Agur, agur, Germán Yanke: abogado bilbaíno, poeta amigo, liberal realista… y plural escritor de todos los multimedia

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Germán Yanke (21 de junio de 1955 — 14 de mayo de 2017), abogado y periodista bilbaíno, compañero y amigo, fallecía el pasado domingo 14 de mayo, a los 61 años de edad después de sufrir en septiembre del 2013 un infarto cerebral, que le obligó a abandonar la intensísima y variada actividad profesional. Ingresado desde entonces en una residencia especializada en la localidad vizcaína de Sopelana, la definitiva causa de su muerte fue una insuficiencia respiratoria.

            En la vida de Bilbao –escribe José Antonio Zarzalejos en “El Confidencial”–, Germán Yanke fue eso que en Bilbao llamamos ‘un hombre de pro’. Generoso en asistencias y ayudas; cálido en el trato; amigo de sus amigos; ayuno de malos humores y contemplativo de una vida que disfrutó hasta que pudo. En 2013 le fallaron las fuerzas y ya nunca se recuperó. No quiso demasiados tratos, ni contar sus penas, ni explicar sus males. Sobrio. Germán era un tipo sobrio en sus maneras y se conducía con elegancia, seguramente porque amaba la poesía a la que dedicó tiempo y esfuerzos”.

            Es muy cierto que Germán Yanke fue un bilbaíno de pro, con la mochila de obras y pensamientos de otros bilbaínos universales como Miguel de Unamuno o Blas de Otero, y de otros poetas, intelectuales y artistas, incluso empresarios, juristas y comerciantes. Durante los años en Madrid o en La Haya, donde estuvo de corresponsal, o en Estados Unidos, donde repartía cursos del saber, volvía a Bilbao constantemente, y aquí, además de parada hacía fonda y fondo, de lo que soy testigo directo, por  nuestra coincidencia de unos años en Deia y El Mundo, además de por otras muchas actividades de carácter cultural y universitario.

            Sí, su Bilbao fue lo primero, allá donde estuviera. Bilbaíno fue también  de los que dejan huella de ría, de mar, de puerto, de siete calles, de apertura y de amistad en todos los lugares. Muy bilbaíno dentro y fuera de casa pero, como buen seguidor y admirador de Hemingway, San Sebastián –comentaba– era un buen sitio para “ponerse a punto dentro de uno mismo”, y Germán –tal y como lo manifestó en alguna ocasión— iba a Donostia para “ponerse a punto”. Y también hubo ocasión en la que el y yo recorrimos juntos Álava, para admirar cuanto veíamos, saborear cuanto bebíamos y comíamos, y respirar el aire puro de libertad y confianza en uno mismo y en la categoría humana de sus gentes.

“Las metas que te propongas deben ser obligaciones”

            Germán Yanke fue el mayor de ocho hermanos. Heredó el nombre  que compartió con su padre y con su abuelo, y heredó también la disponibilidad para el trabajo y la pasión por el saber, con una máxima muy familiar: “las metas que te propongas deben ser obligaciones”.  Intelectual sin complejos, plural en la erudición, en los idiomas y en la actividad;  bilbaíno liberal y bohemio, con sangre checa, procedente precisamente de Bohemia porque su abuelo abandonaba aquella ciudad a finales del siglo XIX para probar suerte en aquel Bilbao industrialmente atractivo.

            Su sensibilidad y amor por el conocimiento se le notaba sobre todo en su pasión por el arte, primero, y por su afán de lograr el entendimiento y la libertad de los pueblos, además de por su capacidad intelectual centrada en sus juicios y confirmaciones, con variedad de conocimientos desde los idiomas (hablaba varios y con mucha soltura) hasta sus planteamientos, posturas y asentamientos intelectuales y políticos, abiertos, europeos, con la justicia, la verdad y la independencia individual siempre por delante, incluso a costa de perder el trabajo en ocasiones y arriesgar su vida durante largos años. A los únicos que no podía soportar, además de a los violentos, era a los que iban de predicadores radicales y arrojaban a los demás a las oscuridades del infierno por no compartir su modo de pensar o de ver las cosas.

“En el periodismo hay algo mágico y lo he comprobado”

            Estudió en el colegio Gaztelueta e hizo la carrera de Derecho en Bilbao y de periodismo en Lovaina, donde amplió su dominio del francés y forjó su exquisita educación. Con su vuelta a Bilbao en lugar de trabajar en la empresa de importación y exportación familiar, destacó como abogado e incluso fue candidato por el PNV al Ayuntamiento de Bilbao, Concejalía de Cultura. Sin embargo, eligió el periodismo probablemente por su estoicismo y como “instrumento” en el que canalizar su pasión por la escritura, según confesaba estos días Jiménez los Santos.

            Germán Yanke afirmaba: “Siempre tuve pasión por la lectura de los periódicos, afán de contar las cosas que pasan, vocación de escribir. Pensaba que en el periodismo hay algo mágico y, después, lo he comprobado (…) He trabajado en periódicos, he dirigido revistas, he transmitido conocimientos… Estoy contento, pero algunos dirán ‘y  a ti, cuando te conocen te acaban echando de los sitios’. También puede ser”, ironizaba Germán. Lo cierto es que de cada medio o lugar que abandonaba se notaba durante mucho tiempo su ausencia. Y eso pese a que, como escribía Juan Cruz en “El País”, “era un inquisidor amable sobre las lecturas ajenas y las opiniones contrarias”. Y respeto a sus escritos, el mismo decía: “El escritor irónico trata al lector como un igual y, al considerarlo un interlocutor, apuesta por su sagacidad”.

Deia, El Correo, El Mundo, Época…, la radio, la TV, poemas, libros…

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            Yanke comenzó su larga, intensa y plural trayectoria periodística en Deia, donde pronto llamó la atención por la agudeza y la profundidad de sus artículos, y donde coincidimos los dos por primera vez. Aceptó la corresponsalía de El Correo en La Haya, probablemente porque desde allí dominaba todo el futuro económico y político que se estaba gestando en Europa.

            Perteneció al equipo fundacional de El Mundo del País Vasco, del que fue subdirector y, posteriormente, trabajó en la redacción de Madrid como editorialista, subdirector y miembro de su Consejo Editorial, con el que coincidimos por segunda vez. Fue entonces cuando su nombre apareció como objetivo de ETA.

