Gervasio Sánchez, corresponsal de guerra y fotoperiodista: “En España nunca se ha hecho periodismo de investigación, que es la base del buen periodismo”

 

Gervasio-Sánchez

 Julio Flor / Gernika. Tres décadas como corresponsal de guerra han conformado en Gervasio Sánchez una conciencia sobre lo que pasa en el mundo, haciéndole más solidario, más crítico, más desvinculado del poder político y económico, más sensible al dolor ajeno.

Este fotoperiodista, que ya es Premio Nacional de Fotografía, recibió el pasado 26 de abril en Gernika, en los actos del 80 aniversario del Bombardeo, el premio Por la Paz y la Reconciliación. Un galardón que también recibieron en su día Manu Leguineche (uno de sus maestros), el forense Paco Etxeberria, el movimiento de los Trabajadores Sin Tierra de Brasil, la Fundación Petra Kelly o, entre otros, el psicólogo social Carlos Martín Beristain.

.- Ochenta años después ¿existe hoy otro Gernika en cualquier lugar del planeta?

Hay muchos “Gernikas”, algunos más mediáticos que otros que han sufrido en silencio. Gernika está todos los días en Siria, en Yemen, en Afganistán, los seguimos viendo en Irak, y lo vemos en tantos lugares.  Cuando terminé mi trabajo en el cerco de Sarajevo, me fui a Angola a realizar un trabajo sobre las minas y me encontré una ciudad que se llamaba Kuito que había sufrido un cerco aún más salvaje que el de Sarajevo.

.- ¿Qué te han dado estas décadas de trabajo en el periodismo como corresponsal de guerra?

Me ha convertido en una mejor persona. Enfrentarme a la violencia y a la guerra, a la incapacidad del ser humano por vivir en paz, a las atrocidades, al hombre que se convierte en una bestia cuando todo se desmorona, ver todo eso, y al mismo tiempo ver la dignidad, la supervivencia y la capacidad de los ciudadanos de defenderse de las tropelías más brutales, y actuar dignamente.

.- Están las primeras páginas de los periódicos del Estado español llenas de noticias de corrupción ¿Qué está pasando en nuestro país?

El lunes hablé con el director de un Medio de Comunicación importante. Me reconocía que en España nunca se ha hecho periodismo de investigación. Que es la base del buen periodismo. Aquí se ha utilizado el buzoneo. Mis mejores amigos no han muerto ejerciendo el periodismo para que esto ocurra. Esa manera de comportarse entre políticos corruptos, banqueros corruptos y directivos de medios corruptos está golpeando duramente a la sociedad española.

Gerva-Manu-Leguineche

Manu Leguineche y Gervasio Sánchez.

.- ¿Qué es el buen periodismo?

El buen periodismo es tan importante como la sanidad y la educación. Una sociedad sin buen periodismo está condenada a la manipulación y al fracaso. Es sacar todos los trapos sucios en tiempo real. Yo quiero conocer hoy la corrupción de hoy, no dentro de quince años, como hoy está pasando. El buen periodismo muestra las graves contradicciones que vive este mundo en tiempo real con la intención de sanear la sociedad y promover el conocimiento entre los ciudadanos. Y eso cada vez se hace menos.

.- Menores refugiados se prostituyen en Grecia para pagarse un improbable viaje a otro país europeo, una noticia en tiempo real

Es doloroso que niños que huyen de la guerra, y de los bombardeos de los “Gernikas” actuales, se tengan que prostituir en Grecia para conseguir unos cuantos euros. Es brutal en todos los sentidos. Son niños desprotegidos, refugiados que tienen derecho al Estatuto de Refugiado, desprotegidos por esta sociedad, por una UE cínica e hipócrita, de la que yo me avergüenzo todos los días.

.- ¿Qué es lo más grave de todo este entramado?

El problema grave son los que se lucran de las guerras, los que hacen negocios con la guerra, Estados, empresas, interese bancarios, eso es lo más grave. En los conflictos en los que yo he estado es muy difícil encontrar a alguien que te diga por qué sufre, por qué queda mutilado, por qué tiene que refugiarse, por qué tiene que huir. Al final nadie sabe el porqué de su guerra. En cambio hay gente que está haciendo negocios desde el primer disparo desde miles de kilómetros y quiere por encima de todo que ese conflicto se mantenga.

