Renoir en el Bellas Artes de Bilbao

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“Un cuadro tiene que ser algo agradable, alegre y hermoso.
Ya hay demasiadas cosas desagradables en la vida
como para que nos inventemos más”. (Renoir)

 

NICO DEL VAL

Con la exposición Renoir: intimidad, el Museo de Bellas Artes de Bilbao muestra por primera vez a uno de los artistas más prestigiosos del movimiento impresionista que llegó a alcanzar gran popularidad entre sus contemporáneos. Por lo general sus obras reflejan un estado plácido y optimista de la vida. Si Monet era el paisajista impresionista por excelencia, Renoir era el pintor de figuras más importante del movimiento.

 La exposición reúne un total de 64 cuadros procedentes de más de medio centenar de museos y colecciones de todo el mundo que tras su paso por el Thyssen- Bornemisza de Madrid podemos ver en Bilbao hasta el 15 de mayo.

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 FOTO: NICO DEL VAL

En muy pocas ocasiones se han celebrado en España, exposiciones monográficas o retrospectivas de la obra de Renoir que, por cierto, no está presente en ninguna colección pública del país. La primera exposición monográfica  Pasión por Renoir fue en el Museo del Prado en 2010 y reunió una treintena de pinturas del coleccionista norteamericano Robert Sterling Clark. La exposición más reciente, con el título Renoir  entre Mujeres finalizó el pasado 8 de enero,  en la casa Garriga i Nogués de la Fundación Mapfre de Barcelona, logrando  incluir valiosas obras del Museo de Orsay de París, y entre ellas el famoso cuadro El baile del molino de la Galette, del que el artista hizo una segunda versión, algo más pequeña, que se vendió por 78 millones de dólares en una subasta celebrada en 1990 en Sotheby’s de Nueva York, situándose entre las diez obras más caras de la historia. En la exposición de Bilbao podemos ver un estudio preparatorio del considerado como uno de los lienzos los más importantes del movimiento impresionista, testimonio del París de finales del siglo XIX.

image005Catálogo de la exposición                                                                        FOTO: NICO DEL VAL

Según el comisario de la actual exposición del  Museo Bellas Artes, Guillermo Solana, director artístico del Museo Thyssen, la selección de las obras que han llegado a Bilbao tiene como objetivo resaltar la importancia que Renoir concedía a los “valores táctiles” de la pintura: “frente a un impresionismo puramente visual – explica Solanalos lienzos de Renoir potencian los aspectos sensoriales relacionados con el tacto, particularidad que se percibe en todos los géneros que cultivó: retratos, paisajes y desnudos”.

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FOTO: NICO DEL VAL

La etapa impresionista de Pierre-Auguste Renoir ( Limoges, 1841-Cagnes-sur-Mer, 1919) fue bastante corta, poco más de diez años; comienza a la edad de 28 años y concluye a principios de la década de 1880 cuando regresa al clasicismo, desarrolla los estilos de Miguel Angel, Rubens o Tiziano y se consolida con uno de los retratistas preferidos de la alta burguesía parisina. A diferencia de la mayoría de los impresionistas, Renoir fue sobre todo pintor de la figura humana que hizo del desnudo femenino uno de sus temas centrales. Son figuras post-impresionistas, coloristas, de marcada intencionalidad comercial que le garantizaron  una importante y estable fuente de ingresos. Émile Zola escribía en 1876: “Podríamos decir que Renoir es un Rubens iluminado por la luz de Velázquez”.

 image009Desnudo de espaldas (1876)


De padre sastre y madre costurera, el joven Renoir se inició de aprendiz pintando porcelana, abanicos y escudos de heráldica. Con veinte años fue autorizado a copiar cuadros en las salas del Museo del Louvre y un año después aprobó el examen de ingreso en la Escuela de Bellas Artes de París. A través de Monet, conoce a Pissarro, Cézanne y Degas. Tras la guerra franco prusiana, en la que es llamado a filas, comenzará a trabajar para el marchante Paul Durand-Ruel, así como para banqueros, diplomáticos y altos funcionarios interesados en retratar a sus mujeres e hijos. Pero no hay duda de que el principal apoyo de Renoir y del resto de artistas será el del comerciante parisino Durand-Ruel que en poco más de tres décadas y gracias a una acertada estrategia comercial de exclusividad, llega a adquirir alrededor de 12.000 cuadros (1.500 de Renoir y más de 1.000 de Monet) con los que organiza exposiciones tanto en su sede central de París como en las sucursales de Londres, Bruselas y Nueva York.