            Juan Carlos Laviana, que conoció bien a Germán porque trabajó con él en la Redacción de El Mundo en Madrid, escribía hace unos días en El Español: “Germán Yanke pertenecía a un tipo de periodista muy escaso en la profesión. Reunía cualidades muy diferentes que difícilmente suelen coincidir en la misma persona. Destacaba su claridad de ideas y una extraordinaria habilidad a la hora de exponerlas, ya fuera a sus alumnos, a sus lectores o a cientos de miles de espectadores. Siempre se entendía perfectamente lo que decía, por complicado que fuera el asunto del que estaba hablando. Y, por si no bastara esta virtud, habría que añadir dos más: jamás levantaba la voz –cuando las ideas pesan, no hace falta- y era coherente por encima de todo (…) Cada conversación con Germán era una clase magistral. A primera vista, llamaba la atención su impecable forma de vestir y su voz grave y sosegada, que tan buena imagen le daría en radio y televisión”.

En Época, lección periodística de Jaime Campmany

image008Campmany: “lo mejor que he recibido de la vida y lo más duro ha sido el periodismo”

            Desde 2000 hasta 2002 Yanke fue director de la revista Época. Tomó el relevo del histórico periodista e intelectual Jaime Campmany (1925-2005) y Germán recordaría una de las enseñanzas del veterano periodista, algo que el colega bilbaíno –comenta Juan Carlos Laviana– cumpliría a rajatabla: “Me dijo que la regla del periodismo es la honradez y el premio divertirse con ese trabajo. Y añadió que la diversión a veces se nos hurtaba, pero que la honradez debía estar garantizada”.

            Dos años más tarde, cuando el grupo Intereconomía compró la revista, Yanke presentó su dimisión, siguiendo su máxima de no permanecer en un lugar que le resultara incómodo. Mantuvo siempre su libertad e independencia y por todos los medios que pasó dejó sembrado su talento abierto, irónico en ocasiones y reservado casi siempre.

                Fue entonces, en 2004, cuando pasó a formar parte del nuevo equipo de Telemadrid como director de Telenoticias. Dirigió y presentó el informativo diario de las 20.30 horas y posteriormente se puso al frente de ‘Diario de la noche’, un programa de noticias, entrevistas y análisis, hasta 2006. Pronto se hizo muy popular y el programa llegaría a conseguir una notable audiencia porque Yanke le imprimió un sello muy personal y comunicativo, compaginando información y opinión de manera equilibrada, algo que muy pocos han conseguido. De todo aquel éxito, el periodista es recordado por haber dimitido un día después de realizar una “incómoda” entrevista a la entonces presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre. Germán alegó “intromisión por motivos políticos en su trabajo (…); pero la vida sigue y uno puede y debe seguir trabajando”.

image010Esta fue la famosa entrevista en 2006 a Esperanza Aguirre en Telemadrid

            A partir de aquella época Germán Yanke colaboró en distintos medios impresos y digitales. La variedad de medios en los que trabajó y colaboró (la COPE, Antena 3, ABC, Estrella Digital, Punto Radio, Radio Nacional, TVE…) da idea de lo poco sectario que era Yanke, llegando incluso a colaborar en los programas dirigidos por el líder de “Podemos”, Pablo Iglesias: La Tuerca y Ford Apache.

Del derecho, de la poesía, de Bilbao y de los libros, a profesor en EEUU

            En su agitada labor periodística, Yanke encontró tiempo para los libros. Publicó cuatro poemarios, ensayos políticos y otros sobre la poesía española del siglo XX, y varios sobre Bilbao, su condición y devoción. La antología titulada “Los poetas tranquilos”“ es un referente de la poesía española en la década de los 80. Fue biógrafo de Blas de Otero –su admirado poeta-; fundador, presidente y director del Centro de Documentación Unamuno, otro de sus personajes de cabecera; e incluso llegó a convertirse en editor para publicar Viaje al País Vasco, de Stendhal.

            Su último título fue “Jesús de Sarría, el nacionalista heterodoxo” (2012), pero antes había publicado títulos de gran repercusión como Euskal Herria, año cero: la dictadura de Ibarretxe (2003), Ser de derechas: manifiesto para desmontar una leyenda negra (2003) o Ciudad sumergida (2007). Desde hacía 25 años impartía clases y seminarios sobre la poesía española del siglo XX y Miguel de Unamuno en varias universidades norteamericanas (Kentucky, Bucknell, Virginia), y fue miembro, entre otros, de Eusko Ikaskuntza, de la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País, de la Sociedad El Sitio y de la Fundación para la Libertad….

Universidades de Virginia y Kentucky, donde Germán Yanke impartió  clase durante años

Tuvo muchos, muchos compañeros… y ‘sin embargo’ amigos

            Fue evidente su pasión por el conocer, el saber y el sentir, y, además, por compartirlo. Tanto le gustaba el hecho de compartir que valoró siempre la labor de aquellos que destacaban por su trabajo o por su valía, y es muy probable que eso le llevara a recordar y defender a compañeros de profesión, de pensamiento liberal y justo,  o de literatura y jurisprudencia, y a crear y participar en editoriales y medios de información, opinión y comunicación. Y por todo eso, la gran mayoría de sus compañeros eran amigos desde el sentimiento (la poesía y la cultura), la justicia (el derecho y la libertad), la información (el periodismo) y el servicio a los demás (la buena política). Muchos compañeros, muchos, y –como decía un recordado periodista andaluz—“compañeros… y sin embargo amigos”…

            Germán, además, siempre fue contrario a aquel cartel que aparecía en los viejos trenes españoles que decía: “Prohibido asomarse al exterior”. Le encantaba la vida próxima, la de los suyos, los más cercanos, los de su tierra o trabajo, pero también los de otras tierras que conoció como  nadie. Tanto que incluso aceptó en un primer momento profesional ser corresponsal en La Haya, y frecuentaba sus viajes a París, a Alemania, a toda Europa y a las Américas (añoraba el volver a Montevideo y a Buenos Aires) lugares todos que siempre le sorprendieron por ser enjambres periodísticos. También fue admirado y querido en distintos lugares de los Estados Unidos, los más privilegiados: las universidades.