.- Existen en el mundo un sinfín de campos de refugiados, algunos de ellos están en Europa. Ya no sabemos si son campos de refugiados o campos de concentración

El comportamiento de la Comunidad Europea ha sido lamentable. Pongo un ejemplo: a principios de diciembre de 2015 un niño se ahogó en las costas turcas, Aylan, de tres añitos, lo que produjo una gran conmoción. La UE decidió multiplicar por cuatro el número de refugiados que iba a admitir dentro de la frontera europea. Así pasamos de 40.000 refugiados a 160.000. Por lo menos uno piensa que al menos el niño, su madre y su hermano no se ahogaron en vano. Pero Europa se ha acabado riendo de sus propias decisiones. España apenas ha acogido apenas a 1.000 y ha pasado un año y medio, cuando iba a venir 8.000 refugiados.

.- Manu Leguineche me dijo en 2008 que le guiaba la curiosidad y, en cierta manera, la vanidad de la primera página. ¿Qué te guía a ti?

Cuando era muy joven pensaba que mi trabajo serviría para cambiar las cosas, para mejorar el mundo, que el trabajo de un periodista era importante. Con el paso de estas décadas me he vuelto más pesimista.

.- ¿Vale la pena continuar?

Me lo preguntan muchas veces. Vale la pena continuar haciendo este tipo de periodismo, que muy pocas veces ves bien representado en los Medios de Comunicación. Los intereses empresariales de los Medios tienen poco que ver con mis intereses profesionales. Yo no estoy en este oficio para ganar un gran salario orquestando intereses ajenos al periodismo. Yo estoy aquí para denunciar lo que ocurre. Al final te queda pensar que lo haces para salvaguardar tu propia conciencia, para que nadie te diga “es que no sabíamos lo que estaba pasando”.  Mentira, lo sabíais y no hicisteis nada por evitarlo. Y lo haces por compasión, porque en el fondo te preocupa la gente que queda maltrecha, herida, con historias inconclusas de vida. Cuando muere un joven o muere un niño y queda enterrado en una fosa, pienso “a dónde hubiera llegado este niño si le hubieran dejado vivir, igual a inventor de la vacuna contra un grave enfermedad, el mejor escritor o escritora dentro de cuarenta años, o en el mejor jugador de fútbol”. Son historias inconclusas. Eso son las guerras, un concatenación de historias inconclusas.

.- Decía Zygmunt Bauman  que todo apunta a que es una vana esperanza conseguir una sociedad mejor

Estoy totalmente de acuerdo. Hemos mejorado desde un punto de vista científico, médico, hoy la gente no se muere por cosas que se moría hace un siglo, sobre todo en la mayores potencias, pero en el mundo también hay miles de millones de personas que viven en condiciones  muy duras, y centenares de millones de personas que viven en condiciones límite, y millones de personas que viven en situaciones inaceptables. Al final el mundo no ha mejorado.

.- No ha mejorado si somos incapaces de poner fin a la guerra…

Hay guerras desde tiempos inmemoriales. Hace un año y medio una forense argentina encontró pruebas claras en el lago Turkana de Kenia de una matanza ocurrida hace 10.000 años, con niños y mujeres con evidentes señales de haber sido masacradas. Uno se pone a pensar cuántas millones de personas vivían en el mundo, cuántos vivían en el lago Turkana. Y desde entonces no hay un momento de la Historia sin matanzas, sin persecuciones, sin genocidios. Parece que el ser humano es incapaz de vivir sin violencia. Julio, te digo con total claridad: he visto a muy poca gente en las guerras que prefiera morir antes que matar.

.- Hablamos del 80 aniversario del bombardeo de Gernika, y podríamos hablar del 81 aniversario de la Guerra Civil española

En España hubo 250.000 personas asesinadas en la retaguardia. Esas personas fueron asesinadas por unos mientras otros señalaron o denunciaron, otros miraron hacia otro lado o fueron incapaces de oponerse. Si empezamos a sumar encontramos que muy poca gente tuvo una actitud decente en nuestra guerra civil. Que fue una guerra cortísima que duró la mitad de lo que ahora está durando la guerra en Siria. Y a pesar de ello todavía estamos pagando las consecuencias de aquella guerra.

.- ¿Con qué se fortalece tu esperanza, la esperanza para seguir ejerciendo el periodismo?

Mis trabajos de las últimas décadas, sobre todo desde el año 1995 que empecé a trabajar en el proyecto “Vidas minadas” y luego en el proyecto de “Desaparecidos”, mi trabajo en Sierra Leona, documentando historias de niños soldados en proceso de rehabilitación, o el último trabajo que he hecho de mujeres y niñas casadas a la fuerza en Afganistán, he buscado mis propios equilibrios emocionales. No quería quedarme sólo con los tiros de la guerra. Quería mostrar que la guerra no se acaba cuando se firma un acuerdo de paz.

