Carlos (Charly) Bacigalupe nos deja una extensa obra histórica, apasionada e imaginativa sobre Bilbao

“Cuando se muere alguien que nos sueña, se muere una parte de nosotros” (Miguel de Unamuno).

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            Carlos Bacigalupe Sologuestoa, conocido por sus amigos como Charly, se nos murió el pasado 7 de agosto. Y digo “se nos murió” porque toda su vida la dedicó a Bilbao y a todos nosotros. Etuvo escribiendo, dedicado a la historia, al presente y al futuro;  y tanto como escribiendo, hablando, transmitiendo, dialogando y amando a su Bilbao y a sus bilbaínos. Y lo hizo sin ningún género de dudas, desde la información en general y el periodismo en particular; desde la historia y el hecho reciente; desde las radios y los periódicos; desde los libros y las revistas; desde el teatro y la música; desde el monte y la ría; desde el Bilbao recuperado y la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País; desde los relatos y las programaciones; desde los hoteles y los campos de fútbol… y hasta las televisiones…

         Carlos Bacigalupe, como buen indauchutarra o indautxutarra (los de Indautxu nunca tuvieron problema con los idiomas ni con las discusiones) tenía siempre presente la duplicidad de las cosas, el buen ser y el bien estar, el buen gustar y el buen desgustar, y lo demostró puntualmente desde sus programas, sus secciones, sus charlas, sus libros, sus conocimientos (licenciado en historia y comunicación), sus amistades, sus cuadrillas, y siempre con una evidente transparencia y claridad, la que tuvo, por ejemplo, con uno de sus programas humanitarios en TVE: “Al fondo, el hombre” o con otros de contrastes: “Contrapunto y aparte”, o en la confianza, la amplitud de miras  y el cariño de aquella serie de ETB “Vascos comunicantes”…

Desvelador del pasado, altavoz del presente, impulsor del futuro

            Carlos Bacigalupe (Charly para los amigos), fue historiador,  narrador, informador, comunicador; un desvelador del pasado, un altavoz de presente y un impulsor del futuro. Los “amigos” de Valle Inclán reconocieron en él aquello que decía el dramaturgo gallego: “Quien sabe del pasado, sabe del porvenir, porque nada será que no haya sido antes. Nada será para no ser mañana. Eternidad son todos los instantes, que miden el grano que el reloj desgrana”

            Carlos (Charly), un periodista polifacético, inteligente y trabajador, que combinó con rara habilidad una gran popularidad en mundos tan plurales y ricos como el de la escena (principalmente el teatro), el deporte (fundamentalmente el fútbol), los viejos cafés (principalmente sus protagonistas), la radio y la televisión (de forma tan natural como amistosa; pionero en la televisión y todo terreno en la radio); siempre, en todos los casos y ocasiones, un personaje con rigor y entrega irreprochables. Fue un hombre tan abierto como plural; y lo fue pese a algunos desengaños, profesionales, sociales, empresariales, culturales, políticos, e incluso humanos. De la épica que estudió e investigó aprendió temas y comportamientos; de la lírica, formas, amores y sentires. Pese a su delicada salud, nada lo rebajó: ni la exigencia personal, ni el desafío profesional, ni la moda intelectual, social y política.

