“La depresión bien tratada se puede curar”

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De izda a derecha, los especialistas Guillermo Lahera, Cecilia Borrás; Sara Montero de Lundbeck, la periodista, Coral Larrosa, moderadora del Seminario, los también psiquiatras Vicente Gasull y Miquel Roca.

Del Estudio Lundbeck ¿Qué saben los españoles de la depresión”, presentado en el XVI Seminario “Dale la vuelta a la depresión”, dirigido a los medios de comunicación, se desprende que el estigma continua; el 50% de los españoles cree que se puede fingir

 

Texto y fotos: Nekane Lauzirika

La depresión continúa siendo una dolencia que estigmatiza a quien la padece, por eso un gran número de pacientes la sufre en silencio retrasando y empeorando su diagnóstico ante la falta de tratamiento. Porque la depresión bien tratada se puede curar. “En la gran mayoría de casos, esta patología responde a las terapias, y en muchos se consigue la desaparición de síntomas. Además, con un correcto tratamiento, los episodios depresivos desaparecen en su totalidad en al menos 2/3 de los casos. Sin embargo una depresión sin tratar dura como promedio de 6 a 9 meses, y algunas pueden ser crónicas y durar muchos años”. Estos son algunos mensajes ofrecidos por los expertos participantes en el XVI Seminario Lundbeck “Dale la vuela a la depresión”, celebrado el pasado fin de semana en Mallorca.

En el encuentro dirigido a profesionales de los medios de comunicación especializados en salud, además de realizarse una radiografía de esta enfermedad que, tal y como apuntó Sara Montero, directora de la Unidad de Negocio del Sistema Nervioso Central de Lundbeck Iberia, será la primera causa de discapacidad en el mundo, se dio a conocer el Estudio Lundbeck “¿Qué saben los españoles de la depresión?, realizado por un Grupo de Expertos en Salud Mental.

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Sara Montero, directora de la Unidad de Negocio del Sistema Nervioso Central de Lundbeck Iberia.

La depresión, la enfermedad mental más frecuente, es una gran desconocida para la población española, a pesar de que la mayoría (93%) considera que bien tratada se puede curar, y el 77%  sostiene que una vez recuperado, el paciente puede volver a llevar una vida normal como la que tenía antes de la enfermedad, según se desprende del citado estudio, en el que han participado más de 1.700 personas.

Entre los datos destacables del citado estudio, el doctor  Miquel Roca, coordinador de la Unidad de Psiquiatría del Hospital Juan March de Mallorca y profesor titular de Psiquiatría en la Universidad de las Islas Baleares,  destacó que casi el 50% de la población española piensa que la depresión se puede fingir y uno de cada seis la relaciona con una personalidad inestable, mientras que el 49 % lo achaca a la debilidad de carácter. “No obstante, dos de cada diez dicen que padecen o han padecido este trastorno y, paradójicamente, un 35 % de éstos se encuentran en el grupo de los que piensan que se puede fingir”, adelantó Roca.

Visión frívola de la enfermedad”

A juicio del psiquiatra mallorquín estos últimos datos constatan que “la depresión sigue cargando con el estigma social; “existe una visión frívola, tal vez por la banalización que la gente hace del término”. “Por eso, tanto los profesionales como la propia sociedad debemos de trabajar para intentar diferenciar el cuadro depresivo de lo que no es una enfermedad. Hablamos de un cuadro grave, pero parte de la población no lo entiende como una patología sino como una respuesta no adaptativa”, se quejó Roca, al tiempo que se refirió a que “a un clínico experimentado no es fácil engañarle fingiendo que sufre una depresión, aunque no hay pruebas diagnósticas en esta patología”, reconoció Roca.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), 2,4 millones de personas padecen depresión en España: mujer, de entre 60 y 64 años, ama de casa y viuda, es el perfil más habitual. “La discapacidad que produce la depresión cada vez es más importante y es durísima”, alertan los psiquiatras.

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Periodistas asistentes a la Jornada sobre la depresión, una enfermedad estigmatizante.

Roca se refirió a la “ola contra la ciencia que afecta a la medicina”,  y más en concreto a ciertas especialidades como es el caso de la psiquiatría “cuestionada por grupos antivacunas que inundan las redes de mensajes  nefastos que contribuyen negativamente a los pacientes con depresión a los que inundan con falsos mitos contra los psicofármacos”, añadió.

Para luchar contra esa banalización, el doctor Gasull, coordinador del Grupo de Salud Mental de Semergen, cree que “lo fundamental es realizar una educación sanitaria adecuada, con una divulgación rigurosa de lo que es la enfermedad y lo que conlleva”.

En plena coincidencia con el doctor Roca, piensa que los médicos deben jugar un papel clave en el uso adecuado del término. “Debemos ser cuidadosos, porque demonizar a un paciente como depresivo, cuando no lo es, conlleva una estigmatización del paciente –tanto personal, familiar y social- y puede influir en el devenir de su vida. Mucho peor si encima se llega a medicalizar y psiquiatrizar situaciones que deben ser consideradas como eventualidades normales en el día a día. Por tanto, es preciso también una formación continua de Atención Primaria (AP”, subrayó.