            Pero a Germán no le bastaba el exterior de la piel, la superficie. A pocas personas he conocido en mi vida que aplicaran aquello de “lo que el ojo no ve”…, hasta el punto de que el blog creado por él mismo llevaba el nombre de “Ciudad sumergida” y no por las cloacas sino por el fondo del corazón: la verdad y la poesía, lo que la ría y/o la vida arrastra o se afianza.

Numerosas muestras de condolencia de políticos y  periodísticas

                Las muestras de condolencia han sido numerosas desde el momento en que se conoció su fallecimiento y continuaron en el funeral celebrado el pasado lunes en la Iglesia San Nicolás de Algorta. Compañeros suyos de profesión y personalidades políticas de todo tipo y condición elogiaron vivamente la pérdida de este gran personaje. Recogemos algunas de esas opiniones:

            Mariano Rajoy lo clasificaba como “referente en el periodismo”; González Pons era más explícito: “inteligente de corazón, divertido y libre”; y Pablo Iglesias, el más agradecido: “fue un honor contar con su saber y elegancia; hasta siempre, amigo”. Más numerosas fueron los vivos recuerdos de personalidades vascas.

            Del actual lehendakari y del PNV, Yanke decía últimamente: “Ukullu tiene, sin duda, ánimo templado, pero ha sido desde hace tiempo el reconocimiento de la realidad lo que ha hecho más moderado a él y al PNV, salvo excepciones”. Conocido el fallecimiento de Yanke, las palabras de Urkullu, fueron frías: “un profesional comprometido con la actualidad y la opinión, escritor de poemarios”. Más cálido fue Andoni Ortuzar, que coincidió con Germán en los años de Deia: “empezamos juntos a trabajar y él quería domar mi nacionalismo radical y yo hacerle abertzale; ambas pretensiones resultaron imposibles”. Nicolás Redondo Terreros, el ex secretario de los socialistas vascos, después de subrayar su amistad con Yanke, dijo: “brillaba por su moderación, por el equilibrio y por la inteligencia. Y era muy delicado en el debate y en las relaciones personales y profesionales”. Y el ex presidente del PP vasco, Carlos Iturgaiz, destacó de Germán su “sátira política”.

            Mucho más numerosos, directos y afectivos fueron los testimonios de sus compañeros en el mundo de la información y la opinión. Recojo en bloque:

            “Se nos ha ido un gran periodista y una gran persona: Germán Yanke” (Pepe Oneto) // “Germán Yanke, un periodista cabal que convirtió su cultura en el sustrato de todo lo que escribía como pensador, como poeta y como ciudadano; partidario del sosiego, de la conversación, del contraste y del periodismo, arrostró con elegancia las contradicciones del oficio y fue represaliado por ejercerlo con honestidad” (Juan Cruz) // “Germán ejerció un modelo democrático de periodismo que le costó el cese de Telemadrid (…) Como todos los artistas y él lo era, a veces vivía en las nubes y en la ensoñación”” (Pablo Sebastián) // “Un tipo grande, un amigo, un gran periodista (…)  Cuando Ryzard Kapunsciski dijo que para ser buen periodista hay que ser buena persona, se refería a Germán Yanke” (Antonio Rubio) // “Fue un honor trabajar con él” (Ignacio Gil) // “Gracias, Germán, inteligente, agudo y leído tipo, gracias por haber sido de esas personas que se cruzan en tu vida y le proporcionan a uno bienestar” (Abraham Amézaga)

Germán Yanke tenía muy claro lo que es la democracia

            Desde que Germán Yanke comenzó a escribir y opinar sobre la situación política dejó bien claro su mandamiento: “Mis decisiones políticas las tomo libremente y sólo soy yo responsable de las mismas”.

            Para Yanke la democracia suponía: “la confrontación de ideas y propuestas. Se basa en el pluralismo y no en la homogeneidad y, de esa confrontación, se eligen –siempre temporalmente- las que más votos consigan. La democracia, asimismo, supone instituciones, es decir, conjuntos de reglas que deben ser respetados en el debate y en el Gobierno resultante”. Y añadía:

            “La democracia es un sistema de opinión pública y no el modo de actuar de una sola idea o de un opositor que se presenta más preparado que los demás, y el discurso democrático implica debatir, explicar, escuchar, insistir, convencer… Marcel Gauchet (filosofo francés de máxima influencia política) decía, refiriéndose al presidente Hollande y a Francia, que el discurso debía tener presente lo que preocupa y lo que entiende la ciudadanía (no solamente que se lucha contra el déficit sino por qué y para qué y cómo se utiliza el dinero que se reclama con los impuestos) y que las “apostasías”, los cambios en las promesas electorales previas, exigen explicaciones más detalladas y entendibles por la ciudadanía”. Y Yanke añadía: “sin un discurso así, razonable, explicable y creíble, la influencia en la sociedad y el liderazgo son imposibles”

Preveía los acontecimientos: el “autismo” del PP y la crisis del PSOE

            A Germán Yanke no le bastaba el análisis y la crítica de cuanto escribía sino que también adelantaba acontecimientos que ocurrirían (y ocurren) años después. Preveía lo que iba a pasar en la política española, incluso lo dibujaba con su expresión y contenidos. Un ejemplo claro es la situación política que vivimos ahora mismo, incluida la corrupción, con ataques al PP, al que achacaba no cumplir cuanto prometía, no comunicar debidamente (subrayaba su “autismo”) y no gozar de un equipo adecuado en cada  momento. Pero la mejor de las previsiones fue, a mi entender, la situación actual de los socialistas.

            “La socialdemocracia está en crisis antes incluso de la crisis económica”. Sentía ya la necesidad de renovarse (o de repensarse), como ocurrió de modo paradigmático en Suecia, en Alemania, en el Reino Unido e incluso en Francia con Mitterrand en la presidencia de la República, no siempre con éxito y con los mismos resultados. Y, en toda Europa, “con la dificultad añadida de que muchos de los instrumentos tradicionales para una socialdemocracia clásica dejaban de estar en manos de los Estados, o de los gobiernos nacionales, para instalarse, a menudo a trompicones, en las instancias europeas”

            Pero, en el caso español, “las dificultades de las circunstancias, tienen otro escenario que afecta directamente al PSOE”. Y lo explicaba hace años: “A Rubalcaba, en el juicio a su labor al frente del partido, un sector le empuja a estrategias más contundentes, más radicales, como las que aparecen en la calle para quejarse de las penalidades de la situación o enfrentarse al Gobierno. Desde esta perspectiva se le tacha de blando, de tomar una posición similar a la del PP, de no estar en sintonía con ese punto de vista nebuloso que se dice es el de la calle. Y otros le reprochan cualquier exceso en las formas opositoras o incluso que, a base de dejar claro que está en contra, no subraye aquello en lo que está a favor.

