Antonio Álvarez-Solís: “Al papa Francisco le sobra todo el colegio cardenalicio”

Este año cumplirá 88 años. Me llama por teléfono para animarme a vivir, él que dice estar viviendo su última etapa. Fecundo, con su fe cristiana, llenando cuartillas con poemas, una oración cada uno, para un libro de 100 poemas que ha titulado ‘Él’

 

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Antonio Álvarez-Solís, periodista y escritor.

Julio Flor / Ángel Ruiz de Azua – DONOSTIA – A sus 70.000 artículos publicados, suma para Euskadi todas las semanas dos. Antonio Álvarez-Solís está encomendado en cuerpo y alma desde hace más de un año a los poemas que prepara para su libro “más hondo”. Con un lenguaje más lírico quiere mostrarse abiertamente. Hablamos por teléfono, pero al leerme su primer poema de una obra inédita, le digo que voy a grabar nuestra conversación. Es la conversación de dos amigos donde sobra el usted en el trato. En la grabación me pierdo sus primeros versos, donde decía que “no se puede creer sin inocencia”. Y habla de Él: “Sin ti Señor no puedo ser humano /lo vi claro al bajarme de la noria”. La conversación grabada arranca con mi pregunta.

¿Nunca has tenido tanta fe como ahora, Antonio?

-Es muy profunda. Pero sigo diciendo que soy comunista, porque lo soy. Lo digo en mis versos, en mis conversaciones, en mis monólogos con mi yo más espiritual.

¿Tienes versos que vinculen tu compromiso político con tu ser cristiano, y viceversa?

-Te leo. “Soy cristiano y comunista /hermano firme del desheredado/ con él estaré mientras exista/el frío crimen de la razón premiado/He visto agonizar a un niño que moría de hambre/en la inclemente arena/ mientras los expertos hacían teorías sin calcular la dureza de la pena / Clausuré los libros del saber torcido /con afán leídos en las facultades / y juré no dejarme ganar por lo leído /Lo que al fin cuenta son las lealtades con la vida / y nunca amar la gloria con arrogancia blasfema/vanidades que luego desmiente la tozuda historia/Cuando murió el dulce niño de la arena/con los ojos abiertos por el hambre/miré mis manos yertas/ y la pena me las devolvió llenas de sangre”.

Te refieres al pequeño Aylan Kurdi. ¿En qué momento está el libro?

-Lo acabo de terminar. Quiero volver a leer y corregir, limar, corregir. Lleva un prólogo mío de 22 páginas. Haré luego una selección de poemas. Me ocurrió una cosa tremenda. Los tenía en el ordenador y se me ocurrió imprimirlos en papel, y menos mal porque justo al día siguiente me entró un virus y los perdí todos.

Léeme otro de los supervivientes de papel.

-Te leo el 24. “Mi oración es por todos esos muertos que brillan en la corona de los reyes/muertos por la explotación/crímenes del poder asentados en burdas leyes/absurdos muertos de la impía guerra/todo aclamado en el festival heroico/en que los poderosos roban la tierra / Hablan con acento estoico de la brillante acción de su gobierno/que mata esclavos sin mirar sus ojos/ creadores brillantes del infierno/ traficantes asiduos de despojo/debeladores tenaces de lo eterno/Realmente productores de la sangre/que derraman surgidos del averno/Usureros, sabios contables del hambre”.

“ Lo que pide Marx para que una sociedad sea justa, libre e igualitaria hay que inyectarlo del espíritu de Cristo”

Son géneros distintos, bien lo sabemos, Antonio, pero, ¿qué te da más satisfacción, un poema de estos que me estás leyendo por teléfono, o tus artículos?

-Esto, esto. Esto es mi vida. Por eso quiero acabarlo y, si es posible, publicarlo. Te leo. “Sueño Señor el fin de la violencia/sueño Señor la luz que no se acaba/Sueño Señor que renace la conciencia/Sueño Señor el sueño que buscaba/Veo Señor la paz de las naciones/Veo al final hermanos con hermanos/Veo por fin un mundo de emociones/Veo unirse las manos con las manos/Contemplo por fin tu celestial regreso…”

¿Acaso solo en el “más allá” hay esperanza? ¿Tan oscuro es el mundo que tenemos?

-Es oscuro el mundo, pero siempre hay luz. Te leo otro: “Soy feliz Señor con mi pequeño perro/no preciso al parecer añadir cosa que me concilie con la vida/no yerro/seguro estoy en esta amistad hermosa/me place la felicidad pequeña/Una profusa vida me ha mostrado en esta aventura/que vivir enseña de amor pequeño vivir enamorado/No deseo Señor otra prebenda/que esta leal y discreta compañía/del perro que es feliz en la contienda/de ganar ladrando la luz del día”.

Me ha llegado dentro esa “felicidad pequeña” y el “ganar ladrando la luz del día”.

-Soy mal poeta, pero pongo el alma en estos versos, por lo menos.

Se nota que pones el alma, querido colega. Menudo regalo escuchar tus versos en primicia.