image003Charly con Iñaki  Azkuna en la presentación de uno de sus libros

            Carlos Bacigalupe cuando falleció el pasado 7 de agosto de 2017, tenía 71 años y era padre de dos hijos (Daniel y Eva), e hijo y sobrino de periodistas, Alberto y Rafael, amantes estos del deporte y entregados al fútbol del Athletic, ¡ah!… y del Indautxu. Cuando fallecía su hermano, Alberto, en el año 2006, periodista también de todos los terrenos (calle, carretera con el ciclismo, despacho como director, etc), todos los medios (radio, prensa, revistas, publicaciones… y televisión, sobre todo televisión) y todos los puestos, le recordábamos junto a Charly por su sentimiento e identificación histórico-deportiva del seguidor apasionado del Athletic, sin olvidarse nunca del fútbol más próximo, el de su entorno, como era el del Indautxu de su cuadrilla escolar, aquel por el que visitaban Garellano (estadio transformado luego en estación de autobuses y ahora en no se sabe qué) cuando no acudían a San Mamés. “Íbamos todos los del barrio –cuenta nuestro también colega Patxo Unzueta— y nos colocábamos en un espacio debajo de la tribuna de mecano-tubo que instalaron por entonces reservada a los chavales (…) Un día, los Bacigalupe (Alberto y Carlos) aparecieron con un grueso tomo, la Historia del Indautxu, que su padre, periodista deportivo, había escrito, y aquello nos pareció el no va más de la bibliografía futbolística”… Luego se completó con otros estudios relacionados con el fútbol más natural, el de bronce, el que surgía de la base, de la calle o la campa y de la infancia.

Bacigalupes desde Indautxu, el Indauchu y el fútbol de bronce

Carlos y Alberto, gemelos. hijos y sobrinos de periodistas deportivos

            El “no va más” era esa expresión que los bilbaínos dedicaban constantemente a esta saga de los Bacigalupe. Tanto Carlos como Alberto nunca dejaron de hacer, de crear, de inventar, de transmitir, de idear.  Como decía un amigo común, “estos Baci-galupes” están en todas partes pero “no vacilan nunca, siempre van galopando en beneficio de Bilbao”…  Resultaba muy fácil conectar con ellos y tanto o más fácil recibir de su amistad. Javier Reino, ese gran amigo, ameno conductor y propagador  de ondas y presentaciones, al que Carlos llamaba “su hermano”, recordaba la creación de la tertulia Amigos para siempre: “Nos reuníamos en el bar-restaurante de la Sociedad Coral de Bilbao una vez por semana y en aquel templo de la música invitábamos a personajes de relieve para chalar y aprehender y aprender. Fue creciendo el número de amigos y tertulianos, y los Bacigalupe siempre acaparaban la atención con conocimiento de aquello que se estuviera poniendo sobre la mesa, algo generalmente relacionado con el recuerdo o de perspectiva e iniciativa para el futuro”.

            Javier Reino recordaba también otro de los muchos valores de estos gemelos, Alberto (“Cuevis”) y Carlos (“Charly”): “atesoraban una amplia cultura, empleaban el verbo con fluidez y su pasión por la lectura era enorme. En su afán de escribir debidamente documentados, se convirtieron en buscadores de bibliotecas”.

Charly: “Licenciado en Historia, Comunicación y Teatro”

            Quizá deberíamos haber comenzado este recuerdo a Carlos Bacigalupe con su curriculum vitae y si no lo hemos hecho probablemente se deba a que la mayoría de los lectores de Kazetariak conocen la trayectoria de este personaje tan plural como humano. No obstante, ahí va lo que recojo de quien a lo largo de este mes nos han facilitado datos y hechos de Carlos Bacigalupe Sologuestoa; en concreto de los que aparecían en la “enciclopedia” de Eusko Ikskutza y que tan solo hemos actualizado o completado y poniendo en pasado lo que ellos ponían en presente:

            “Periodista y escritor vizcaíno, nacido en Bilbao, el 8 de junio de 1946,  hermano gemelo de Alberto. Estudió el Bachillerato en el Instituto Miguel de Unamuno de Bilbao. Los primeros estudios los realizó en la Escuela Municipal de Indautxu. Licenciado en Historia Moderna y Contemporánea (Universidad de Deusto, Bilbao, 1972). También estudió Periodismo en la Universidad del País Vasco. Como periodista y escritor se especializó en temas de asuntos culturales e historia cultural, así como la crítica teatral. Su pasión por el teatro quedó patente en su juventud, al ser premiada su obra Mi sombra en el Certamen Nacional de Teatro Juvenil (Valladolid, 1962).