            “El PSOE es un partido de Gobierno”, dicen. La tensión entre una cosa y otra, presentada con la nitidez y las líneas gruesas de estos momentos, no es fácil de digerir ni de administrar. Entre ser una suerte de Gobierno en la sombra, al modo británico, o una agrupación de manifestantes, lo que en el fondo se critica de Rubalcaba es una pose, un ademán estratégico, y menos una ideología o una trayectoria política. Y la pose que hay que tomar para desarrollar un proyecto es lo que parece asustar a sus posibles sucesores”.

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            Yanke añadía: “La discusión sobre si primero hay que elegir una persona y después un proyecto o al revés es inútil. No es posible separar una cosa de la otra. Habría que establecer las coordenadas del trabajo de oposición encontrando una medida, no intermedia sino distinta, entre la de radicalismo indignado y la complacencia pasiva. Lo que ocurre es que quizá sea imposible separar esta cuestión de las otras dos, y esto vale tanto para Rubalcaba (el mejor, a mi juicio, entre los nombres que se barajan, aunque su futuro esté condenado) como para los demás. O se establece –por liderazgo o por consenso- un núcleo de condiciones formales en los que desarrollar la política, el debate, el suelo de un programa que alguien encabeza, o todos –hoy y en el futuro- quedarán enterrados en la falta de aquellas, que se vuelven arenas movedizas. Si lo que no ha tenido Rubalcaba sigue faltando a su sucesor, terminará –y pronto- peor que él”

            Recojo texto de uno de sus artículos anteriores a la llegada de Pedro Sánchez como secretario general en el que, previamente al relevo de Rubalcaba, advertía de “la necesidad de un programa renovado y atractivo, así como la formación de un equipo adecuado”. Y continuaba: “, no debe resultar fácil encontrar un sucesor o un sustituto. Nadie genera entusiasmo ni un razonable optimismo y, aunque una sensación de unanimidad sería tan imposible como inconveniente, ninguno de los nombres que se barajan da lugar a un debate razonable del que pudiera surgir una alternativa seria. Y cómo se barajan, además: no hay candidatos, hay personas –se dice- que “no rechazan serlo”, seguramente porque no disponen de un proyecto elaborado, porque todos son conscientes, incluso los que tienen pros, de tener también importantes contras, porque no están convencidos de disponer hoy de los apoyos necesarios o de cómo serían juzgados en su inmediata obligación de encabezar una oposición a la derecha y un programa contra la crisis”

Germán Yanke plantó cara al terrorismo etarra

            José Antonio Zarzalejos definía a Germán Yanke en el artículo de hace unos días en “El Confidencial” como “un periodista más de reflexión, tertulia y lectura que de noticia e información. Fue un bilbaíno culto que biografió a uno de nuestros grandes poetas –Blas de Otero—y peleó por la conservación y expansión de la obra de Miguel de Unamuno, el bilbaíno más universal de cuantos ha dado el Bocho (…) Germán Yanke –continúa Zarzalejos— escribía bien, con claridad y sin empalagos. Pero nunca fue ni hiriente ni innecesariamente brusco. Era tan de Bilbao que parecía educado en algún ‘college’ británico. En Bilbao estuvo —no puede olvidarse— en los tiempos más duros del terrorismo etarra, al que plantó cara, de lo que doy fe. La misma que presto sobre su bonhomía y calidez”.

image025Un guardia civil lleva a una niña tras el atentado contra la casa cuartel de Vic en 1991

            Germán Yanke escribía así en aquellos años del terror y puede aplicarse al terrorismo de hoy en Europa: “No se trata de negar que el terrorismo, presente como grave amenaza y cada vez más sofisticado, requiere una actitud vigilante, instrumentos técnicos y legales de prevención y dedicación constante en su combate. Se trata, sin embargo, de que la batalla contra él no suponga la vulneración de los derechos y libertades que se pretenden salvaguardar (…) Nos falta un marco legal adecuado (adecuado contra el terrorismo y adecuado a favor de los derechos de los ciudadanos europeos) que no esté desfasado, como ocurre, por los avances técnicos y el desarrollo de las comunicaciones electrónicas. Ha pasado ya demasiado tiempo en el que, a pesar de las evidencias, no se ha avanzado en esta necesaria directiva europea”.

            El periodista bilbaíno siempre dejó claro, al escribir de terrorismo, a que o cual terrorismo se refería. Solía recordar un chiste del maestro Forges, en el que el personaje asegura “condenar la violencia venga de donde viene”. Ya sabemos todos –añadía Yanke– de donde viene… “Lo cierto es que la violencia, allí donde se produce, desgarra la convivencia, y eso lo sabemos bien los vascos”…

Lágrimas de Yanke ante el asesinato de José Luis López de la Calle

                “La fotografía, de la que quiero apartar la vista sin conseguirlo, muestra el cuerpo de José Luis López de Lacalle cubierto por una sábana blanca y, en el suelo, el paraguas y una bolsa llena de periódicos. Es fácil imaginarle con el paraguas y los periódicos y, de paso, recordar su sentido del humor, su ironía (…) José Luis era un lector voraz, siempre atento a los argumentos de los demás, a los que coincidían con sus ideas y a los de quienes discrepaban con él. Para sus críticas políticas no elegía el flanco más débil del adversario, sino el más sugerente. Era así, inteligente y bueno” (Germán Yanke: comienzo del Obituario escrito en “El Mundo”, el 8 de mayo de 2000, dedicado a José Luis López de la Calle, asesinado por ETA  el día anterior, domingo).