-Julio, este verso te lo dedico para tu actual estado en el que estás luchando contra el cáncer. Ahí va: “Esta noche soñé que no soñaba/y la angustia me dominó de tal suerte/que terminé creyendo que ya estaba/en el dominio oscuro de la muerte/Al despertar recé de tal manera/ que la oración atropellé sin verte/ me faltó en ti confianza verdadera/ y te rogué perdón por ofenderte/No supe comprender que nunca el dueño/abandona a su suerte a las ovejas/seguro estoy de que tú jamás nos dejas”.

Antonio yo le tengo completamente olvidado a Dios, que fue mío hasta los 19 años. Ya decía el filósofo Gustavo Bueno: “El pensamiento es, ante todo, contradicción. Nadie puede decir soy ateo sin pensar en Dios”. Lee otro, por favor.

-Te leo un poema del viejito que soy. “Me siento ya muy fatigado, Señor/ soy anciano y la vida me ha marcado con mil cicatrices/es intenso el dolor/el camino ha sido largo y complicado/sufrí además la injuria de la fatiga/que abandonarme hizo tu servicio/regresé, más el pasado me castiga/con un arraigado y poderoso vicio/pero lo importante es estar contigo/vivir en el seno de tu caridad/ya no soy Señor mi propio enemigo/estoy sereno y habito la verdad”.

“Lo único que quieren los barones del PSOE es que el PP les garantice las taifas y prebendas que ya tienen”

Antonio, ¿me dejas publicar esta conversación, con los poemas que me has ido leyendo?

-Para ti, lo que quieras, ya lo sabes. No están terminados, porque ahora tendré que reescribirlos una o dos veces. Hay cosas que limar, palabras. Hay que quitar. Pero publica lo que quieras y como quieras. Voy con otro, venga, el 60. Quisiera escribir cien…

¿De qué va tu próximo artículo?

-Denuncio a los barones del PSOE que han machacado a su secretario general. Son realmente, y cito a varios de ellos, unos, en fin… Lo único que quieren es que el PP les garantice las taifas y prebendas que ya tienen. Asegurarlas. Eso no es política. En eso la han convertido. Sin el PP ellos no pueden vivir. Es el fin del socialismo. Pero te leo el poema 60.

Aurrera, Antonio.

-“Abrí la ventana y estaba el cielo azul”.

Eso ya es un poema.

-Espera… “Los árboles parecían recortables/unas nubes ponían un fondo/los pájaros volaban amables / Todo se recostaba en una paz lenta/y los ojos comulgaban primavera /junto a la fuente sonora que inventa/su verso en el agua reverbera/De súbito se oyó el rugir infernal/de un pájaro que ensombreció la tierra/y con sus alas ofició el funeral del mundo/otra vez muerto de guerra / Pregunto Señor si es justo que muramos/por simple voluntad de los poderosos/en la tierra que de ti heredamos/y que nació tan hermosa de tus manos/Más tu respuesta me convoca a la verdad/Donaste todo para cuidar tu obra en libertad…/Miserablemente la abandonamos.

Al poema les ha dado una vuelta de calcetín: la paz trocó y tronó en guerra.

-Sé que muchos me criticarán por esto. Eso, o lo peor: mis poemas no los leerá nadie.

Tus artículos son formidables.

-Bueno, yo llamaba para saber de ti, Julio. Decirte que no puedo más que orar por ti y por tu recuperación. Pero dile a tu hijo el neurocirujano, eh, que él lo sabe de sobra, que la fe en nuestros amigos y en la vida también forma parte del mecanismo de curación. Así que adelante, que te queda mucho por hacer, hermano. Y eres muy joven.

Ser cristiano en estos tiempos…

-Ser cristiano es una gesta como digo en uno de mis poemas.

¿Y ser cristiano y comunista en España qué es?

-Es una gesta para los trabajadores del mundo. La salida al capitalismo que hace el comunismo marxista, ese análisis por exceso de materialismo necesita una fuerza espiritual que lo proyecte más allá. Eso lo compartimos los cristianos con ellos. Lo que pide Marx para que una sociedad sea justa, libre e igualitaria hay que inyectarlo del espíritu de Cristo.

Tú eres crítico con la institución de la Iglesia.

-Soy crítico con el pensamiento demócrata cristiano que se basa en que hemos de llegar a la conversión del capitalista, porque él tiene derecho a tener su capital, pero que sepa que lo tiene que gobernar humanamente. Es ahí donde falla el asunto.

¿Está la institución por encima de este papa, y de cualquier otro?

-Con el papa actual estoy de acuerdo, sabiendo como sé que los papas tienen un gobierno difícil porque son la cumbre de una organización que arrastra una historia confusa y complicada. Al papa le sobran los cardenales, el colegio cardenalicio entero.

Te doy un abrazo inmenso, Antonio. Sabes que te admiro y que te quiero.

-Da besos a tus hijos, al médico, a la niña, e incluso al marinero que no quiere navegar. Y el más fuerte abrazo para ti. Recuerda eso que te ha llegado dentro, lo de ganar escribiendo apenas la luz del día.

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