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            Comenzó ejerciendo el periodismo desde muy joven, en distintos medios de comunicación de Bilbao: Radio Popular (1967-70), Radio Nacional de España (1970-71), Radio Popular (1971-80) y en Radio Bilbao, de la cadena SER, donde ejerció durante veinte años (1980-2000), ocupándose de la jefatura de diversos programas. Allí fue la voz del Athletic Club de Bilbao y el creador del “Rock and Gol”, programa que emitía los “40 principales” y que combinaba fútbol y música. Simultáneamente, trabajó en medios de prensa escrita, como diario Pueblo (Madrid, 1968), diario Hierro (Bilbao, 1977), El Correo (1978), periódico en el que colaboró durante dos décadas ejerciendo la crítica de teatro, y El Mundo del País Vasco, en el que escribió desde el año 2000.

 “Vascos comunicantes”, “Al fondo, el hombre” e “Imagínate Euskadi”

Como periodista de TV, realizó diversas series sobre cuestiones culturales, dirigiendo y presentado programas. En Televisión Española TVE: “Y al fondo, el hombre” (1980-86) y “Contrapunto y aparte” (1986-87); y en Euskal Telebista ETB: “Vascos comunicantes” (1988). Como crítico y promotor de actividades teatrales desplegó desde joven una gran actividad, a la que se sumaron sus tareas como Creador de los Premios Ercilla de Teatro (21 ediciones), Creador de los coloquios teatrales Hotel Ercilla (21 ediciones), Creador Gala de Artistas de Agosto (5 ediciones), Creador de los Encuentros “Hablando de Bilbao”, para el Hotel Indautxu. Fue también miembro de la Junta de la Red de Teatros de Euskadi y miembro supernumerario de la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País, sociedad en la que ingresó como numerario, con la presentación del trabajo “Teatro nacionalista bilbaíno” (2001).

image011Premios Ercilla de Teatro y Toros en el 2014.

            Acreedor de tres primeros premios particulares en los certámenes de nuevas bilbainadas, así como autor de la canción emblema “Imagínate Euskadi”, creada para la campaña del mismo título, impulsada por el Banco Central Hispano. Mereció otras consideraciones y premios, como el Farolillo de Papel concedido por el Gremio de Libreros de Bilbao, a la mejor tarea de divulgación del libro (1998); la Pluma de Oro al mejor libro sobre valores turísticos, concedida por su libro “Cafés parlantes de Bilbao”, otorgada por la Federación Española de Periodistas y Escritores de Turismo; y “Premio Alfiler de la bufanda de Valle Inclán”, en reconocimiento a la labor teatral (2001). Su relato “Erika, preludio, nocturno y réquiem” mereció el segundo premio del Concurso de Cuentos “Gabriel Miró” (1982).

“Obras de temas vizcaínos lo que no se dijo y habría que decir”

Dos muestras de las muchas obras de Charly Bacigalupe

            Eusko Ikaskuntza destaca algunas de sus muchas obras editadas en su mayoría en Bilbao:  Alfredo de Echave, Temas Vizcaínos (1984); Pequeña historia del teatro Arriaga, Temas Vizcaínos (1988) ; Bilbao, a escena (Historia del teatro bilbaíno) (1988); Gernika, 75 años (1992); Pan en la guerra (60 aniversario de la guerra civil) (1997); Cafés parlantes de Bilbao. Tomo I: Del Romanticismo a la Belle Époque (1995); Cafés parlantes de Bilbao. Tomo II: Del gobierno de la República a la dictadura de la televisión (1998); Cafés parlantes de Bilbao. Tomo III: De lo que no se dijo y había que decir (2001); Bilbao, teatro y teatros. Producción editorial para la Fundación Bilbao 700 (2000): Bilbao, una encrucijada entre dos siglos. Capítulo: Bilbao y al teatro (2001); ABAO, 50 años de historia. Libro conmemorativo del cincuenta aniversario de la Asociación Bilbaina de Amigos de la Ópera (2003); Viejo caballo de hierro. Un viaje nostálgico en el ferrocarril de La Robla (2004); Prehistoria de la ópera en Bilbao (1673-1952) (2005); Campos Elíseos, nada menos que todo un teatro (Sin publicar); Vida y milagros del Teatro Arriaga (junto a Manuel Basas y Álvaro Chapa) (1990); y años más tarde: Historias del Teatro Arriaga, de aquel que se incendió o lo incendiaron y del actual; Bilbao, vida, paisajes y símbolos (Sendoa). Capítulo: “Los bilbaínos: así somos, así nos ven” (1994); Aquellos chicos del Insti (Capítulo personal correspondiente) (1998); K-Toño Frade. Temas Vizcaínos (en colaboración) (1998); Hablando de Bilbao. Encuentros en el Indautxu. Coordinador de la edición y autor de varios capítulos (2000). Y estaba en posesión del Premio Escena SXXI (2008), en razón de su trayectoria como divulgador de la realidad teatral.

