo.

El cierre de CNN+ y “las lágrimas de compañeras con 40 años”

            La otra referencia a mujeres periodistas fue con el cierre de CNN+, el 27 de diciembre de 2010, tras once años en antena. Recordamos que CNN+  fue la primera televisión privada que emitía información las veinticuatro horas del día con esa su forma original de hacer periodismo “riguroso e independiente, consolidando una marca que alcanzó un equilibrio ideológico donde cabía todo el mundo”, son palabras de uno de sus fundadores, Francisco Basterra, periodista bilbaíno que, antes de dirigir desde octubre de 1996 los Servicios Informativos de CNN+, ocupó corresponsalías de la agencia EFE en Londres y París, y fue subdirector de la edición dominical de “El País”. Basterra añadía entonces el hecho de que Selecciona Edición al crear esa marca de CNN+ “también se contribuyó a una manera de comunicar a través de sus reconocidos espacios de debate”.

            El caso es que a pesar de toda su novedad y esfuerzo, CNN+ no tuvo éxito y las audiencias fueron cayendo año tras año. En aquel momento del cierre (27 de diciembre de 2010) y con el nocturno de Chopin de fondo, Iñaki Gabilondo anunció en su programa de “Hoy” que era el último, calificando de “desgracia para la sociedad el cierre de un medio de comunicación y este cierre es una enfermedad para la democracia de un país como el nuestro”.

            Y en aquel adiós, Iñaki insistió en que la pérdida era mayor que en otros porque CNN+ era un medio “que ha acreditado un señorío, una elegancia que debería ser muy estudiada por quienes quieren hacer del periodismo un oficio útil para la sociedad”.

            En la despedida, Iñaki Gabilondo comentó: “Esta casa ha dado muchos ejemplos a un periodismo que trata de saber por dónde anda el rumbo”. Para quienes buscan por dónde debe ir ese camino, citó el ejemplo de los (as) trabajadores (as) de CNN+, que, “a pesar de estar angustiados por su futuro, han cumplido hasta el último segundo sin dudar, con una categoría que nunca olvidaré. Me han enseñado la profesionalidad en la circunstancia más difícil, y se lo quiero agradecer”.

            En la charla de Iñaki incluida dentro de las “Crónicas del Siglo XXI”, de esos compañeros destacó a las mujeres “que habían dejado todo para cumplir con su vocación periodística, incluso en algunos casos la maternidad y la creación de una familia, y que se encontraban con poco más de cuarenta años de edad y una profunda experiencia profesional en la calle, sin trabajo. Nunca podré olvidar aquellas lágrimas de rabia no sólo por ellas mismas sino por el periodismo y la comunicación de la verdad en democracia”

Primeras periodistas en Euskadi: en prensa y radio

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            Pasando página de la interesante charla de Iñaki Gabilondo, queremos recordar personalmente a las periodistas de Euskadi. Primero, a las que entraron por la puerta de cristal de la calle Henao en “La Gaceta del Norte”; a las que lo hicieron en la calle Ledesma, en “El Correo”; a las del diario de la tarde “Hierro; o a las del “Diario Vasco” en Donostia, etc. Al ser las primeras parecieron las más extrañas. Pero enseguida resultarían las más despiertas e inteligentes. No olvidamos tampoco las que se incorporaron a las emisoras de radio, algunas con programas de primera hora o incluso nocturnos, y las primeras que lo hicieron a la televisión, entre las que hubo algunos casos excepcionales.

            Muchas, sobre todo las primeras en prensa y radio, llegaron en plena dictadura, con censura diaria y trabajo sin horas, “a plena dedicación”, señalaban los convenios colectivos de entonces al referirse a las obligaciones de los (as) redactores (as). Con todo, aquellas que habían estudiado ya carrera universitaria y al menos tres años en las Escuelas de Periodismo, a las que siguieron las licenciadas en Ciencias de la Información, recibieron con gozo y esperanza la llegada de la democracia, incluso algunas participaron activamente en ese tiempo nuevo en secciones tan duras como “local y regional”, “política”, “economía” e incluso en las páginas que se iniciaron en el periodismo vasco: la sección de “orden público”.

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Mayo de 2001: portada del periódico de los compañeros vizcaínos

            Con el tiempo hubo casos de compañeras amenazadas, como hubo más adelante bajas incomprensibles en el cierre de periódicos y otros medios. Pero lo peor de todo fueron las provocaciones,  avisos y agresiones de grupos violentos, concretamente ETA y sus adláteres, así como del GAL y grupos de ultraderecha. Hubo compañeras que no pudieron tener una vivienda fija, que cambiaban de residencia constantemente por las constantes amenazas de muerte.