            Dos días antes de esa fecha, Germán Yanke, antiguo compañero en “Deia” y siempre amigo, me telefoneaba felicitándome por mi nombramiento de director de “El Mundo del País Vasco”, donde el trabajaba, y me sugería (el no solía dar órdenes) que tuviera una entrevista con José Luís López de la Calle porque “había recibido cartas amenazantes, pasquines repartidos en Andoain, pintadas en la fachada de su casa, e incluso cócteles molotov contra su domicilio”. Germán había sido quién invitó a José Luís, ese trabajador paladín de la libertad, la democracia y el socialismo desde la dictadura franquista, costándole en aquella época de Franco persecución y encarcelamiento durante más de cinco años.

            En el 2000 era ETA quien perseguía a López de la Calle y había que animarle y buscar remedio a esa grave situación. Me comprometí a que sería lo primero que iba a hacer como director y aquella mañana de domingo trataba de llegar a su encuentro cuando en el camino oí la noticia del asesinato. Lógicamente, la misma impresión que sufrió Germán Yanke al ver la fotografía fue la que sentí yo personalmente (aún más cercana y paradójicamente más viva) al encontrarme con esa escena que para muchos representa el valor de los periódicos de cada día y la entrega y la lucha hasta el final de quienes dedican su actividad al periodismo.

Dos personajes incorruptibles y amantes de la libertad

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                Germán Yanke presentaba a José Luís López de la Calle como “hombre incorruptible, no soportaba la corrupción. Amante de la libertad, no consentía su vulneración. Pacífico siempre, no aceptaba la violencia. Estudioso de los entresijos del Estado de Derecho, no concedía terreno a los enemigos de la democracia (…) Era un lector voraz, siempre atento a los argumentos de los demás, a los que coincidían con sus ideas y a los de quienes discrepaban con él. Para sus críticas políticas no elegía el flanco más débil del adversario, sino el más sugerente. Era así, inteligente y bueno”

            Esto mismo diría yo de Germán Yanke al que conocí pronto, en su plena juventud, cuando aparecía en los periódicos como “probable aspirante por el PNV a la concejalía de Cultura de Bilbao” (Titular de “El Correo” del 31 de marzo de 1987). Entonces dirigía ya la revista “Arbola” de la Diputación de Bizkaia y acababa de publicar un libro de poemas, porque esa fue una de sus vocaciones, quizá la más añorada y alabada por todos sus compañeros del verso libre. Curiosamente, en esa misma fecha, el entonces director general de EITB y candidato a la alcaldía de Bilbao, José María Gorordo –con el que siendo consejero delegado de “Deia” coincidimos Germán Yanke, Andoni Ortuzar, actual presidente del PNV, y yo—hizo unas declaraciones que molestaron al Ayuntamiento de Bilbao al presentar la conversión de la antigua alhóndiga municipal en un futuro gran centro cultural, al estilo del “Georges Pompidou”, de París, lo que hoy es una realidad y lleva el nombre de quien también fue buen amigo de Germán Yanke y mío, Iñaki Azkuna.

Contra una leyenda negra: “Soy de derechas, ¿y qué?!

                Como escribía Juan Cruz hace unos días en “El País”, Germán Yanke abandona Euskadi y se traslada a Madrid con “el deseo de declarar la guerra al tópico izquierda-derecha, a la batalla por la batalla, y desde “El Mundo”, sobre todo, y luego desde revistas, otras colaboraciones y desde Telemadrid, que era de Esperanza Aguirre, quiso poner sobre la mesa cartas liberales, las  viejas cartas liberales, y no pudo”

            En el año 2004 Germán Yanke publicaba “Soy de derechas, ¿y qué?”. Lo hacía en la colección “Temas de hoy” y lo definió como un “Manifiesto para desmontar una leyenda negra”.  Interesante, ameno y explicativo libro que revolvió mucho barro entre las derechas y las izquierdas de la política española.

            Yanke argumentó y defendió punto por punto la existencia de una derecha liberal no sólo válida sino necesaria, tal y como se presenta y se defiende en Europa. Aseguraba que el prejuicio latente en la sociedad española lleva a los políticos a posicionarse, falsamente, en el centro, cuando son de derechas y no se atreven a decirlo.

            El libro es un total de veinte capítulos que analizan el papel de la derecha en diferentes campos recogiendo tópicos habituales como: derecha enemiga del bienestar de los demás, manipuladora de la justicia, anti-europeísta, señora de la guerra, puritana, etc. etc Todos esos tópicos son –asegura Yanke—los que utiliza la izquierda contra la derecha, y son consecuencia de que la evolución tras la Guerra Civil y el Franquismo está siendo demasiado lenta. “Los partidos de izquierdas insisten en identificar la derecha con el franquismo y la propia derecha se siente acomplejada y trata de demostrar constantemente que no lo es. Por ello, deduce Yanke, la propia historia política de España hace que, a diferencia de otros países europeos, los partidos se autodenominen centristas, liberales, etc.

            Para el periodista bilbaíno ser de derechas significa, en primer lugar, ser amante y defensor de la libertad, la libertad como principio de los ciudadanos y en todos los campos. En segundo lugar, el convencimiento con raíz filosófica de que no se puede tener la información absoluta para conocer lo que convenga a todos los ciudadanos. Craso error en que ha incurrido la izquierda, según Yanke, al creer que los poderes públicos pueden representar con total efectividad el interés general.

            También Yanke critica y culpabiliza a una buena parte de la prensa española del desprecio a la derecha, y lo lamenta. Y añade: “Una prensa que no ha generado en estos años el verdadero debate político, provocado en parte por la actitud “autista” del PP respecto a los electores y por la ausencia de una reflexión intelectual de la sociedad. Yanke siempre se quejó –y de eso soy testigo personal– de la falta de protagonismo (de la salida a la palestra ciudadana) de los intelectuales españoles en las últimas décadas. Recordaba con frecuencia a los Unamuno, Ortega, Maeztu, Michelena, Sarría, Campión, etc. etc., y reconoció el valor de otros muy buenos pero insuficientes como Savater, Trías, Zambrano, etc, etc.

            Como se dijo en la presentación del libro, Ser de derechas es un análisis profundo sobre los principios básicos de la derecha liberal en España, una defensa de los postulados de esta tendencia ideológica, sin olvidar ninguno de los sectores que se vuelven juez y parte de la mencionada leyenda negra, esa leyenda que Yanke siempre quiso desmontar o suprimir.