Gerva en su Expo

Gervasio Sánchez en su exposición.

.- Algo así le has dicho a la guerrilla colombiana y al gobierno de Colombia que han firmado un acuerdo de paz, también premiados en Gernika

No se puede pensar que un papel firmado es la paz. Eso es un equivocación. Tienen por delante en Colombia decenas de años para la paz. Será paz el día que no haya más desaparecidos en Colombia, el día que se desactiven todas las minas, el día que sean capaces de proteger a sus ciudadanos y de que todos los desplazados y refugiados puedan volver a sus casas y que en sus casas tengan una vida digna. Si piensan que la paz es firmar un papel en La Habana y luego refrendarlos en Cartagena de Indias están totalmente equivocados.

.- La Wikipedia dice que la guerra de Bosnia se acabó el 14 de diciembre de 1995

Es falso, porque hoy aún se buscan los desaparecidos, y estamos en el año 2017, veintidós años después de aquel día. Veinticinco años después del comienzo de la guerra de Bosnia. Las guerras se acaban cuando las consecuencias se superan. A veces nunca. Mis trabajos son la demostración palpable de cómo las sociedades quedan atrapadas en el conflicto y el postconflicto. De cómo muchos ciudadanos quedan vinculados a esa guerra para siempre, por generaciones. Unos olvidan, o intentan olvidar, pero están atrapados. Todo eso me permite equilibrar mi balanza anímica. Volver a un lugar donde he visto a un niño entre la vida y la muerte porque ha saltado por los aires por culpa de una mina, verlo crecer, verlo fortalecerse como ser humano, verlo con su pareja y cómo acaricia a su hijo cuando nace, eso no tiene precio en el periodismo. Esas historias explican más sobre la guerra que todas las estadísticas juntas.

.- ¿Y en Euskadi? ¿Cuándo se podrá hablar de paz verdadera?

Estamos en las mismas. Creer que porque ETA ha entregado las armas, o porque los políticos que escondieron las vergüenzas de la violencia, que la obviaron, o miraron hacia otro lado cuando se estaba matando, es la paz, es un error muy grande. La paz es reconciliación, memoria, verdad y justicia, la paz aceptar las responsabilidades, es decirle a la víctima “yo te maté injustamente, yo te herí injustamente, yo te negué injustamente, incluso te marginé injustamente. Eso es la paz. La paz no es entregar las armas de un zulo. La paz no es olvidar que en Euskadi hubo actuaciones brutales de las fuerzas de seguridad del Estado, las torturas, la violencia. Aceptar que se cometieron esas barbaridades es también la paz. Lo contrario es pan para hoy y hambre para mañana. Es decir, la posibilidad de que todo vuelva a pasar. Hay que hacer bien el ejercicio de la paz.

.- Dices en uno de tus escritos que “la Dignidad es lo que importa”

Es el título del texto que escribí para el proyecto “Desaparecidos”, que brotó en mi cabeza cuando yo estaba en la universidad, cuando me di cuenta, trabajando para Amnistía Internacional, cuando tenía 22 años, y en España apenas había 500 socios de AI, cuando hoy hay 70.000 socios. Me di cuenta que el mayor drama de una guerra es la desaparición forzosa. Qué pasa con los desparecidos cuando parece que todo comienza de nuevo. Qué pasa con los familiares de desaparecidos que tienen que luchar solos contra la voluntad del resto, contra quienes les piden que olviden el pasado. ¿Y si tu hijo, o tu esposo, estuviera en una fosa?

.- Ese proyecto, entre 1998 y 2011, lo realizaste sobre el terreno en diez países del mundo

Así es, con un epílogo hecho en España para recordar que aquí también hay un problema grave… Ese texto lo llamé “La Dignidad es lo que importa”, harto de escuchar declaraciones vergonzosas sobre lo que hay o no hay que hacer. No, aquí lo importante es la dignidad de las víctimas. Y las víctimas son las que fueron masacrados en su momento y las personas que las buscan, en su mayoría mujeres. He visto envejecer a mujeres, a jóvenes chilenas convertidas en ancianas buscando a su familiares durante cuarenta años, en Argentina a chicas que han renunciado al amor, he conocido a una mujer cuyo marido desapareció el 3 de marzo de 1966, hace 51 años en Guatemala, a nietos que siguen luchando por la memoria de sus padres en España o en Argentina. La dignidad es lo que importa, lo demás son bazofias dialécticas, y la instrumentalización de la memoria de las víctimas para golpear al contrario de una manera vergonzosa.

 

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