ARCHIVO ATENTADO EN EL HIPERCOR DE BARCELONA EL 19 6 1987

Atentado en Hipercor, el 19 de junio de 1987, Barcelona

            Pese a todo, en el ejercicio de su profesión, las periodistas en Euskadi o fuera de Euskadi siguieron cumpliendo con su tarea de responder a la verdad de cuanto ocurría, a desempeñar el trabajo –como decía Miguel Delibes, periodista antes que escritor— “de levantar las piedras para sacar y dar a conocer lo que otros habían escondido para que no se conociera”. Y con el tiempo, pese a su entrega y dedicación, compartiendo su trabajo, en la mayoría de los casos, con las obligaciones de ‘esposa’, ‘madre’ y ‘educadora’ de sus hijos o la atención a otros familiares.

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La opinión, más barata y menos arriesgada que la información

            Muchas de ellas se vieron y se siguen viendo obligadas a retirarse por la crisis o por los caprichos de las empresas o sociedades dedicadas a la información; y si no es a retirarse lo es a ser “politólogas” (¡qué nombre tan ridículo!) o tertulianas porque, entre otras cosas, como decía Iñaki Gabilondo, “la opinión es mucho más barata que la información”, más barata y menos arriesgada.

            Vaya por tanto nuestra admiración y reconocimiento al trabajo de todas estas compañeras que, como he dicho, han pasado por las etapas y trabajos tan sacrificados en el periodismo como eran los de aquellos años franquistas, los que  vinieron después con la época terrorista, y a continuación la época sablista y de crisis, con cierre de empresas o reducción de personal.

            La llegada de la supuesta democracia se disfrutó en Euskadi tan solo unos meses, consiguiendo una amnistía general, en parte gracias a los (as) periodistas, que sirvió de bien poco, sirvió de tan poco que hubo algunas compañeras amenazadas que tuvieron que reclamar ayuda exterior: escoltas o traslados a otros lugares fuera de Euskadi, e incluso abandonar el periodismo activo.

Nuestra profesión: la más valiente y la más ‘fácil’ para trabajar

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            Mi reconocimiento y admiración, compañeras. Brindo por vosotras, por todas aquellas profesionales de antes y por estas de ahora, muchas con dificultades y sueldos mini mileuristas y otras muchas aún sin trabajo y sin buenas perspectivas de encontrarlo. Para estas últimas: una recomendación, que cuando os licenciéis e incluso antes, os deis a conocer a través de colaboraciones, a poder ser informativas, y nuestra Kazetariak en la que se ofrece cada quince días podría ser un directo y extraordinario escaparate.

            Iñaki Gabilondo, en su charla comentada, dijo algo que nos gustó mucho: “uno o una es periodista de vocación por un descubrimiento en un momento de su vida: el interés por los demás, por los otros, por tenerlos al corriente (informados) de cuanto ocurre, y de conocer a grandes personalidades que en otras profesiones no se llega a conocer personalmente”. Iñaki no negó el posible condicionamiento del periodista según el medio que trabaja, y añadió: “eso es el adjetivo, el sustantivo del periodista es él o ella, y él o ella ya saben lo que tienen que hacer, nunca obviar o despreciar la auténtica realidad que interés conocer a los demás”. Como decía una mujer tan admirada como criticada, Simone de Bauvoir: “la verdad es sólo una, mientras que el error es múltiple”… ¡Desvelar la verdad y darla a conocer!.

            Y creo yo que sabiendo eso y paralelo a eso, está el saber encontrar la noticia, lo que sucede en la realidad, las duras y difíciles contingencias de la realidad, muchas veces olvidada, oculta y/o escondida. Tengo, además, un dicho que no puedo evitar el recordarlo: “No hay medio de información en el mundo que se niegue a publicar o dar a conocer noticias y las noticias están esperando: sólo –como hemos dicho recordando a Delibes— hay que patear, dar la cara y levantar las piedras. No os encerréis en vuestra casa esperando una oferta de trabajo, porque nunca llegará. Salir a la calle, conocer a personas que tienen mucho que decir o hacer, e informar a los “otros”, a los demás, de lo que pasa en tu calle, en tu pueblo o en tu ciudad, en el monte o en el valle, en la tierra o en el cielo… Y suerte, mucha suerte que, repito, nunca viene ni se encuentra si no se busca…  ¡Hala, a por la noticia, a levantar las piedras compañeros y compañeras!

                                                                       José Manuel Alonso, expresidente de la AVP-EKE

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