Concidimos en el homenaje a Elías Amézaga, en 1997

                En la tarde del 20 de marzo de 1997 coincidimos Germán y yo en un merecidísimo homenaje a nuestro común amigo, homenaje al prolífico y extraordinario escritor Elías Amézaga, abuelo de Abraham, que fue el primer periodista en dedicar a través de la red digital un artículo a Yanke, nada mas recibir la noticia de su fallcimiento. Fue un artículo en el que recordaba los días que ‘amistaban’ en París, donde reside Abraham: “quedábamos para almorzar o cenar”. Y recuerda de Yanke precisamente las veces que participó en homenajes a Elias, un Elías “que te enviaba con ilusión cada uno de sus libros”, y “en casa se te conocía por tu apellido y a tu mujer Idoia, apellidada Amézaga, y a la que Elias, hijo único, la llamaba la sobrina”. Y antes de agradecer a Yanke  el “bienestar que proporcionaba sus visita”, Abraham recuerda: “me invadía una formidable energía cada vez que nos encontrábamos”…

            Abraham Amézaga ilustra el artículo con una histórica foto –que reproducimos– en la que aparecen el genial Jorge Oteiza, Elías Amézaga y Germán Yanke, en Zarautz en 1989, un Germán con tan solo 34 años, y un Oteiza y Amézaga en plena madurez creativa.

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            Coincidimos Germán y yo en uno de esos homenajes a Elías Amézaga, el getxotarra que entregó toda su vida a escribir sobre los demás, en una insólita labor de recuperación histórica, literaria y periodística en favor, sobre todo, de los vascos y del nacionalismo; un insólito escritor no reconocido suficientemente en Euskadi después de fallecer en abril de 2008. Pues bien, uno de sus homenajes en vida fue el que le brindó “Bidebarrieta Kulturgunea”, y que Elías Amézaga, dado que aquella tarde despuntaba ya la primavera de 1997, comenzó con unos versos de Lauaxeta que llegan de nuevo al corazón: “Caminé yo sólo sin odio, por los caminos del amor / Siempre en todas las sendas de la inmortalidad / derramé en cada herida un dulce beso. / ¿Te hieren las espinas? / No apedrees las flores”.

            En aquella ocasión se dijeron otras muchas bellas palabras y se dejaron entrever grandes ideas y promesas como aquella del entonces alcalde de Bilbao, Josu Ortuondo (acompañado de Joseba Intxaurraga como concejal de Cultura y Joseba Agirreazkuenaga  como responsable del Centro Cultural de Bidebarrieta) que Bilbao iba a comenzar a ser agradecido con sus hijos y cambiar así lo que se dice, escribe y acusa. Yo mismo, en mi intervención, manifesté mi alegría al estar e intervenir en aquel encuentro y al final de mi larga charla dije que “los lectores de Elías y Germán, lectores como yo, nunca nos perderemos en ningún bosque”…

image038(de dcha. a izda.) Yanke, Joseba Intxaurraga, Josu Ortuondo, Elías Amézaga y José Manuel Alonso

            En cuanto a las palabras de Germán Yanke que piropearon la valía de Elías Amézaga (con lo que, sin querer, manifestaba también su propia valía) afirmó la gran verdad de Joyce: “tenemos todas las palabras pero sólo algunos encuentran la manera de unirlas”; y recordó también que Elías se había dejado buena parte de la vida para dárnosla a todos nosotros en forma de acervo cultural. Y tuvo palabras para la mujer protagonista, en frase de Oscar Wilde, “persona ideal y persona influyente”; y señaló a Mario Ángel Marrodán (1932-2005) porque definía a Elias como “escritor sin desperdicio” pese a haber escrito ya más de cincuenta libros y cientos de artículos. Precisamente Germán confesó la envidia que sentía con respecto a Amézaga y era el hecho de haber dedicado su vida a hurgar en el entorno más próximo y hacerlo –como lo ha hecho el mismo Yanke—con “una pluma tan afilada como próxima”.

“El pensamiento sentiente o el sentimiento pensante”

            Probablemente no hubo un solo día en la vida de Germán Yanke en el que no recordara la frase que pronunció en Bidebarrieta atribuida al modernista uruguayo y columnista de ideas José Enrique Rodó (1871-1917): “Ser escritor –decía Rodo—y no haber sido, ni aún accidentalmente periodista, en tierra tal como la nuestra, significaría, más que un título de superioridad o selección, una patente de egoísmo”. Y completaba su juicio sobre Elías recordando al padre Arana y a Unamuno: “periodista polémico, sin miedos, afilado pero profundo, generoso con el equivocado, riguroso con el inteligente, crítico consigo mismo”.

            Ante esas palabras, yo me preguntaba y me pregunto: ¿no es esa la propia definición de Germán Yanke?… Eran sus palabras, a las que añadía un verso de su admirado Unamuno: juntos por “la conversación que nos mantiene unidos”, poniendo en sus obras lo que para don Miguel era el gran secreto: “el pensamiento sentiente; o el sentimiento pensante”.

            Y Germán Yanke finalizaba aquella su intervención manifestando lo que podríamos decir nosotros ahora de recuerdo y admiración hacia él mismo Germán: “Cuando llevaban a enterrar a Ravel, una vendedora de flores que veía pasar el cortejo, preguntó: ¿Quién ha muerto?… Ravel, le dijeron… ¿Quién era Ravel?, volvió a preguntar… El del bolero, le respondieron… ¿El del bolero?, dijo admirada, no, no, el del bolero no morirá nunca”… Y eso es lo que sabemos y confiamos, que Germán Yanke no morirá nunca, menos aún por los que le admiramos y le quisimos.

Recuperó a “Jesús de Sarría: el nacionalista heterodoxo”

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image045Yanke presentó el libro junto a Iñaki Azkuna en el 2004.(Foto Luis A. García)

            Jesús de Sarría, fundador de la mítica revista Hermes, que logró reunir a los máximos exponentes de la intelectualidad bilbaína y vasca de principios del siglo XIX, fue uno de los personajes que siempre interesaron a Germán Yanke, hasta el punto de que fue el autor en 2004 del libro titulado: “Jesús de Sarría, el nacionalista heterodoxo”, uno de los intelectuales bilbaínos más importantes del siglo XIX. El libro forma parte de la interesante colección “Bilbaínos recuperados”, editado por la  Fundación Bilbao 700-III Millenium Fundazioa y Muelle de Uribitarte. Yanke en el libro profundiza en el ambiente político, cultural y social de aquel Bilbao de los años 20 del siglo pasado.