         Nuestro “Campos Eliseos” y los “Bilbaínos recuperados”

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J. Ramón Blanco y Begoña Uribarri junto a Carlos Bacigalupe (Oskar Martínez)

         No podemos olvidarnos de algo que todos los bilbaínos amantes de la escena amaron y han vuelto a amar: el teatro Campos Eliseos. Carlos Bacigalupe escribió Campos Elíseos, nada menos que todo un teatro, libro que recoge la intensa actividad llevada a cabo por el coliseo bilbaíno a lo largo de un siglo, con motivo de reinaugurarse la segunda sala de espectáculos que posee la Villa. Ni tampoco olvidarnos el hecho de que Carlos era director de la colección “Bilbaínos Recuperados”, iniciativa de la Fundación Bilbao 700- Fundazioa III Millenium.

            Precisamente de esta insólita y ocurrente iniciativa habrá que escribir algún día y bastará de momento con que recodemos lo que se publicaba en el diario “Deia”, el 19 de julio de 2015, una información  que reproducimos: “En diciembre se cumplirán diez años de la publicación de Belauste, el caballero de la furia, (editado por Muelle de Uribitarte), el libro que rescataba del olvido la figura, tanto humana como deportiva, del legendario jugador del Athletic Club de Bilbao, José María Belausteguigoitia, bilbaino fervoroso amante de la tierra que le vio nacer. Con la obra de Belauste (que murió poco después de ver editada la obra sobre su vida), escrita por el periodista Carlos Bacigalupe, se iniciaba la Colección Bilbaínos recuperados que encontró desde el inicio el decidido apoyo de la Fundación Bilbao 700. “Su directora Begoña Salinas creyó desde un principio en el proyecto y lo encomendó a la editorial Muelle de Uribitarte que publica unos libros bellísimos. El maridaje entre Bilbao 700 y la editorial es la clave de que la Colección cumpla este año sus diez primeros de existencia y complete ya cuarenta títulos publicados”, explicaba Carlos Bacigalupe, director de la colección.

            Desde 2005 hasta ahora han sido “recuperados” ilustres bilbaínos como el Padre Arrupe, Jesús de Sarria, Enrique Epalza, Diego María de Gardoqui, Alejandro de la Sota, Mazarredo y Urquijo, Fernando de la Quadra Salcedo, el poeta, Juan Larrea, el escultor Demesio Mogrobejo, el escritor y ensayista Rafael Sánchez Mazas, la estupenda poetisa Ángela Figuera, el pintor Paco Durrio… “Hemos seleccionado personajes de todas las áreas de la sociedad; hay políticos, arquitectos, artistas, poetas”, apunta José Ramón Blanco, propietario, junto a la joven Begoña Uribarri, de la Editorial Muelle de Uribitarte, artífice de todas las obras”.

“Hablando de Bilbao – Encuentros en el Indautxu” (1990-2000)

            Entre las numerosas ocasiones en que coincidí con Charly, además de en varios medios de información, sobre todo en prensa, fue la de los “Encuentros en el Indautxu – Hablando de Bilbao”, que cumplieron diez años (1990-2000) para coincidir al final con su 700 aniversario de la fundación de don Diego López de Haro, encuentros que terminaron en la publicación de un libro que a mi modo de ver y entender no puede faltar en la biblioteca de todo bilbaíno curioso y amante de su Bilbao.