Falsos mitos contra los psicofármacos

 Y es que los tratamientos contra la depresión son cuestionados en muchas ocasiones. El 21% de los encuestados confesó que no tiene confianza en ellos el 72% que genera dependencia y el 61% que anulan a la persona. “Son falsos mitos  amplificados con las nuevas tecnologías y que confunden a los pacientes, a los que hay que animar a que a los primeros síntomas se ponga en manos de su médico de primaria. Y luego hay que animarles a que tome la medicación prescrita por el facultativo, ya que en el 93% de los caos esta dolencia bien tratada se puede curar”, explicó con conocimiento de causa el doctor Guillermo Lahera, profesor de psiquiatría y psicología médica en la Universidad de Alcalá e investigador en el Cibersam.

El psiquiatra Miquel Roca se refirió a la “mala prensa” que tienen los psiquiatras entre los pacientes. Y es que para el 47 % el profesional más adecuado para tratar a los pacientes es el psicólogo, seguido del psiquiatra (29 %) y del médico de familia (7 %). “Lo psicológico tiene mejor prensa que lo psiquiátrico, una percepción que conlleva a que el psiquiatra tenga que inverttir mucho tiempo en convencer al paciente para que se tome la medicación, lo que no ocurre en otras especialidades médicas”, advirtió Miquel Roca.

Apatía, tristeza, los principales síntomas

Apatía y tristeza son considerados los principales síntomas de la depresión para los españoles, quienes en un 43% citan la primera y en un 38% la segunda de forma espontánea. Prácticamente ningún encuestado nombra espontáneamente los síntomas cognitivos como parte del cuadro clínico de la depresión. Síntomas como dificultad de concentración, atención, memoria, en la toma de decisiones y planificación de actividades, que tienen con una elevada prevalecía en el paciente con depresión, reducen su calidad de vida e imposibilitan su completa recuperación.

En el papel “fundamental” que juega el médico de familia en la promoción y prevención de la depresión ha incidido el doctor Vicente Gasull, de Semergen. “La atención primaria ocupa una posición privilegiada para la detección precoz de síntomas, ya que conocemos al paciente y a su familia a lo largo de muchos años, pero también deben ser un filtro”, ha indicado, al tiempo que ha explicado que los trastornos mentales ocupan el 30% de los problemas de salud atendidos en AP. Además, la prevalencia de la depresión como problema de salud mental atendido en los centros de salud continúa in crescendo situándose en cerca del 19,5 %.

La relación entre depresión y suicidio

El seminario Lundbeck contó con la voz de los pacientes, en la figura de Cecilia Borrás, presidenta fundadora de “Después del Suicidio-Asociación de Supervivientes”, quien reconoció la estrecha relación existente entre la depresión y el suicidio. En este sentido, el 85% de los españoles opina que la depresión es la principal causa de suicidio y el 94% cree que una mejor atención y tratamiento reduciría el número de suicidios”.

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Muchas personas viven la enfermedad en silencio, prolongando su sufrimiento.

Como explicó Cecilia Borrás es “importante” estar alerta ante cualquier cambio en el estado de ánimo, “sobre todo, en personas con depresión, que está detrás de más del 60 % de los suicidios”. Y es que casi 9 de cada 10 pacientes con depresión (88%) hablan de su enfermedad con alguna persona, según se desprende del estudio. El 12% restante que mantiene su enfermedad en privado aduce como motivo principal percibir la depresión como “algo propio, irrelevante, con lo que no quiere preocupar”.

La doctora Borrás incidió en que ayudar supone empoderar a la persona en su sufrimiento y empatizar con ella y alertó de que hay que evitar palabras de ánimo que pueden suponer más presión para quien sufre ese trastorno.

“Hace seis años hubiera sido imposible hablar en los medios de comunicación del suicidio; era y sigue siendo un tema tabú, pero algo se ha avanzado y es bueno que la sociedad conozca esta trágica realidad, ya que cada año en España se producen 3.600 suicidios, convirtiéndose en la primera causa de muerte no natural”. remachó.

 

CARA Y CRUZ DE LOS ANTIDEPRESIVOS

Tres de cada cuatro encuestados en el Estudio Lundbeck “Qué sabe los españoles de la depresión”, elaborado por el Grupo de Expertos en Salud Mental, declara tomar/haber tomado o que tomaría antidepresivos en caso de un diagnóstico de depresión. El cuarto restante que afirma no hacerlo argumenta poca confianza en ellos (21%) y que alteran la personalidad (17%), así como que prefiere salir de la enfermedad por sí mismo (15%).

El 82% de la población española asegura que es mejor toarlos que dejar que la enfermedad vaya en aumento y el 62% cree que es un tratamiento seguro y eficaz para curar la enfermedad. Por otro lado, el 72% de la población sostiene que los antidepresivos generan dependencia, el 61% que “anulan a la persona” y el 56% que provocan más efectos secundarios que otros fármacos.

Una opiniones que contradicen las evidencias científicas con las que trabajan los especialistas que subrayan que “los antidepresivos tienen cada vez menos efectos secundarios, están sometidos a controles muy rigurosos y su balance riesgo/beneficio es muy favorable, según se ha demostrado en estudios y trabajos independientes”.

En esta línea, los psiquiatras consideran que “corresponde a los propios especialistas, a la sociedad, a los medios de comunicación, asociaciones científicas, de pacientes… enviar mensajes a estos pacientes de que los beneficios de los fármacos para su dolencia. Porque los antidepresivos son medicamentos útiles y seguros y en ningún caso son adictivos”, sentencian.

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