            Jesús de Sarría (1887-1922), como su coetáneo Manuel Aranaz, nació en La Habana (Cuba), en el seno de una familia vizcaína que tuvo que recurrir a la emigración por razones económicas. “Es verdad –comentó Germán Yanke en la presentación junto a Iñaki Azkuna–, los bilbaínos nacen donde les da la gana. Y donde nacen porque les haya tocado nacer, ahí, son bilbaínos, porque es más una voluntad que un origen”.

            El ‘desastre del 98’ marcó la llegada de Sarría a Bilbao, donde concluyó estudios de Derecho Mercantil y trabó rápidamente relaciones con la alta burguesía de Neguri y con la rica intelectualidad de la villa de comienzo de siglo, asidua a la tertulia del Lyon d’Or, el Ateneo o la Sociedad Bilbaína. Durante los años de la Gran Guerra, Sarría concibió y llevó a cabo uno de los proyectos intelectuales más ambiciosos de aquella época: la creación de una revista cultural de corte nacionalista capaz de agrupar a toda la intelectualidad vasca por encima de cualquier ideología. Así nació ‘Hermes’ en enero de 1917. Para ello, contó con la estimable colaboración y complicidad de intelectuales y literatos de la talla de Pedro Mourlane Michelena, Juan de la Encina, Luis de Eleizalde, Arturo Campión, Alejandro de la Sota, Miguel de Unamuno, José Félix de Lequerica, Margarita Nelken, Ramiro de Maeztu, etc. La publicación trató de adaptar el mundo vasco a las grandes transformaciones de comienzos del siglo XX.

            Jesús de Sarría escribió gran número de artículos sobre nacionalismo vasco en ‘Hermes’ y otras revistas, así como varios opúsculos y libros sobre esta misma cuestión, entre los que destacan ‘Ideología del nacionalismo vasco’, ‘Patria Vasca’ o ‘Autonomía nacional y democracia’. En todos estos escritos, Sarría reivindica su nacionalismo abierto, heterodoxo e integrador, en la misma línea de consenso que llevó en 1918 a la creación de la Sociedad de Estudios Vascos-Eusko Ikaskuntza.

            Yanke explicó: “Desde su laicismo moderador y su tolerancia, Sarría propone adaptarse a las nuevas necesidades de su tiempo, mirando hacia el futuro y no hacia el pasado y uniendo fuerzas para defender la existencia nacional del pueblo vasco, lo que le acarreó la oposición de buena parte del nacionalismo vasco de su época”. Jesús de Sarría murió el 27 de julio de 1922, a los 35 años de edad, tras arrojarse desde el balcón de su casa en el número 18 de la calle Correo, en circunstancias que todavía hoy no han sido esclarecidas.

Cita con su amante: la poesía, “frente a cuatro enemigos que conservo”

            Termino como había podido comenzar este artículo: con la primera y constante vocación sentimental de Germán Yanke, su fiel amante: la poesía y su medio, los libros. Autor de libros de poemas como Furor en Bilbao, Bilbao 1987; Álbum de Agujeros, Barcelona 1988; Estación del Norte,  Bilbao 1990. Y libros de estudios, relatos y antologías como La naturaleza como construcción humana, Donostia, 1982; De Bilbao considerada como una de las Bellas Artes, Bilbao 1989; Los  nietos de Unamuno, Bilbo 1991; y en 1992 se publica en Málaga su “Obra poética completa”, además de la ya señalada y que es punto de referencia de todos los estudios recientes  de la poesía española: Los poetas tranquilos. Antología de la poesía realista del fin de siglo”, Granada 1996.

Poemas de Yanke en libros de  poesía; y libros de Yanke  como “La estación del Norte”

             Germán Yanke tiene un divertido artículo titulado “La cita” (publicado en “El Mundo” el 28 de agosto de 1997), en el que escribe: “Eso de ir por ahí diciendo que uno lee poesía es peligroso, aunque el lector sea el mismísimo presidente del Gobierno. Hay un viejo chiste en el que dos mozas peripuestas charlan sentadas en el borde de la cama y una de ellas le cuenta a la otra que Fulanito, “con la disculpa de que es poeta y de que me iba a leer unas poesías me llevó a su habitación”. “¿Y qué hizo?”, pregunta  su amiga. “Me las leyó”, contesta la primera. La poesía tiene un halo de inutilidad que la convierte en apasionante entre los iniciados y en un artefacto incómodo entre los demás, que piensan que el asunto siempre tiene trampa”

            Ahora veo –continúa Yanke– que tratan de darle la vuelta a la afición del señor Aznar a la poesía porque se equivocó en el nombre al citar a un poeta y el asunto, en este país tan tramposo, llega hasta las comparecencias del jefe de la oposición. Aznar, la verdad, tiene mejor gusto para la poesía que muchos académicos y la lee sin restricciones ideológicas. En su investidura leyó a Luis García Montero y durante el verano se ha ocupado de Ángel González, Alberti y de la antología de un tal Germán Yanke que tiene el mérito, aunque sea el único mérito, de incluir a los mejores poetas de la llamada «generación de los ochenta». Yo le agradezco la deferencia sobre todo por lo que ha molestado a los tres o cuatro enemigos que conservo. Me cuentan, además, que tiene una nutrida correspondencia con Pere Gimferrer, lo que añadiría al buen gusto un punto de extravagancia.

            Como el asunto iba de letras, el líder de la oposición, don Joaquín Almunia, se puso la careta de Pío Baroja y, ensayando el tono entre picajoso e irónico del donostiarra (él, que es de Bilbao) le reprocha que cite mal el nombre de “un poeta español vivo”. “Es García Montero”, añadió el secretario general del PSOE. La escena era tan emocionante que tuvo que enternecer al mismísimo poeta vivo de manera similar a lo que debió sentir, allá en el limbo, Max Aub cuando Aznar presidió la constitución de una fundación en su memoria, presencia que tanto irritó al Almunia convertido en albacea y administrador de las ideas políticas de los escritores.