            Aquellos encuentros comenzaron con Alfredo Amestoy, que habló de: “El Bocho es nuestro pequeño mundo” y lo hizo coincidiendo con el tercer año de la publicación del periódico “Bilbao” y el nacimiento del Hotel Indautxu, “este chalecito donde vine al mundo”. Y añade: “Ha sido un milagro, pero Bilbao y el Hotel Indautxu han logrado no sólo que se salve la Gota de Leche, sino que tantos bilbaínos podemos volver a ocupar la misma habitación, creo que es la 325, donde echamos el primer sueño, nos despertamos por vez primera y descubrimos la luz. Sin escudos ni blasones, ésta es nuestra casa solariega, ésta sí que es la casa común para miles de bilbaínos”.

            La idea de esos “encuentros” y su posterior publicación fue de Javier Campuzano, entonces director del Hotel Indautxu, “apelando –lo cuenta Charly—a nuestra vieja y leal amistad, para organizar en su establecimiento, recién inaugurado, unas charlas que hablaran de Bilbao”. Se trataba de reunir en una mesa a firmas destacadas de nuestra vida local, que glosaran momentos mil de nuestra existencia secular, para divulgar aspectos inéditos o no demasiado bien explicados de una historia común.

            Fueron unas charlas –comenta Charly—apasionantes y curiosas, reuniones plenas de bilbainía crítica y enamorada, que figuran en la memoria de numerosos amigos, cuya asistencia a cada conferencia fue una ejemplar constante y que terminó en la publicación de un libro ejerciendo “el mayor de los sacrificios que se le puede pedir a un escritor: la síntesis”.

            Uno de esos conferenciantes y escritores en el libro fue, lógicamente, Charly Bacigalupe, que habló en 1993 y escribió para el libro citado sobre: “Bilbao, a escena”. Otro de los afortunados fui yo, que tuve la suerte de hablar en 1999 de “El papel de la prensa en la prensa de papel”.

32 temas sobre Bilbao en el escenario del hotel y posterior libro

image023Charly con su compañero y amigo inseparable Alberto López Echevarrieta

            El libro recoge en total 32 temas, incluidos los de Charli y el mío, todos relacionados con Bilbao. El primero de ellos, en 1990, “El Bocho es nuestro pequeño mundo”, Alfredo Amestoy. En 1991: “Bilbao y la gastronomía, comer en fiestas”, Jesús Llona Larrauri; “Cultura en Bilbao: verdad y maquillaje”, Alfonso Carlos Saiz Valdivielso; “El piar de un chimbo”, K-Toño Frade; “Bilbao en la literatura”, Ángel Ortiz Alfau; “Antología de gazapos”, Eduardo Ruíz de Velasco. En 1992: “Bilbaínos en mi recuerdo”, Jacinto Gómez Tejedor; “El dos de mayo”, fecha del último sitio que las tropas carlistas pusieron a la villa, en1874, José Miguel de Azaola; “Aquellas visitas de la nueva-vieja dama”, la censura, Julio Campuzano; “Censura, que algo queda”, Antonio Guerrero. En 1993: “Bilbao, cómo has cambiao”, Luis del Olmo; “El Bilbao de la Belle Époque”, María Jesús Cava; “90 años de zarzuela con la Masa Coral del Ensanche”, Luis de Falces. En 1994: “María Callas y más cosas de entonces (1959)”, Juan Elúa; “Bilbao: 1894-1994. Retazos de un siglo de historia bilbaína, los comienzos”, José Manuel González Vesga.