image011La Sra. Thurneyssen y su hija (1910)

A lo largo de la última década del siglo XIX, el interés de Renoir está especialmente relacionado con la maternidad y la infancia. Será en 1892, cumplidos los 50 años, cuando el Estado francés le compra la primera obra por 4.000 francos. Ese mismo verano viaja a Madrid y Sevilla con su amigo el coleccionista y rentista Paul Gallimard, padre del fundador de la editorial Gallimard. Significativa será la posición anti dreyfusiana de Renoir que con motivo del escándalo Dreyfus (1898) se inclinará junto a Degas, Cézanne y Rodin a favor de las tesis nacionalistas y antisemitas que defendía una buena parte de la sociedad francesa. En 1900 participa en la Exposición Universal de París y es nombrado caballero de la Legión de Honor. En esta época comienzan a circular los primeros cuadros falsificados del artista y su estado físico se irá deteriorando hasta sufrir una parálisis casi total en 1912, a partir de la cual podrá seguir pintando pero con gran dificultad debido a una artritis reumatoide cada vez más incapacitante. Para ello el artista tuvo que hacer despliegue de toda su imaginación: caballetes con poleas y pinceles atados a sus deformados dedos fueron algunos de los ingenios que tuvo que emplear para seguir pintando gracias a una manivela con la que subía y bajaba la tela del lienzo que estaba fijada a dos madera que giraban sobre sendos ejes unidos por una cadena de bicicleta. En estas condiciones llego a realizar más de 400 cuadros. Se calcula que a lo largo de su vida pudo pintar más de 4.000 y hay incluso quienes sitúan la cifra por encima los 6.000. Al final de sus días declaró: “Mi existencia ha sido exactamente lo contrario de lo que debería haber sido ( … ) Me han presentado cono un revolucionario a mí, que soy el más chapado a la antigua de todos los pintores de mi generación”.

image014FOTO: ALFRED-ATHIS NATASON (1898)

 La exposición se complementa con una instalación que propone tocar, escuchar y oler un cuadro de Renoir. Por otra parte, también se ha programado un ciclo de cuatro películas relacionadas con el artista y su época. Las entradas son gratuitas y podrán retirarse en la taquilla del museo el mismo día de la proyección. El programa comienza, el viernes 24 de febrero, con Renoir, un relato biográfico del artista rodado por Gilles Bourdos en 2012. Continúa, el 3 de marzo, con Un dimanche à la campagne (1984) de Bertrand Tavernier, una emotiva aproximación a la campiña francesa y un diálogo sobre la relación entre vida y arte. El 10 de marzo se proyectará el mediometraje Une partie de campagne (1946), en el que Jean Renoir homenajea a su padre y, a través de sus cuadros, reflexiona sobre cine y pintura. Por último, el 17 de marzo, con  Belle Époque de Fernando Trueba, los organizadores quieren evocar el espíritu de la época a través de la historia de un extravagante pintor y sus cuatro hijas.

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Por último destacar que desde el pasado jueves 16 de febrero, el Museo Bellas Artes de Bilbao acoge una obra del artista bilbaíno Javier Pérez (1968). Se trata de Carroña, una instalación realizada en 2011 y compuesta por diez cuervos disecados posados sobre los fragmentos de una lámpara roja de cristal de Murano.

Tras formarse en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad del País Vasco y en la Escuela de Bellas Artes de París, en 2001 fue seleccionado junto con Ana Laura Aláez (Bilbao, 1964) para participar en el pabellón español de la Bienal de Venecia. Allí presentó una cúpula invertida de gran tamaño formada por miles de cuentas de vidrio, titulada Un pedazo de cielo cristalizado, que hoy recibe a los visitantes en el acceso al Museo Artium de Vitoria. La obra de Javier Pérez está presente también en los fondos del Reina Sofía de Madrid y del Guggenheim de Bilbao.

 image017.jpgCarroña, 2011 (Javier Pérez)


Museo Bellas Artes de Bilbao

Museo Plaza, 2  Bilbao

Horario: de miércoles a lunes, de 10.00 a 20.00 horas

http://www.museobilbao.com


 

 

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