Lo gracioso de este rifi rafe de citas es que muchos de los que hacen chanza del error de Aznar consideran que subrayar el de José Augusto de Vega (el error, digo, para que vean que yo también me puedo poner una careta tan educada como irónica, por ejemplo la de Laforgue) es tener una concepción “formalista” o “litúrgica” del Derecho, por utilizar expresiones recientes de ilustres magistrados.

Sobre esta cita errónea –finaliza el artículo-, el velo de la amigable comprensión.  Y nuestro gozo (el que se limpiara un poco ese pasado reciente tan escasamente literario, es decir, tan mentiroso), en un pozo. Aquí, como en el chiste, nos llevaron a la nueva habitación del socialismo con la disculpa de la poesía, creímos que nos iban a quitar las trampas de en medio y ofrecernos un proyecto, y nos leyeron… una lista de poetas”

Cada domingo, viejos y nuevos poemas en redes digitales

            El último domingo del año 2012, nueve meses antes de sufrir el derrame o ictus cerebral que le apartó de toda actividad profesional, Germán Yanke seleccionaba y escribía como todos los domingos un cántico poético en Libertad digital, periódico en el que escribía entonces convencido de que estaba participando ya en el medio del futuro, esas redes que nos enganchan:

                “Con el fin del año termino esta serie de poemas dominicales. No sé qué haré el próximo año, como siempre ocurre, pero no me refiero a si se cumplirán o no los planes sino, más bien, a que no tengo planes. Reproduciré poemas, anotaré lo que se me ocurra, pero no quiero comprometerme a una fecha fija ni conmigo mismo, porque estaré de aquí para allá, esperando desordenado el chaparrón o las nubes. Gracias, por tanto, a los que han seguido los poemas que me gustan y gracias también, claro, a los que, ocupados en otras cosas, no les han prestado ninguna atención”

            En Libertad Digital elegía entonces cada domingo un poeta. El  elegido en esa fecha fue  de Seamus Heaney, nacido en Irlanda del Norte en 1939. El poema se titulaba “Campo abierto”, del que selecciono yo los últimos versos: (…) saber que hay uno entre nosotros que no cedió jamás, / de todos sus instintos le decía surgió la acción correcta, / que aguantó su sitio en el indicativo, / cuya barca se elevará cuando caiga el chaparrón”

            Una semana antes, el 23 de diciembre de aquel 2012, el poema elegido era de Jenaro Talens (Tarifa, 1946), al que agradecía personalmente el detalle (Germán nunca olvidaba los detalles y mucho menos la amistad de los demás), le agradecía el detalle de devolverle unos versos que le envío con sugerencias interesantes. El verso está recogido de “Territorios de un cuerpo”, del libro “Puntos cardinales” y nuestra selección está en los versos finales: Hay tanto resplandor, la luna es tanta / que me deslumbras con la calidez / de tu silencio, y me sumerjo en ti. / Nunca pensé una eternidad tan cerca”.

“La tristeza es querer cambiar de residencia” (“Poesía en Bilbao)

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Yanke, en una charla a alumnos de periodismo poco antes de sufrir el ictus cerebral

            Como hemos dicho, hay poemas de Germán Yanke que están en una antología editada tan lejos como Málaga, y entre ellas selecciono alguno de sus versos, estos del libro titulado “Poesía en Bilbao”, editado por “Laida” en 1991. Hay un primer canto a las ciudades: Praga (“donde dicen que huyó mi bisabuelo enloquecido de amor”), Amsterdam, San Sebastián, Pamplona, París, Nueva York, Burdeos, Montevideo y Bilbao, y a continuación estos versos: “es una enfermedad / que yo convierto en crónica. / La vida no son emociones, ni personas, / sino ciudades. / Y la tristeza es querer cambiar / de residencia”…

            Hay otro poema dedicado a “Historia de la poesía” del que vuelve a desprenderse el “amor que edifica”. Surgieron los poetas… y destrozaron la armonía: “Unos, seducidos por Lo-Que-Ha-Sido-Deseado, / llamaron al agua lágrimas y al aire pena infinita / y otros, sabios al pie de la letra, / dijeron que la confusión era tierra y la  ignorancia fuego (…) La ciencia hincha y el amor edifica / escribió el gran poeta Paulo de Tarso, que lo fue todo: / pagano y cristiano, judío y romano, / teólogo y explorador de los desordenes humanos / y,, sobre todo, experimentado en trompazos. / Y esto último es, en resumen, la historia de la poesía”.

            Te recuerdo Germán Yanke, compañero y siempre amigo, incluso cuando estuvimos alejados últimamente, te recuerdo en palabras de Elías Amézaga en el homenaje recuperado y en el que coincidí contigo y con Elías, que intervino con pocas palabras pero muy vivas, siempre recordadas y que, estoy seguro, te gustaría ahora más que nunca oírlas de nuevo: “Mi obra se consagró a este pueblo, para que sea mejor, más feliz y más sustantivo (…) Esta tarde, bajando de mi casa (en Getxo) para venir aquí (a Bilbao), vi una paloma alzar su vuelo desde el alero y perderse en las alturas. Es así, pensé, como un día tomará alas nuestro espíritu inmortal perdiéndose más allá de los astros”

            Como señalaba Joyce, “nos quedan, tenemos, tus palabras que conseguiste unirlas como lo hicieron pocos”. Y estos son tus versos: “Sólo tú me salvas: / quedará en el poema de algún amigo / el rastro de que nos amamos”…

            Y por eso termino con un ´medio’ verso del poeta Ted Hughes, seleccionado por ti y sacado de “Canción de amor”, y lo hago como recuerdo vivo de que la amistad y el compañerismo contigo fueron permanentes, y lo fue también el amor, “algo imposible de parar”, el amor y el entendimiento…

            Agur, agur, descansa en paz: goian bego,  Odpočívej v pokoji, Yanke, Germán: abogado, bilbaíno de sangre bohemia, poeta, liberal realista… y plural escritor de todos los multimedia, y sobre todo: amigo y compañero…

 

                                                                                  José Manuel Alonso

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Un comentario en “Agur, agur, Germán Yanke: abogado bilbaíno, poeta amigo, liberal realista… y plural escritor de todos los multimedia

  1. José Manuel:

    muchísimas gracias por tu magnífico trabajo de semblanza, recuerdo y homenaje a Germán. Nada màs puede decirse de tan completa humanidad como ha sido la suya.

    Un cordial saludo,

    Paco García Martín

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