            En 1995, “”Cuando Bilbao fue Hollywood”, Alberto López Echevarrieta; “Cine de catequesis y otros extraños”, Félix Linares. En 196, “Ebrios de arte y vida: el Kurding Club de Bilbao”, Javier González de Durana; “Elogio y desdeño de Bilbao”, José Ramón Gómez Nazábal; “Recordando los tranvías de Bilbao”, Begoña Cava Mesa. En 1997, Pérez Galdós y Bilbao, José Ramón Saiz Viadero; “Sensaciones bilbaínas (colores, sabores, aromas, olores, sonidos, ruidos y alguna cosa más), José Manuel Sánchez Tirado. En 1998, “Athletic, parada y fonda”, José María Arrate; “Ayer y hoy de la Ría/Puerto de Bilbao”, Rafael Ossa Echaburu; “Cien años de rebotica en Bilbao”, Javier Viar. En 1999, “TVE en el País Vasco: nacimiento y algunos recuerdos del centro regional”, Eduardo Uriarte; En el año 2000: “De los toros de hierro a los toros de herrumbre”, Javier Villán; “El proceso de transformación de Bilbao”, Pablo Otaola; “Agenda anecdótica de un alcalde diferente”, José María Gorordo; y “Bilbaínos, bocheros y chimberos”, de Alfredo Amestoy, que comenzó y terminó el ciclo de charlas y textos.

“Bilbao, a escena”: desde 1566 al final del siglo XX

            Charly Bacigalupe nos cuenta en ese libro de “Hablando de Bilbao”, de forma abreviada, que “las referencias primeras que poseemos parecen convenir en que  la afición al teatro cobró auge en Bilbao apenas iniciado el siglo XVI. Que duda cabe, antes se había llevado a cabo algunas experiencias pero la primera nota escrita que habla de una función dramática data de 1566. Se trata de una noticia sobre celebración de Autos Sacramentales o Comedias Sagradas, donde se conmemoraba la festividad del Corpus estableciendo al efecto un tablao que se montaba en la plazuela “delante de la Iglesia del Sr. Santiago”.

            Fue en 1792 cuando José Piña solicitó licencia del corregidor para levantar un coliseo, aunque su proyecto no se avenía a lo municipalmente previsto por lo que nunca pudo llevar a cabo su idea. Tres bilbaínos –Antonio Adán de Yarza, Pedro de Alzola y Andrés de Escondrillas— ingeniaron en 1798 la construcción de un teatro cómico, a cuya propuesta, ahora sí, el consistorio asintió. El sitio escogido era en la calle de Ronda (calle donde nació Miguel de Unamuno). Los tres vecinos basaron su petición alegando la suma necesidad que tiene”. Y señalaban e la numerosa población de Bilbao de un recreo público, del que carece hace años, para el desahogo de las largas tareas en que se ocupa diariamente. Y señalaban que el local debería ser capaz para 1.000 a 1.200 personas, que el precio de la entrada debía estipularse en catorce cuartos, y que pasaría a poder de la Villa en cuanto sus constructores se hubieran resarcido del costo (…) El 4 de noviembre de 1799, Bilbao inauguraba su primer teatro, poniendo en cartel una comedia de época. Al día siguiente programaba un baile público a diez reales la entrada.

Carlos Bacigalupe y sus muchos, muchos, “Cafés Parlantes”

Uun par de meses antes del fallecimiento de Carlos Bacigalupe, le recodábamos en Kazetariak a través de una serie de artículos dedicados a los viejos Cafés de Bilbao y del Mundo.  Lo hacíamos a partir de la desagradable noticia para Bilbao del cierre del histórico Café “La Granja”. En aquella ocasión escribíamos: “la fuente principal para el conocimiento de los antiguos cafés de Bilbao está en el exhaustivo e interesante trabajo de nuestro compañero Carlos Bacigalupe, titulado: “Cafés Parlantes de Bilbao”.

            A esa entradilla de nuestro artículo, añadíamos todos estos datos: “Según Antonio Bonet Correa, que dedicó a Los Cafés históricos su discurso de recepción en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (el 13 de diciembre de 1987), “los Cafés han sido siempre un lugar de observación del género humano, una atalaya para ver discurrir las horas y las estaciones del año, sentir el tránsito de la existencia humana. Los Cafés han sido área plena de vitalidad y refugio de soñadores solitarios”. Martín Monterde, en su Poética del café, viene a decir en sus 500 páginas que en los Cafés ha estado y debería seguir estando la vida interior de la ciudad, ocupando un papel decisivo en la modernidad desde el momento en que alguien se sentó (o se sienta) en una mesa, toma un papel y se pone a escribir”… Fue Carlos Gacigalupe quien recogió estas mismas ideas y de ellas consiguió interesar a muchos lectores a través de sus “Cafés parlantes de Bilbao”.  Nuestro antiguo y recordado compañero José María Múgica, al que dediqué personalmente un libro (“Humor y vida en rojo y blanco”), con esa su característica gracia, recomendaba: “Nunca leáis el periódico antes de desayunar… Es mejor tomarse el café muy tranquilo y charlar, si se puede en algún Café, con alguno de los Bacigalupe”…

            Según entresacábamos del libro Los Cafés históricos, de Antonio Bonet Correa, “la colección fue iniciada en 1995 y en sus páginas se recopilan los numerosos artículos que Bacigalupe ha ido publicando en distintos periódicos, principalmente en el mensual de “Bilbao”, publicado por el Ayuntamiento, que fue fundado y dirigido por Ángel Ortiz Alfau (1924-2002) y posteriormente y de forma extraordinaria y muy efectiva por Elena Puccini, jubilada recientemente.

            Desde los cafés románticos más antiguos hasta los del siglo XX, pasando por los de la Belle Époque bilbaína, Bacigalupe cuenta “lo que nunca se dijo y hay que decir”. Las historias más curiosas, las tertulias literarias y artísticas, las intrigas políticas, los trapicheos de los estraperlistas tras la última Guerra Civil (decimos “la última” porque antes de esa hubo otras, por ejemplo, la Guerra Carlista, que tanto afectó a Bilbao, a sus cafés y, por ejemplo, a Unamuno)  o las diversiones y francachelas de los clientes de los cafés, insistiendo su autor siempre en las referencias a la vida local bilbaína. “En todos sus textos –añade Bonet Correa—siempre hay un tono elegíaco, un acento nostálgico de una Edad de Oro concluida. Para Bacigalupe, la desaparición de los viejos cafés ha supuesto la pérdida irreparable de un tiempo que nunca volverá”.

Recuerdos recientes e históricos a través del periódico “Bilbao”

         No puedo cerrar este artículo/recuerdo de Carlos Bacigalupe sin hacer mención a los últimos textos que hemos leído de él cada mes: los del periódico “Bilbao”. La inve3stigación y la pluma de Charly nos ha permitido conocer semblanzas a escritores de café en el Bilbao del siglo XX como Luis de Castresana  en la Concordia y Juan de Hernani en La Granja; aquella publicidad sonora y callejera de Bilbao; “aquella copa distinta en un lugar diferente” que era el Harry’s, que hacía funciones de club de prensa; conocido y recordado numerosos  Cafés, Restaurantes y Bares  con claras intenciones de academias de cocina; así como otros muchos lugares del bien beber y mejor estar convertidos en clubs de amigos; incluso de los “cuarteles” de los que habla Pérez Galdós en su episodio dedicado a “Luchana”; o del bolerista de Elorrieta, Carmelo Larrea, autor de dos temas inmortales como “Dos cruces” y “Camino verde”…Y, sobre todo, Charly nos traía cada mes recuerdos vivos de aquellos Cafés y Teatros que cerraron un día y no pueden ni deben olvidarse porque está repletos de historia y de amigos…

            Tampoco puedo olvidar un artículo de Charly en el siempre interesante suplemento “Pérgola” del mismo periódico municipal de Bilbao. Y no lo podemos olvidar porque nuestra intención ha sido recordarlo comenzando el artículo/obituario con una cita de Unamuno porque, como nos señalaba don Miguel, Charly Bacigalupe era ese bilbaíno que cuando se da, se da por entero. Y el lo sabía y por eso admiraba al polémico escritor y rector hasta el punto de que en numerosas ocasiones escribió sobre su pensamiento y sus obras. Ese artículo de “Pergola” lo titulaba: “El drama que nunca escribió Miguel de Unamuno: Don Quijote y Don Juan, una pieza protagonizada por dos mitos”.

Página escrita por Charly en “Pérgola”, del periódico “Bilbao”, y en la fiesta 80 años de Radio Bilbao

            Se trata de una hipótesis o quizá una opinión, tal y como lo señala el periodista indautxutarra y recuerda los propósitos dramáticos del sabio escritor nacido en la calle Ronda: “Yo estoy pensando en llevar a escena formidables estados de alma que desde hace tiempo me consumen”. Y recordaba: “Es sabido que Unamuno gustaba del teatro truculento, porque las truculencias entonan con el marco escénico”, conforme al testimonio de Francisco Madrid al que don Miguel le hizo esta confidencia en el Jardíu de Luxemburgo, de París en septiembre de 1926. Y recordando aquellos versos que servía para un reto a espadas con Don Juan (en este año se cumplen precisamente los 200 años del nacimiento de José Zorrilla), un don Juan, amador de todas, “desde la princesa altiva / a la que pesca en ruin barca”; o aquellos otros versos de: “A quien quise provoqué / con quien quise me batí / y nunca consideré / que pudo matarme a mí / aquel a quien yo maté”… Y Charly, como era su costumbre cuando no tenía confirmada una información, se preguntaba: “¿Cuáles fueron las intenciones reales de Unamuno ante una obra que nunca pudo concluir por motivos que se nos ocultan? Imposible saberlo, pero las notas del escritor bilbaíno dan idea de sus empeños últimos: que el sueño imposible, limpio en su misma locura, derrotara hasta extinguirla a la ambición ciega y libertina. Ambos comportamientos estaban dispuestos para Don Quijote y para Don Juan, pero no deja de ser una hipótesis”.

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Presentación de cortometrajes: ¡qué muestra de cariño!…

            Revisando la extensa obra de Carlos Bacigalupe uno llega a la conclusión de que en toda su carrera periodística, radiofónica, televisiva, incluso teatral y cinematográfica, pero sobre todo narrativa de ensayos e investigaciones, estuvo siempre Bilbao muy cerca de él, y él muy dentro de su Bilbao. Por poner un ejemplo escénico, se mantuvo dentro de la trama histórica y de actualidad, del argumento y la intriga de cuanto ocurrió en su villa y en el “mundo” visto como “un Bilbao más grande”…

            El sabía que no podía haber grandes enfrentamientos entre la vida real y la escena imaginada, entre el personaje bilbaíno o vasco y el café, el teatro, la biblioteca, la emisora o la redacción que frecuentaba a diario. Demostró que la labor de un personaje como él, con su integra vinculación al lugar y al tiempo, establece una sutil relación histórica con la época y el espectador, con el emisor y el receptor, de la que resulta muy difícil que se emancipen o separen. Charly supo como nadie abrir y mostrar la teoría de las tres cajas del director italiano Giorgio Strehler, el del Piccolo Teatro de Milan: la caja (la página y/o el programa) de la verdad, la caja (la página y/o el programa) de la historia y la caja (la página y/o el programa) de la vida. Charly se ocupó siempre del espectador o receptor como destinatario del teatro, de la historia o de la información: estudió el carácter icónico que tenía el signo escénico y cómo, para ese espectador y/o receptor, todo eso era una sucesión de hechos y sentidos o sentimientos.

            Termino con algo sencillo de expresar: “aquello que realmente queríamos, con los que vivimos y participamos en nuestra vida y trabajo, la ausencia se encarga de que lo queramos y recordemos aún más. Sirva este canto a Charly para que sigamos con él, con sus escritos y con sus lecciones y recuerdos. Bien estaría que por Charly, por Alberto, y por toda la saga Bacigalupe que tanto ha hecho por Bilbao y sobre todo por su barrio, Indautxu, éste tuviera un detalle, un recuerdo permanente, porque allí se gestó lo mucho que seguimos aprendiendo de los Bacigalupe… Que así sea.

 

                                               José Manuel Alonso

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